“Nuestra vida es el regalo de Dios para nosotros, lo que hacemos de ella es nuestro regalo para Él”.
Estoy convencido de que nadie elige intencionalmente una vida mediocre, una familia vulgar o un matrimonio de segunda. Nuestro Dios es un Dios grandioso, y dado que nos ha creado a su imagen, su intención es que seamos reflejo de esa misma gloria que él tiene.
Ahora bien, ¿qué haces cuando las paredes de tu vida se colapsan bajo la presión de los problemas circundantes y las tormentas devastadoras? Cuando las realidades de la vida te golpean y te quedas parado en las cenizas de las relaciones humeantes y los sueños destrozados.
Vivimos en un mundo en el que la tragedia puede azotar en cualquier momento; los problemas van desde divorcios, accidentes, bancarrota, hasta una pandemia mundial que nos cambio la vida. Existe una variedad de sucesos que nos pueden dejar devastados a la orilla del camino.
Tengo algunas preguntas para ti: ¿Alguna vez oíste que Dios te dijo algo y luego tú hiciste otra cosa completamente diferente a lo que él te pidió? ¿En alguna ocasión has oído instrucciones específicas de Dios pero terminaste haciendo lo opuesto? Si es así, créeme que no has sido el primero, y lamentablemente no serás el último.
En el Antiguo Testamento encontramos la historia de un hombre que hizo exactamente lo que estoy preguntando. Su nombre Jonás. Dios llamó a Jonás para una misión especial.
La gente de la Ciudad de Nínive era malvada, pero Dios, el Dios de las segundas oportunidades, comisionó a Jonás para que interviniera y los ayudara a revertir su espiral descendente. Dios lo reclutó y le instruyó específicamente:
“La palabra del SEÑOR vino a Jonás hijo de Amitay: «Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia.»” (Jonás 1:1.2)
Nínive estaba a tres días de camino y Jonás fue comisionado por Dios en una tarea importante, y a la vez muy clara. Sólo que había un problema muy serio: ¡Jonás odiaba a los ninivitas! Los despreciaba con pasión, podríamos decir, con odio jarocho.
Estos personajes, eran conocidos como feroces guerreros, inmisericordes, ellos saqueaban y destruían aldeas en su codicia por poseer más tierras. Por lo tanto, en vez de obedecer las instrucciones de Dios, Jonás sacó un pasaje en un barco que iba precisamente en la dirección opuesta. Jonás navegó alejándose del llamado de Dios y viajó hacia un lugar llamado Tarsis, al otro lado del Mar Mediterráneo.
Ahora, Dios tenía dos problemas en sus manos: una ciudad sin arrepentir, y un ¡profeta fugitivo! La historia no termina aquí, una tormenta colosal golpeó el barco del fugitivo, arrojando a Jonás por la borda. Para empeorar las cosas, un gran pez, no sabemos qué clase, pero lo llamaremos ballena, se tragó a Jonás.
Lo que encontramos a continuación es a Jonás enredado en algunas algas marinas, chapoteando desesperadamente en la bilis de la ballena.
Te pregunto: ¿Te has sentido alguna vez de esta manera? ¿Has tocado fondo sin ningún lugar adónde ir? Te sientes completamente abandonado, dejado para que te valgas por ti mismo.
Si somos sinceros sabremos que todos pasamos por esos callejones, tiempos en los que parece que no hay lugar a donde ir. El algún momento de nuestra vida todos nosotros hemos sido o seremos como Jonás. Y tal como Dios levantó al Jonás de antaño, lo hará seguramente contigo y conmigo.
Después de haber trabajado con el corazón del profeta, Dios lo usó de tal forma que se generó el arrepentimiento más numero de la historia de la humanidad, ciento veinte mil personas volvieron su corazón a Dios.
Tu vida es un regalo de Dios para ti, pero lo que hagas con ella, es tu regalo para Dios. Si Dios te está pidiendo que hagas algo, sería mejor que lo consideraras con todo cuidado. Sólo él sabe las formas maravillosas en que puede usar tu vida. Recuerda, la clave es “disponibilidad más que habilidad”. Y por favor, la próxima vez que Dios hable a tu corazón, no compres boleto a Tarsis. A veces será más duro no hacer la voluntad de Dios, que obedecerle aunque parezca complejo.
Piénsalo…
Pastor Gary César
Dios es tan grande y respetuoso que nos da libre albeldrio y ahí es cuando nos equivocamos . Su amor es tan grande y su misericordia que aquí estamos. Gracias padre mío
Le mando un fuerte abrazo en Cristo el Señor