Líderes defectuosos

Jamás debemos olvidar que todos los que servimos a Dios tenemos tanto virtudes como defectos. El problema es que cuando nos dan alguna responsabilidad para estar al cargo de algo, especialmente, al frente de personas, como por arte de magia olvidamos que tenemos defectos, y pensamos que el éxito de aquí en adelante dependerá de nuestras muchas virtudes o aciertos. Tener presentes nuestras llamadas «áreas de oportunidad», nos permitirá depender no tanto de nuestros esfuerzos sino del poder de Dios y de la colaboración de todos. Debemos seguir trabajando en nuestras debilidades, conscientes de que Dios perfecciona Su poder en ellas.

Fue el medio hermano de Jesús quien dijo sin tapujos y contemplaciones: «Es cierto que todos cometemos muchos errores…» (Santiago 3:2 NTV) Estar conscientes de que al igual que las personas que nos siguen, nosotros también tenemos áreas de oportunidad que debemos considerar, para que al hacerlo, pongamos más nuestra confianza en Dios, que en nosotros mismos.

Bien lo expresó el rey Salomón en Proverbios: “¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te abandonen! Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio. Escríbelas en lo profundo de tu corazón. Entonces tendrás tanto el favor de Dios como el de la gente, y lograrás una buena reputación. Confía en el SEÑOR con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento.”

Si anhelamos ser líderes efectivos, debemos luchar con nuestra propia terquedad, con nuestro pensamiento estrecho y con nuestra falta de visión. El liderazgo cristiano no es obstinado y quiere controlar todo, más bien, día a día busca con desesperación el rostro de Dios, porque finalmente lo que está en juego es el avance de Su Reino, y no el avance personal.

Bien haríamos en recordar las repetidas palabras de Juan el Bautista que dijo: «Él debe tener cada vez más importancia y yo, menos». Juan 3:30 NTV.

Piénsalo…

Luis Gabriel César

Twitter@garycesar

Liderazgo que no será olvidado

En lo más profundo de nuestro corazón anhelamos que al partir de este mundo, nuestro legado o influencia continúe para la siguiente generación. Seguro que todos tenemos en nuestra mente y corazón, pastores, maestros, entrenadores, líderes que recordamos con especial cariño. Recordamos sus enseñanzas, su ejemplo de vida, sus historias, etc.

Si en verdad anhelamos ser recordados, hagamos nuestro el sabio consejo del autor de la carta a los Hebreos, que al momento de exhortar a sus lectores, da tres valiosos criterios que deberían tomar en cuenta acerca del liderazgo efectivo y transcendente.

Así lo escribió: “Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su forma de vida, e imiten su fe”. Hebreos 13:7

Este pasaje nos enseña tres características de los buenos líderes que merecen ser recordados:

Tienen un mensaje digno de recordar.

Cuando hablan, la gente escucha. “Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios.” Evidentemente, hay algo “digno” de recordar y ese es el eterno Consejo de la Palabra de Dios. A menudo nos recuerdan por lo que hicimos, pero no recuerdan lo que dijimos. La fuente de nuestro mensaje es la clave, no dice que recordemos que eran buenos comunicadores, sino el contenido de su exposición y enseñanza. Sabemos que la única Palabra que tiene el poder de cambiar las vidas, es la Eterna Palabra de Dios. Por eso Pablo el apóstol instó a Timoteo su hijo amado: “Que prediques la Palabra”. Aprovechemos en cada ocasión que compartamos con nuestra iglesia o ministerio, que la fuente sea la correcta, o sea La Palabra de Dios.

Tienen un estilo de vida digno de considerar.

“Consideren cuál fue el resultado de su forma de vida”. Dicho de otra manera sería ¡Congruencia! El consejo es pertinente en estos tiempos, donde los medios electrónicos se han convertido en una enorme posibilidad de ver a cientos, si no es que miles de predicadores, maestros, o simplemente comunicadores, que por la misma razón es imposible conocer algo más de “su forma de vivir”. No solo debemos considerar el “mensaje”, sino también “el mensajero”. Es triste, pero la gente normalmente no se toma la molestia de averiguar un poco más acerca de la vida de quién está escuchando. Frases como, “habla bonito”, “es divertido”, “me gusta”, “me entretiene”, sin considerar si hay congruencia entre lo que “dice” y “hace”. Piensa por un momento en las personas que hoy el día estás escuchando, y hazte las siguientes preguntas: ¿Concuerdan sus hechos con sus palabras? ¿Concuerdan su vida con lo que dice ser?

