Relaciones humanas funcionales

“Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos.” (Romanos 12:18)

Todos sabemos que es imprescindible en esta vida el manejo sabio de relaciones humanas funcionales. Partimos del punto de que todo en esta vida tiene que ver con relaciones; si nuestra única discapacidad humana tiene que ver con relaciones, entonces tenemos un gran problema.

Es por eso que debemos atender al consejo de Dios, cuando por medio de la pluma del apóstol Pablo nos dice: “Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos.” (Romanos 12:18) Por la exhortación que Pablo hace, me queda claro que el asunto de las relaciones humanas funcionales, requiere esfuerzo y dedicación. Es decir, no se dan fácilmente. Requerirá de cada uno de nosotros ese deseo de hacer la paz entre nosotros para que por medio de nuestras relaciones, podamos glorificar a Dios. La declaración «Hagan todo lo posible…» implica que los creyentes de Roma, no estaban haciendo su mejor esfuerzo. Es claro, si hay una asunto donde los seres humanos nos damos fácilmente por vencidos y claudicamos, es en el aspecto de las relaciones. Por eso tantas existen tantas fracturas matrimoniales y la triste realidad de familias disfuncionales. En realidad, creo que no estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo. 

 En la misma porción de la Palabra de Dios, pero en la versión Reina-Valera 1960, la exhortación es todavía más curiosa: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” Dice Pablo dos cosas que saltan de su simple lectura: “Si es posible…” y “en cuanto dependa de vosotros”. ¿Qué tenía en mente Pablo? Seguro que el mismo sabía lo complejo que pueden llegar a ser las relaciones humanas. Es por eso que debemos depender del poder de Dios ya que sólo él nos dará la capacidad de llevarnos bien con nuestros semejantes. De hecho el mismo Pablo escribió: «Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada.» (Filipenses 2:13 NTV. Entonces, no dependerá tanto de nosotros, como de su poder. Debemos rendirnos completamente a él y declarar que somos incapaces de tener relaciones humanas efectivas, luego entonces, en esa completa dependencia, él nos proporcionará todo lo que tú y yo necesitamos para llevarnos bien con los demás. 

Que Dios nos conceda la gracia de vivir en paz con todos, para la gloria de Su Nombre.

En el amor de Jesús,

Luis Gabriel César Isunza

Twitter@garycesar

 

 

Gozo en medio de las dificultades

“También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. 4 Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación.” (Romanos 5:3-4 NTV)

Dadas las terribles condiciones que estamos viviendo en México por los propios problemas de inseguridad, carestía, incertidumbre laboral y política, así como los ataques que a diario tenemos como hijos de Dios en un mundo roto y sin esperanza, la idea de tener gozo, parece sacada de un cuento de hadas, o de un libro de autoayuda positiva. Sin embargo y por raro que parezca, el anhelo más profundo del corazón de Dios es que vivamos llenos de gozo a pesar de todo.

Cuando leo las palabras de Pablo a la Iglesia de Roma diciendo: “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia…”, me quedo pensando que seguramente tanto para él, como para los primeros lectores de estas palabras, ser cristiano, no era un asunto fácil para nada, y en especial por las complicadas condiciones que les tocó vivir. En pocas palabras, su mundo, no era mucho mejor que el nuestro.

Es por eso que la idea de mantener el gozo como actitud esencial del corazón, cobra especial vigencia para nuestros días. Nosotros no somos una clase rara de masoquistas religiosos que nos encanta sufrir por amor al sufrimiento mismo, sino que el mismo Pablo da la respuesta: “Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación.” Como hijos de Dios sabemos el “por qué” de cada situación difícil que enfrentamos: “El desarrollo de la firmeza de nuestro carácter”. Detrás de cada dificultad o prueba, está la maravillosa posibilidad de desarrollar el carácter semejante al de Jesucristo. Esa es la razón por la que podemos “alegrarnos”.

Si estás pasando ahora mismo por alguna situación de crisis, no olvides que Dios jamás desperdicia una herida, sino que la transforma para Su gloria.

En Su amor,

Adictos a la aprobación

“Temer a la gente es una trampa peligrosa, pero confiar en el Señor significa seguridad.” (Proverbios 29:25)

 Cuando me tope por primera vez con este pasaje de las Escrituras quedé pasmado. Temer a la gente es una trampa peligrosa. No me cabe la menor duda que este es uno de los problemas más serios que he observado en la vida de muchos creyentes. Están tan preocupados por agradar a los demás, que pierden de vista que hemos sido hechos por Dios para Su gloria y no para buscar en aplauso de las personas que nos rodean.

