Jonás es el vivo ejemplo de un creyente que tiene las respuestas correctas pero la actitud incorrecta. Cuando el profeta fugitivo “huía” de Dios, estando en el barco que, a su parecer lo ayudaría a evadir su llamado, en medio de la tormenta, sus compañeros de viaje le preguntaron quién era. Vemos el relato bíblico: “Así que los marineros le reclamaron: —¿Por qué nos ha venido esta espantosa tormenta? ¿Quién eres? ¿En qué trabajas? ¿De qué país eres? ¿Cuál es tu nacionalidad? —Soy hebreo —contestó Jonás— y temo al SEÑOR, Dios del cielo, quien hizo el mar y la tierra”. (Jonas 1:8-9 NTV)
¿Es increíble no? Jonás tenía las respuestas correctas. ¿Nacionalidad? Hebreo, lo que no era en realidad una gran pregunta, pero lo que me llama poderosamente la atención, es lo que dijo posteriormente, “…temo al Señor…” Sabemos que el temor a Dios implica una profunda reverencia y respeto por Su persona y atributos personales. Esta respuesta es realmente irónica. ¿De verdad Jonás tenía una profunda reverencia y respeto por el Dios, que según él, hizo el mar y la tierra? ¿No mas bien estaba huyendo de la presencia de Dios, evadiendo la orden concreta que había recibido de él?
No sé porque esta historia me hizo pensar en mi mismo, y la vida de muchos creyentes que conocemos la Palabra de Dios, pero que estamos haciendo exactamente lo contrario a Su voluntad perfecta. Una cosa más que me parece inverosímil, es que Jonás sabía quien era Dios, dice que “está en el cielo”, por lo que sabía perfectamente que desde allí, podía contemplar al profeta escapadizo, y también dice que “hizo el mar”, medio que él estaba tratando de usar para evadir su responsabilidad. No me cabe la menor duda de que como creyentes, podemos tener las respuestas correctas, y sin embargo tener la actitud incorrecta, como en el caso de Jonás, una abierta rebelión a Su voluntad para nuestra vida.
Reflexiona detenidamente por unos instantes: ¿Qué te está pidiendo el Señor ahora mismo que hagas y sabiendo la respuesta, estás haciendo exactamente lo contrario? Todos sabemos el resto de la historia, Jonás paró en el vientre de un gran pez, que lo condujo al lugar donde el Señor lo había enviado.
Hagamos de la congruencia una alta prioridad de vida,
En Su amor,
Gracias
Muy Claro muy interesante