Tienen una fe digna de imitar.

El tercer consejo es por demás importante. La palabra “fe” en la Biblia tiene por lo menos dos connotaciones digas de considerar. Una tiene que ver con la que va acompañada del artículo “la” o sea, “la fe”, que, dependiendo del contexto, se puede referir al conjunto de enseñanzas, o credo de una persona o iglesia. En este caso, el autor a los hebreos no está considerando esta posibilidad, sino la definición de fe más simple, es decir, la confianza y dependencia que el siervo de Dios tiene en su Señor. El mismo autor define la fe diciendo: “la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”. El líder por excelencia, debe ser una persona de fe profunda. Su tarea es guiar al rebaño de Dios, llevarlo a través de toda clase se experiencias de vida, desde las más alegres y reconfortantes, hasta las más dolorosas experiencias de la vida, hasta que finalmente, llegue a puerto seguro. Una vida así, es digna de ser imitada.

Si eres un líder o anhelas ser un líder de los que no serán olvidados, date a la tarea de incluir en tu persona, estos maravillosos rasgos que te permitirán dejar un maravilloso legado.

Hay un dicho en el Medio Oriente que dice: «Cuando naciste, lloraste y el mundo se alegró. Vive de tal manera que cuando mueras, el mundo llore y tú te regocijes».

Piénsalo…

Pastor Luis Gabriel César Isunza

Twitter@garycesar

Hijos menores, hermanos mayores

Los hay en todas las familias, en especial, en la familia de Dios. Por un lado están los hijos menores que están muy desilusionados acerca del actuar del Padre. Tanto así, que toman su propio camino, argumentando mayor sabiduría y discernimiento en los complejos asuntos de la vida. Por el otro lado, también están los “hermanos mayores”, cuyo rasgo característico es la arrogancia y la falta de benevolencia hacia los más débiles. Tanto unos como otros, no son extraños en las familias normales y en especial, en la familia de Dios. En cuanto a mi, he vivido los dos lastimosos papeles. La falta de humildad para reconocer, que quien mejor puede manejar mi vida, es Dios. Él conoce mi historia de principio a fin, por lo que, aún con toda mi sabiduría y experiencia, no soy sino una oveja sin dirección y propósito. Siendo así, mi mejor y única alternativa, como hijo menor, es regresar al Padre y experimentar su amor, guía y bendición.

Como hermano mayor, el camino a seguir no es muy diferente. También necesito aprender a ver la vida por medio de los experimentados y amorosos ojos del Padre. Necesito dejar de creer en mi propia inteligencia y dejar que Dios tome las riendas de mi vida. Sé que él tiene mejores planes que los míos.

¿Con quién de estos dos personajes te identificas más?

Piénsalo y regresa a casa,

Pastor Luis Gabriel Cesar I
Twitter@garycesar

Qué hacer ante la inseguridad 

Dice en Proverbios 2:11 “Las decisiones sabias te protegerán; el entendimiento te mantendrá a salvo.”

Nadie puede negar que la inseguridad ha crecido en formas alarmantes y nunca antes vistas. Desde asaltos, secuestros, hasta ataques cibenéticos en contra de cuentas bancarias y datos personales. La pregunta es, si hay algo que nosotros podamos hacer como hijos de Dios y seguidores de Jesús ante este flagelo. El Salmo 112 habla del hombre íntegro, cuyo corazón está centrado en Dios y en la obediencia a Su Palabra. Observa lo que dice con relación a los malvados que lo rodeaban: “Los perversos lo verán y se pondrán furiosos. Rechinarán los dientes de enojo; se escabullirán avergonzados con sus esperanzas frustradas.” (Salmos‬ ‭112:10‬ ‭NTV) Quiza nosotros no podamos hacer mucho en contra del crimen organizado, pero si podemos por medio de nuestras decisiones, cerrarle a la puerta al enemigo y descansar en el poder y la gracia de Dios. 

