“También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. 4 Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación.” (Romanos 5:3-4 NTV)
Dadas las terribles condiciones que estamos viviendo en México por los propios problemas de inseguridad, carestía, incertidumbre laboral y política, así como los ataques que a diario tenemos como hijos de Dios en un mundo roto y sin esperanza, la idea de tener gozo, parece sacada de un cuento de hadas, o de un libro de autoayuda positiva. Sin embargo y por raro que parezca, el anhelo más profundo del corazón de Dios es que vivamos llenos de gozo a pesar de todo.
Cuando leo las palabras de Pablo a la Iglesia de Roma diciendo: “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia…”, me quedo pensando que seguramente tanto para él, como para los primeros lectores de estas palabras, ser cristiano, no era un asunto fácil para nada, y en especial por las complicadas condiciones que les tocó vivir. En pocas palabras, su mundo, no era mucho mejor que el nuestro.
Es por eso que la idea de mantener el gozo como actitud esencial del corazón, cobra especial vigencia para nuestros días. Nosotros no somos una clase rara de masoquistas religiosos que nos encanta sufrir por amor al sufrimiento mismo, sino que el mismo Pablo da la respuesta: “Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación.” Como hijos de Dios sabemos el “por qué” de cada situación difícil que enfrentamos: “El desarrollo de la firmeza de nuestro carácter”. Detrás de cada dificultad o prueba, está la maravillosa posibilidad de desarrollar el carácter semejante al de Jesucristo. Esa es la razón por la que podemos “alegrarnos”.
Si estás pasando ahora mismo por alguna situación de crisis, no olvides que Dios jamás desperdicia una herida, sino que la transforma para Su gloria.
En Su amor,