El asunto consiste, entre otras cosas, en que jamás podremos agradar a todos y mucho menos hacerlo todo el tiempo. Por eso, desde hace algunos años he enseñado tres frases que me han ayudado a mantener el rumbo: 

“No puedes agradar a todos”, “no puedes agradar a todos, todo el tiempo”, “pero si puedes agradar a Dios”.

Pablo escribió esta misma idea en su carta a los Gálatas:  ¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.” (Gálatas 1:10)  

El problema radica en que por más esfuerzo que hagas, jamás podrás agradar a todos, ya que mientras que provoques el aplauso de algunos por alguna acción realizada, seguro estoy que muchos otro se molestarán. Miren si no sabré de lo que estoy hablando.

Es por eso que agradar a los demás es una trampa. Nunca saldrás bien librado, siempre quedarás mal, jamás serás bien visto por todos, nunca serán tus logros permanentes.

Mejor será buscar el aplauso del cielo. Mejor será que cada día de nuestra efímera vida busquemos el “Buen siervo y fiel…” proveniente de los amorosos labios del salvador.  Además, según entiendo en la Palabra de Dios, que nada de lo que yo haga, o deje de hacer, hará que Dios me ame más o menos, porque su amor es una constante en mi vida.

Así que, ten cuidado de esta trampa, y si has caído en ella, pide perdón a Dios, levántate una vez más, sacúdete el polvo y las miradas acusadoras de los demás, y dirígete a buscar el aplauso de Jesús.

Piénsalo…

Deja de preocuparte

Para un creyente en Jesús, la preocupación es una señal de un problema aún más profundo. La preocupación, dice Jesús, es porque no lo tenemos a él en el primer lugar en nuestra vida.

Cuando nuestras prioridades están fuera de lugar y en especial Jesús no está en su lugar cómo Señor y Dios de nuestra  vida, simplemente todo será caos y por ende la preocupación se apoderará de nosotros. Cada vez que cualquier persona o cosa, fuera de Jesús sube al número uno de nuestros afectos, todo se corrompe y por ende la incertidumbre nos atrapará inexorablemente.

Por ejemplo, si pones tu carrera en primer lugar, te preocuparás porque no quieres perderla. Si pones una relación en primer lugar, te preocuparás por eso. Tendrás miedo de perder la relación.

 Nuestra relación con Dios no debe tomar distancia de nosotros. Tiene que ser permanente. Cuando ponemos nuestra relación con Dios en la cima de nuestra lista, no tendremos de que preocuparnos de lo que se puede ir algún día. Así que, no tenemos nada de qué preocuparnos.

La Biblia dice: «Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.»  (Mateo 6:32-33 NTV).

¿Quieres dejar de preocuparte? Pon a Dios y a su Reino como la prioridad número uno de tu vida. Vive sólo para Él. Ese es siempre el punto de partida para dejar la preocupación.

 En Cristo el Señor,

 Luis Gabriel César Isunza

Mayores obras

Imagen

“Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre.”

Este es un gran versículo para celebrar nuestro 42 aniversario como Iglesia. Realmente es un desafío para nosotros hacer las cosas que hizo Jesús aquí en la tierra. ¡A veces ni siquiera lograba que mis hijos hicieran sus tareas! No podemos lograr que el paralítico camine, ni sanar los enfermos, ni curar la ceguera, ni echar fuera demonios. Entonces, ¿a qué se refiere Jesús aquí? Él dice que veremos a Dios hacer todas estas cosas por medio de nosotros, parece imposible pero es cierto si tenemos fe. ¿Has visto algún milagro en alguna ocasión? Por ejemplo, un amigo recibiendo a Cristo, una vida recibiendo sanidad en un hospital, un amigo listo para asistir a su programa de rehabilitación de drogas, o una relación restaurada? Quizá has visto a Dios obrar en tu matrimonio o tus finanzas. Estos son los milagros que Dios opera en tu vida. “Mayores cosas que estas”, dijo Jesús. 

En PIB Satélite hemos sido testigos de milagros de la obra de Dios en la vida de cada uno de sus miembros. Hemos sigo testigos de milagros de sanidad, de restauración matrimonial. Hemos visto que las vidas de las personas cambia, que las familias son transformadas. Hemos sido testigos de cientos de personas entregando su vida a Cristo y siendo bautizados en obediencia a Él. Muchas familias que han llegado a este lugar al borde el divorcio y han encontrado en Dios su restauración plena, y ahora dan testimonio de ello.