Por eso, ‬‬huye del pecado, decide no ofenderte, sé rápido para perdonar y continúa utilizando la sabiduría en las decisiones cotidianas de tu vida. Confiar en Dios y vivir para Él no es garantía de vivir sin problemas, pero significa que cuando éstos vienen, puedes tener la confianza de que Dios te librará. Decide hoy no retroceder cuando las dificultades vengan – no des al enemigo esa ventaja, recuerda “Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.» ‭‭Santiago‬ ‭4:7‬ ‭NTV‬‬

Mantente anclando en la palabra de Dios, quédate en la iglesia y ten la seguridad de que las buenas promesas de Dios son para tu vida. 

En Cristo el Señor, 

Pastor Luis Gabriel César I

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Ladrillo por ladrillo

Me queda muy claro que no hay atajos al éxito, ni a la santidad, ni para el alcance de las metas más grandes de la vida. La clave es la perseverancia, el trabajo duro y constante. La vida se construye ladrillo a ladrillo, decisión tras decisión. Por eso, el fundamento con el que empiezas todo proyecto es tan importante. En realidad, la persona que quiere vivir una vida de bendición debe tener un poderoso fundamento.  El fundamento en la vida nos trae convicción y estabilidad. Cuando tu vida está colocada sobre cimientos sólidos, tales como la fe en Dios, la confianza y la obediencia a Su palabra, tu perspectiva de vida será más clara y sabras no sólo hacia dónde vas, sino que dado el fundamento, tendrás la bendición de llegar a la meta deseada. Fue el apóstol Pablo quien escribió lo siguiente: “No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo.” Filipenses‬ ‭3:12‬ ‭NTV‬‬

Es por eso que debemos pedir día con día mucha sabiduría a Dios. Si cada decisión que tomo es clave para mi futuro a largo plazo, luego entonces, debo pesar con balanza si las decisiones del presente, por pequeñas que sean, están cooperando para mi futuro y mi plan de vida. Es bueno saber que Dios está más que deseoso de darnos sabiduría para al diario vivir, para que en cada paso que demos y con cada ladrillo que tomemos, vayamos formando una vida que glorifique Su Nombre, y nos permita ver realizadas las metas que Él puso en nuestro corazón. ¿Qué ladrillo (decisión) tienes ahora en tus manos que formará parte de tu futuro? Lo enriquecerá o lo destuirá. La decisión es tuya.

Pastor Luis Gabriel César

Twitter@garycesar

Paralizados por el miedo 

“Nada te turbe, nada te espante”

Uno de los rasgos distintivos de los que son parte de la “familia de Adán”, es el miedo o temor. Personas así viven aterrorizadas por un sinnúmero de estados morbosos que simplemente no los dejan avanzar. Todos recordamos que en el huerto del Edén, cuando Adán le falló a Dios al comer del fruto prohibido, uno de los efectos paralizantes fue el miedo. La respuesta de Adán al Señor es por demás gráfica: «El hombre contestó: —Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.» Génesis‬ ‭3:10‬ ‭NVI‬‬ Todos conocemos el resto de la historia, desde ese momento la raza humana vive con miedo persistente. Tememos el compromiso, tememos a otras personas, tememos equivocarnos, tememos el futuro, tememos las trampas de pasado, tememos a las relaciones, tememos a las enfermedades. Todos sabemos que el miedo nos paraliza, nos inhabilita, nos atasca en el pasado y no nos permite seguir avanzando hacia las cosas que Dios ha reservado para nosotros. ‬‬ 

Pero para los que ya no somos parte de la “familia de Adán”, sino que, por la fe en Cristo, ahora somos parte de la “familia de Dios”, el miedo no debe conquistarnos. Por un momento piensa en las maravillosas palabras de Jesús a sus discípulos y hazlas tuyas: “Nada de turbe, nada te espante.”  

Jesús había anunciado su partida inminente, y ellos debían quedar aún en el mundo. La anunciación de la separación de su Maestro, a quien querían tanto y habían seguido tan fielmente, los dejaba solos frente a sus enemigos terribles y esto les llenó de turbación y congoja. Jesús les dijo: “No se turbe su corazón”. La razón de la serenidad que deben guardar en aquellos momentos, es la confianza en Dios y en él.   

