Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. (Proverbios 3:3)
Desde hace muchos años estas dos palabras han taladrado mi corazón al punto de quedar tatuadas en mi vida personal, familiar y de ministerio. De por sí, cada palabra por separado tiene una fuerza extraordinaria. Si las abrazamos y dejamos que toda nuestra vida sea dirigida por ellas, podemos provocar cambios realmente significativos, no solamente en nuestra vida, sino en la vida de todos los que nos rodean.
Estas dos palabras son: amor y verdad.
La exhortación del rey Salomón implica “aferrarse” a la verdad y revelarla. Hoy como nunca, nuestra sociedad vive lo que llamaría “El país de Pinocho”. Todo el mundo miente. El daño, no lo vamos a lamentar, ya lo estamos viviendo en carne propia. Si la confianza es la base de todo tipo de relación, y la confianza está basada en la verdad, luego entonces, las relaciones están pendiendo de cuerdas muy débiles. La verdad es tan importante que Jesús mismo la personalizó cuando dijo: “Yo soy la verdad”. Lo contrario a eso es la falsedad y la mentira.
Curioso es notar que una de las descripciones que la Biblia hace del enemigo de nuestra alma, es que es el padre de mentira, porque ha sido mentiroso desde el comienzo. Raro ¿no?, “padre de mentira”. Pudo haberse descrito como “padre del homicidio” o “padre del robo”, o “padre del adulterio”, etc. pero no, la Biblia lo describe como “el padre de mentira”, es la antítesis de quien es Dios y Su Hijo Jesucristo.
Entonces, si en verdad queremos una vida basada en un fundamento firme, no debemos permitirnos que la verdad nos abandone. Pero eso no es todo, sigue conmigo por favor.
Nota que el texto que estoy citando marca junto a la verdad, lo que yo llamaría “un hermano gemelo”, es decir “el amor”. Repásalo otra vez: Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón.
Para ser como Cristo, no debemos abandonar, ni la verdad, ni el amor. Vé como lo expresa la Palabra en Efesios 4:15: En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia.
“Verdad” y “amor”. Necesitamos aprender el arte de “decir la verdad en amor”. Esta combinación de verdad mezclada con bondad amor y gracia, da a nuestras palabras UN PODER TRANSFORMADOR. Una sin la otra pueden ser mortales.
Aquellos que desparraman la verdad sin amor, tratan brutalmente a los demás. Logran que surja la verdad en las situaciones, es cierto, pero también dejan muchos heridos en el trayecto.
Por otro lado, están los que emanan bondad, amor y gracia, pero nunca combinan las palabras tiernas con verdades difíciles. Van dejando entonces una estela de sentimentalismo carente de sustancia y fuerza.
Por eso, estos dos versos de la Biblia, tanto del Nuevo, como del Antiguo Testamento, nos ofrecen el antídoto tanto para la brutalidad, como para el sentimentalismo.
Te animo en este año que estamos comenzando a apasionarte en hablar siempre la verdad, pero siempre, sumerge tus palabras en el espíritu de bondad, amor y gracia.
Ps. Luis Gabriel César I
Twitter@garycesar
Deja una respuesta