 ¿Quién está obrando detrás del telón de todas estas historias? ¡Es Jesús!, quien fue al Padre y está obrando poderosamente a través de nosotros. Mi desafío en este aniversario es que sigan confiando en que Él nos usará en las vidas de otros. A veces Dios opera en un periodo de tiempo y en otras ocasiones en un instante. Tengan fe en que Dios usará toda circunstancia para guiar a otros al Salvador y a sus brazos de amor.

¡Feliz y bendecido Aniversario 42!

Luis Gabriel César Isunza

Pastor

Muchísimo más

 “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros” Efesios  3:20

Cuando Dios dice que Él puede hacer “mucho, mucho más” de lo que pedimos, ¿cuán mucho puede ser esto? Es difícil expresar en palabras la profundidad de lo que Dios está diciendo en este versículo. En el lenguaje original griego, la palabra para expresar “más” significa “abundantemente más”. Pero esa palabra por sí sola no fue suficiente, así que se le añadió otra palabra al comienzo para que signifique “super-abundantemente más”. Luego, otra palabra se le es añadida para que signifique “excesiva y super-abundantemente más!”. Dios nos está diciendo, “No quiero que pasen por alto esto, yo puedo hacer mucho más en su vida de lo que pueden pedir o imaginar.”

¿Saben lo que he descubierto? La mayoría de los cristianos son personas realmente humildes en este sentido, personas que no quieren disponer de la gracia de Dios, ni quieren demandar sus bendiciones. La mayoría de nosotros leemos un versículo como estos y pensamos, “Si Dios quiere sorprenderme y hacer algo grande, está bien. Pero ciertamente no lo voy a esperar”. Quiero que hoy cambies tu forma de pensar. Esta actitud asume que la acción depende de Dios únicamente y que yo no tengo nada que ver con la forma en que Él obra en mi vida. En las promesas que tenemos de Dios, puedes ver el maravilloso ofrecimiento para sus hijos. Tu fe juega un papel en la forma en que Dios opera en tu vida.

Como creyente de Jesucristo, necesitas decirle a Dios con toda confianza y valentía: “Dios, espero que tú hagas algo grande en mí y a través de mí” Puede que no sea algo muy notorio para muchos ni que recibas muchos aplausos, pero sí será algo grande. Si crees que esto sucederá “por arte de magia” sin necesidad de creerlo, entonces no entiendes el propósito de la fe. ¡La fe nos cambia! ¡La fe cambia nuestras circunstancias! ¡La fe cambia al mundo!

Podrás pensar, “pero, ¿qué pasa si pido o imagino algo grandioso y Dios termina diciéndome que no?” Lee otra vez la promesa, si Dios dice “no” a tu idea, ¿será porque El quiere hacer algo pequeño en tu vida, o porque quiere hacer algo grande? Puedes colocar tu confianza en esto, ¡Él quiere hacer algo excesiva y super-abundantemente más! 

En Él,

Pastor Luis Gabriel César Isunza

¿Qué de bueno tienen los problemas?

“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” Romanos 8:28

¿Qué tienen de bueno mis problemas? ¡Nada! Esa es la pregunta equivocada, el ángulo equivocado. Los problemas no son buenos, son terribles y pecaminosos. Los problemas son la evidencia que hay maldad en este mundo; y si tu quieres, puedes amargarte pensando en el lugar tan malvado que puede llegar a ser este mundo.

¿Qué cosas buenas puede Dios obrar por medio de mis problemas? ese el ángulo correcto. Él toma el mal y el sufrimiento que hay en los problemas, y milagrosamente los transforma en bien en nuestra vida. Lee bien lo que dice el versículo: “En todas las cosas…Dios obra…por el bien…de aquellos que le aman.”  

Las dos palabras más importantes en este versículo están al comienzo: “Y sabemos”. ¿Cómo podemos tu y yo “saber” esto? ¿Cómo podemos vivir con la convicción profunda e interna que aún cuando la vida nos esté llevando por cosas malas Dios esté obrando para nuestro bien?

Este versículo nos indica la forma para construir este sentido de seguridad en nuestras vidas. La promesa es que Dios obra para el bien de aquellos que le aman y son llamados conforme a su propósito. Los dos fundamentos de esta convicción son mi amor por el Señor y mi disposición para vivir conforme a su propósito. Cuando los problemas lleguen, esas son las dos cosas en las que podré enfocarme para traer un nuevo sentido de seguridad y estabilidad en mi vida. 

Si aun te estás preguntando, ¿qué cosas buenas pueden obrar los problemas? Romanos 8:29 revela que ellos tienen el poder de hacerte más semejante a Jesús. “Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos.”

Dios tiene el poder de tomar lo peor que la vida nos pueda traer y usar esas circunstancias para formar el corazón y el carácter de Jesús en nosotros. ¡Tus problemas no son buenos, pero Dios sí que lo es!