Jesús nos conoce perfectamente: 

  1.  Él conoce nuestras limitaciones. Sabe, que por más esfuerzos que hagamos, por más ganas que le echemos, por más buenas intenciones que tengamos, la verdad es que a menudo esas cosas no serán suficientes. “Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo”. (Salmo 103:14). A veces estamos limitados por nuestra propia condición humana. Tenemos todas la intenciones de hacer tal y cual cosa, pero nos vemos impedidos para realizarlo. 
  2. Él conoce nuestras debilidades. Hablando de debilidades el hombre se pinta sólo. ¿Qué hacemos con nuestras debilidades? A. Las negamos. B. Las escondemos. C. Cuando aparecen, las excusamos. Hay una variedad de debilidades que el hombre a lo largo de la historia ha presentado: 
  • Debilidades físicas. Alguna enfermedad, o una limitación de tus capacidades, quizá la edad o algún defecto.
  • Debilidades Relacionales. Esposos débiles, niños rebeldes, divorcio, maltrato, violencia doméstica, etc. 
  • Debilidades Emocionales. Depresiones, enojo, cicatrices, heridas, falta de talento, abuso, etc. 

Él conoce todo de nosotros. Nadie mejor explica nuestra condición que David en el salmo 139: «Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda.» Salmos‬ ‭139:1-4‬ Él sabe cuáles son las cosas que me aterran, las cosas que me avergüenzan. Conoce todo mi pasado, en este sentido Dios es el Dios de nuestra historia. Cada día, cada hora, cada minuto de tu vida no ha quedado oculto a él, y esto le da la maravillosa capacidad de saber que es lo que ahora mismo esta minando tu corazón, tu mente, y tu vida misma. ‬

El hecho de que Dios sepa todo acerca de mi, lo posiciona para ayudarme, no sólo porque tiene un conocimiento exhaustivo de mi persona, sino que, además de todo, tiene el poder para ayudarnos. Bien lo escribió Pablo en Efesios 3:20 “«Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros.» Efesios‬ ‭3:20‬ ‭NVI‬‬‬‬

Quiero animarte a tomar tus miedos de frente. Ahora mismo, por el valor que Dios te ha dado por ser parte de su Eterna Familia, haz una lista de tus temores, no dejas ninguno fuera, llévalos uno por uno, en oración delante de Dios. Renuncia a ellos. Eres parte de la familia de Dios. Has dejado atrás la familia de Adán, familia anclada a los miedos. Tú estas en la condición de hacer tuya la maravillosa verdad de Romanos 8:15…

«Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡ Abba! ¡Padre!»» Romanos‬ ‭8:15‬ ‭NVI‬‬‬‬

¡No esperes más! ¡Una vida libre del temor te espera!

Luis Gabriel César I

Twitter@garycesar

Giro de 180 grados 

“Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios” Hechos 3:19


Es fácil perderse la belleza del final de esta promesa porque no podemos asimilar el cuadro negativo de la primera palabra de la promesa: “Arrepiéntanse”. A menudo esta palabra nos trae a la memoria imágenes de un predicador sudando fuego y golpeando sobre el púlpito y escupiéndole a la gente de la primera fila mientras grita “Arrepiéntanse”. (Bueno, tal vez no debí incluir la parte de la escupida, pero en eso estabas pensado, ¿cierto?) Esta misma palabra puede resultar en pensar en el fin del mundo de acuerdo a un profeta loco con pelo largo y barba y una túnica, sosteniendo un letrero en una esquina de una calle concurrida con una palabra escrita en tinta roja que aun gotea, “Arrepiéntanse”.

Tengo la convicción que Satanás está llevando a cabo una campaña con esta palabra. La verdad es, que la palabra arrepentimiento es una de las más bellas en el idioma de la Biblia. Significa, “dar la espalda”, “empezar de nuevo”, “hacer vuelta en “u” con tu vida” Mas que dar una vuelta de hoja, el arrepentirse significa que giras a otro lado y empiezas una nueva vida. ¿Quién no quisiera esto?

