¿Qué hacer frente al rechazo?

“Hace mucho tiempo se me apareció el Señor y me dijo: «Con amor eterno te he amado; por eso te he prolongado mi fidelidad.” Jeremías 31:3 NVI

Hay pocas heridas que duelan tanto como el rechazo. Una llamada que nunca llegó. Un mensaje que quedó sin responder. Una amistad que terminó inesperadamente. Una promoción que nunca ocurrió. Una relación que se rompió.

El rechazo tiene la capacidad de hacernos cuestionar nuestro valor. Nos hace pensar: “¿Qué hice mal? ¿No soy suficiente?”

Si alguna vez te has sentido así, quiero darte una buena noticia: Dios jamás define tu valor por la aceptación de las personas.

El problema es que la mentira que creemos cuando sentimos rechazo es: » No valgo nada, así que es completamente comprensible que me rechacen». El sentimiento de rechazo nos convence de que seremos rechazados, y entonces cada palabra y acción de los demás se interpreta a través de la perspectiva del rechazo.

Todos hemos sido rechazados alguna vez: por un familiar, un amigo, un profesor, un desconocido o un conocido. Cuando gozamos de buena salud emocional, un incidente así no nos afecta demasiado. Pronto logramos relativizarlo y superarlo.

Pero si tenemos profundas cicatrices emocionales por repetidos incidentes de rechazo, el incidente más pequeño se sentirá como una puñalada en el corazón. Pero la buena noticia es que, si perteneces a Jesucristo, no hay razón para que sigas sufriendo el rechazo. Cuando empieces a comprender la verdad sobre tu identidad en Cristo, sabrás que eres verdaderamente aceptado, abrazado y amado por Él.

La Palabra de Dios nos dice que Él te eligió. Sin importar lo que digan o hagan los demás, si eres cristiano, tu identidad se encuentra en Cristo. Y lo que la Biblia dice sobre ti es la verdad por la que te riges.

Pase lo que pase, eres amado, deseado y bien cuidado en Cristo.

Algunos pasajes de las Escrituras que te pueden dar perspectiva y fortaleza son estos. Léelos, estúdialos, hazlos tuyos.

Hebreos 13:5: “…porque Dios ha dicho: «Nunca los dejaré; jamás los abandonaré».”

¿Cómo influye en tus sentimientos sobre el rechazo el saber que Dios nunca te dejará ni te abandonará?

Salmo 23:5: “Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con aceite mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar.”

Visualiza a Dios preparando una mesa para ti en presencia de tus enemigos, invitándote a sentarte. ¿Cómo influye en tu percepción del rechazo el saber que tienes un lugar donde eres bienvenido en la mesa de Dios?

Salmo 27:10: “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me acogerá.”

¿Qué dice este pasaje sobre ser rechazado por la familia? Anota las personas y situaciones que te han hecho sentir rechazado.

Usa esta lista como guía para la oración y pídele a Dios que llene el vacío que sientes. Busca pasajes bíblicos que aborden directamente tus sentimientos de rechazo.

Lee los siguientes pasajes y reflexiona sobre cómo se relacionan con el rechazo. ¿Cómo puedes aplicar estas verdades a tu propia vida?

·      Deuteronomio 7:6

·      1º de Samuel 12:22

·      Isaías 41:9–10

·      Salmo 94:12–15

·      Hebreos 13:5–6

La mejor manera de afrontar el rechazo es llenarse del conocimiento de la aceptación de Dios.

Busca todos los versículos bíblicos sobre la aceptación divina y elabora una lista. Al leer, estudiar y orar con estos versículos, desarrollarás una comprensión mucho más profunda del amor de Dios y de cómo recibirlo.

Y si no lo habías considerado, Jesús también conoció el rechazo. Fue rechazado por su pueblo. Sus hermanos no creyeron en Él. Sus discípulos lo abandonaron. Pedro lo negó. Judas lo traicionó. Sin embargo, jamás permitió que el rechazo de las personas determinara su identidad. Él descansó siempre en el amor del Padre. Así que si alguien te entiende es Jesús.

Por eso Él mismo dijo: «Yo los elegí del mundo» (Juan 15:19). Nosotros no elegimos a Jesús primero; Él nos eligió a nosotros. Debemos aprender a vivir como los elegidos que somos.

Cuando sientas la luz roja del rechazo parpadeando en tu cerebro por alguna palabra o acción que alguien haya dicho o hecho, recuerda que Jesús te eligió.

Recuerda también que la voz de Dios siempre anima; la voz del diablo siempre desanima. Si no puedes ver nada bueno en ti mismo, es porque el diablo ha cubierto tu futuro con el pasado. Ten en cuenta que habrá momentos en que las personas te decepcionen y sentirás el aguijón del rechazo. Pero cuando estés convencido del amor y la aceptación de Dios, podrás seguir adelante sabiendo que, pase lo que pase, eres amado.

Deseado y bien cuidado en Cristo.

Quizá quieras orar así:

“Señor, he sentido el dolor del rechazo (menciona la circunstancia específica). Dios, sé que no es tu voluntad que viva con sentimientos de rechazo crónico. Te doy gracias porque tu Palabra promete que nunca me dejarás ni me abandonarás (Hebreos 13:5). Incluso cuando otras personas me decepcionan, sé que siempre harás lo mejor para mí. Incluso si otras personas me rechazan, sé que me has elegido (Juan 15:19). Jesús, ayúdame a recordar que me amas. Tanto diste tu vida por mí (Juan 3:16). Te ruego que tu amor eterno me ayude a superar mis sentimientos de rechazo. En el nombre de Jesús amén.”

El rechazo puede romper el corazón por un momento, pero jamás podrá destruir la identidad de quien sabe que ha sido amado eternamente por Dios.

Pastor Gary César

Un comentario en “¿Qué hacer frente al rechazo?

Deja un comentario