En Él,

Luis Gabriel César Isunza
Twitter@garycesar

Tu vida cuenta

 “Yo soy la vid y ustedes son las ramas; el que permanece en mí, como  yo en él, dará mucho fruto;  separados de mí no pueden ustedes  hacer nada”. Juan 15:5

No nos podemos conformar con tener un trabajo, debemos sentir que estamos marcando una diferencia. Trata de hacerlo – sólo trae a casa tu pago. Nada más que eso. Aun si el cheque es de $250,000 pesos al mes, esto no traerá satisfacción.

 Algunos de ustedes estarán pensando “Me gustaría intentarlo”. Pero la verdad es, necesitamos marcar una diferencia. Jesús nos da una promesa que nos dice el secreto para realmente marcar la diferencia en este mundo. El secreto es “permanecer (o morar) en Cristo”. ¿Qué significa esto? Existen 4 aspectos acerca del “permanecer” en Juan 15.

  • Sé consciente de lo mucho que lo necesitas. Recuerda que aparte de Él no puedes hacer nada.
  • Permite que su Palabra moldee tu vida.
  • Busca agradar a Dios.
  • Pide su ayuda en oración.

La significancia no es una competencia, no te la ganas compitiendo con otros. La importancia es un don maravilloso dado por el amor de Dios. Las personas que marcan una diferencia en esta vida son personas que viven el gozo de haber sido escogidos por Dios, de ser importantes para Dios mismo. Tú eres amigo de Jesús. En Juan 15 Jesús inicia llamándonos pámpanos (ramas) y termina llamándonos amigos. Cuando tú ves a Jesús como un amigo, esto cambia totalmente tu forma de pensar. Es más fácil enfrentar los problemas cuando tienes un amigo a tu lado, es más seguro permanecer al lado de una persona amiga y cuando se trata de pedir, es más fácil pedirle a un amigo.

¡Tu vida cuenta! Has sido escogido para ser significativo, para dar “fruto que permanece”. Esto significa vidas cambiadas, nueva esperanza, un impacto real sobre el dolor de las personas. Esto está atrayendo la atención de las personas hacia el amor eterno de Dios. Debemos colocar nuestra fe en Jesucristo para poder cambiar el destino eterno de alguien al presentarles la oportunidad de hacerlo.

En el inalterable amor de Jesús, 

El poder de las Palabras

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13

¿Alguna vez has pensado acerca del poder de las palabras? Por ejemplo, piensa en el impacto de dos pequeñas palabras. Estas dos palabras le costará al mundo más que cualquier guerra, hambruna o desastre natural. Estas dos palabras han matado relaciones, han causado que las personas pierdan sus trabajos, dividido fusiones de negocios y estancado el progreso espiritual de muchos cristianos. Estas palabras son familiares y comunes, pero la mayoría de nosotros tiene poco entendimiento de su poder. ¿Cuáles son estas dos simples pero destructoras palabras?                        

NO PUEDO…

¿Cuántas veces has pronunciado estas palabras? ¿Cuánto te ha costado a ti y a los que te rodean cada vez que te has dicho a ti mismo “No puedo hacerlo…?” La razón por la que estas palabras son tan nocivas es porque previenen nuestro inicio. No permiten que tomemos iniciativa. Tan pronto como pasan por tu mente o por tus labios, te detienes bruscamente en el camino.

Cuando decimos las palabras “No Puedo”, básicamente estamos diciendo que no tenemos los recursos para lidiar con lo que nos estamos enfrentando. Y muchas veces, esa es la absoluta verdad! La Biblia nos enseña que no tenemos los recursos para suplir los retos de la vida. Tú y yo no fuimos diseñados para enfrentar individualmente el estrés y los desafíos de la vida. Tu cuerpo, alma y espíritu fueron diseñados para funcionar en relación con Dios. En Juan 15:7, Jesús lo puso de esta manera, “Nada puedes hacer fuera de mí”. La afirmación positiva de esta verdad se encuentra en el versículo que dice que con Jesús tú puedes hacerlo todo!

Al terminar este año e iniciar uno nuevo, escoge un area de tu vida donde le hayas dicho a Dios “No puedo hacerlo”. Toma la decisión que creerás Su promesa para ti y dile algo así a Dios: “En mis propias fuerzas no lo puedo hacer Señor, pero creo que con Jesús sí puedo!” Luego, toma una acción en esa área y confía que Jesús estará contigo. Estarás sorprendido al experimentar el cumplimiento de esta promesa!

¡Feliz y bendecido año 2014!

En Cristo el Señor,