Puedes Amarlos, Pero No Puedes Cambiarlos

“Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente.” Hebreos 4:16 NVI

Las relaciones son maravillosas… hasta que no lo son.

Todas las relaciones pueden ser difíciles a veces, pero no deben ser destructivas para nuestro bienestar. Si tienes relaciones en tu vida en las que sabes que algo está mal, pero no puedes por ti mismo averiguar qué hacer, lo entiendo. Sé lo que se siente al tener tu cuerpo tenso y tu pulso acelerado mientras tu mente le ruega a la otra persona, ¡deja de hacer esto!

La mayoría de nosotros no estamos equipados para saber qué hacer cuando sabemos que las cosas tienen que cambiar, cuando la otra persona no está dispuesta o no es capaz de cooperar con los cambios necesarios. Tu desafío puede ser desgastante. Alguien que personaliza todo y es propenso a sentirse ofendido, por lo que haces o dejas de hacer es muy complicado y no debes intertarlo. Sabes que necesitas un límite. El problema quizá sea que no sabes cómo comunicar esta necesidad.

Quizá se trate de una persona que tiene autoridad sobre ti, y los límites no se siente que funcionarían. Quizá sea un miembro de la familia que vive en tu casa, y aunque necesitas algo de distancia, establecer un límite no parece realista. Has orado por ese comportamiento o situación. Has intentado navegar a través de ella. Has hecho cambios. Es posible que incluso hayas intentado detenerlo. Has escuchado sabios consejos y has hecho todo lo que sabes hacer. Pero al final, nada ha funcionado.

Finalmente, te has dado cuenta de que si la persona no quiere que las cosas cambien, no puedes cambiarlas. Esta es una verdad terriblemente difícil de aceptar, pero es una de las verdades más liberadoras que he aprendido a aceptar.

La única otra opción es preguntarte en secreto si tú eres el loco.

Puede que tengas el corazón roto. Puede que estés triste. Puede que tengas miedo y posiblemente estés enfadado. Puede que te concentres en tratar de arreglar lo que no está dentro de tu capacidad. E incluso puedes estar obsesionado con tratar de resolverlo todo.

Pero no estás loco. Si hueles a humo, es que hay fuego. Y la única opción razonable en este momento es apagar el fuego o alejarse del fuego.

Establecer límites puede ayudar a apagar los incendios antes de que lo consuman todo. Pero si el fuego sigue ardiendo con una intensidad cada vez mayor, tienes que alejarte del humo y las llamas. A veces, tu única opción puede ser distanciarte de esta persona y decir adiós. Los límites no van a arreglar a la otra persona. Pero los límites te ayudarán a mantenerte firme en lo que es bueno, lo que es aceptable y lo que necesitas para mantenerte sano y completo.

No sé qué límites puede necesitar considerar; te reto a procesar esta situación con el Señor y pensar en oración en qué cambios pueden ser necesarios, junto con un consejero cristiano de confianza o un amigo sabio.

Tal vez por hoy es suficiente sentarte y pensar en la verdad de que el único cambio real sobre el que tienes control es hacer un cambio sostenible por ti mismo.

Sé que esto no es fácil, pero es bueno.

Los límites te ayudarán a mantenerte firme en lo que es bueno, lo que es aceptable y lo que necesitas para mantenerte sano y completo.

A pesar de que podemos ser impotentes para cambiar a otra persona, esto no significa que seamos impotentes para experimentar un cambio en nuestras propias vidas. Los límites nos dan este regalo.

Espero que te des el tiempo para procesar esta enseñanza y en tanto lo haces quiero hacerte algunas preguntas que podrían ayudarte a establecer límites necesarios en tu vida.

¿Qué eventos o conversaciones han ocurrido que te hacen sentir como si no fuera aceptable seguir adelante con esta relación tóxica?

¿Hay ciertos comportamientos que exhibe esta persona que hacen que establecer límites con ella parezca poco realista o imposible?

¿Qué bien traería a esta relación si estableces límites?

¿Para ti, qué es y qué no es un comportamiento aceptable?

¿Cuáles son los comportamientos en el trato con esa persona que te llevarían, de un lugar de salud a la falta de salud?

¿De qué eres realmente responsable? ¿De qué no eres responsable? (Ejemplo: «Soy responsable de presentarme a mi trabajo a tiempo». «No soy responsable de la dura reacción o respuesta de mi compañero de trabajo en una conversación»).

¿Cuáles son algunas de las cualidades que te gustan de ti mismo que quieres asegurarte de que las personas que amas experimenten cuando pasan tiempo contigo?

¿Cómo pueden los límites ayudarte a que tus mejores cualidades sean cada vez más evidentes?

Recuerda, si alguien no quiere o no puede dejar de hacer un mal uso del ACCESO PERSONAL QUE LE HEMOS DADO EN NUESTRAS VIDAS, entonces debemos crear límites saludables.

Puedes orar así:

Señor, es una verdad humillante y frustrante darme cuenta de que no puedo cambiar a otra persona; solo puedo cambiarme a mí mismo. Mientras proceso estas preguntas y considero dónde puede ser necesario establecer límites saludables, dame discernimiento, sabiduría y coraje. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Pastor Gary César

3 comentarios en “Puedes Amarlos, Pero No Puedes Cambiarlos

  1. Gracias, pastor Gary pero, aveces se vuelve
    Una relación en la que es difícil salir, y no necesariamente es una relación con una pareja en mi caso con mi hija que padece tlp. Y es un patrón continuo de miedo, angustia y no poder soltar el control.

  2. Muchas gracias Gary !!! Por siempre, siempre aconsejarnos en temas a veces “espinosos” pero reales ! DIOS te siga usando para guiarnos en su Palabra !

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