Una vez que tú veas lo que esta palabra realmente significa, el gozo de esta promesa empieza a brillar. Dios te puede dar el poder para cambiar, para dar un giro de 180 grados. Las cosas no tienen por qué permanecer en su estado actual. No importa lo que hayas hecho ni cuán malas estén las cosas. Dios te está llamando para que regreses a Él. Y cuando lo hagsa, te dará tiempos de refrigerio. Es como un tiempo de primavera en el alma. Tus circunstancias pueden no cambiar, tus luchas pueden continuar como están, pero ¡TÚ habrás cambiado! Y esto cambia todas las cosas.

¿Habrá alguna área de tu vida en que tengas dar un giro de 180 grados?

En el amor de Jesús,

Libertad Financiera

“Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho:  Nunca te dejaré; jamás te abandonaré”. Hebreos 13:5 (NVI)

Alguien en una ocasión le preguntó a John D. Rockefeller, cuando él era el hombre más rico del mundo, ¿cuánto dinero se requería para lograr que alguien fuera feliz? Su respuesta fue clásica. “¡Sólo un poquito más!” La realidad sobria detrás del comentario de Rockefeller es que nadie nunca tendrá la suficiente cantidad de dinero para ser feliz.

Una compañía de mercadeo de redes fundó un estudio encuestando familias que ganaban menos de 20.000 dólares al año y familias que ganaban más de 100.000 dólares al año preguntándoles cuánto dinero extra requerían para ayudarles financieramente cada mes. Nadie dijo, “estoy contento con lo que gano”. En cada categoría, la respuesta fue la misma, “Mil dólares más al mes nos ayudaría bastante”. Ves, no importa si ganamos mucho o poquito, el contentamiento no se descubrirá en la acumulación de dinero. Cuando se trata de dinero, la mayoría de las personas creen que necesitan “sólo un poquito más”.

El escritor de Hebreos coloca paralelamente dos ideas opuestas: el amor al dinero versus el contentamiento. Es como si dijera; “Estos dos no pueden existir en la misma persona”.

¿Cómo saber si este es un problema que se aplica a ti? Aquí hay una prueba: si puedes compartir tu dinero entonces no te está controlando!

Por favor nota que el tener dinero no está siendo criticado. Es el amor al dinero; necesitándolo como un bebé necesita su cobija para su seguridad, dependiendo de ella para su confianza y protección. ¿Por qué es un problema? Porque todo tipo de personas testifica que lo suficiente nunca es suficiente cuando colocamos nuestra mirada en el dinero para obtener seguridad.

Por eso es que el autor de Hebreos enfatiza que tu Padre Celestial que es omnipresente y que nunca falla. Aquí está tu fuente de seguridad y contentamiento. ¡Aunque el dinero escasee, Dios nunca lo hará… y esa es una PROMESA!

En Su amor,

 

 

Recompensas de la perseverancia

“No nos cansemos de hacer bien; porque a su debido tiempo cosecharemos, si no nos damos por vencidos”. Gálatas 6:9  
¡Hay recompensas en la persistencia! Como el muchacho que trataba de persuadir a su novia para que se casaran. Para ganarse su corazón, durante 47 días seguidos le envió rosas a su casa. ¡Eso es persistencia y funcionó! En el día número 48 ella aceptó la propuesta de matrimonio…pero no de su pretendiente, ¡sino del empleado de la florería! 

La mayoría de nosotros a veces tenemos que batallar contra los deseos de rendirnos, aún cuando lo que estuviéremos haciendo estuviere “bien”. Porque el hecho de que esté bien lo que estamos haciendo, no quiere decir que sea fácil. Porque “esté bien” no quiere decir que no nos cansemos. Pero es lo correcto y por eso es que lo hacemos.  Aun así nos desanimamos en el camino. El desánimo es un enemigo mortal. Cuando te desanimas te vuelves ineficiente. Además en desánimo es altamente contagioso. Si estas con personas que fácilmente desertan, lo más seguro es que serás como ellas. Pero si echas a un lado el desánimo y continuas haciendo el bien, lo lograrás. Nada que valga la pena se logra sin esfuerzo y duración. El secreto del éxito es simplemente persistir.  Eso es lo que Pablo le decía a los Gálatas. Él no iba a detenerse ni rendirse. ¿Por qué? Porque sabía que si perduraba lo suficiente y se mantenía haciendo lo correcto, eventualmente segaría una cosecha de bendición.  

Cuando los resultados no son tan rápidos como desearías que fueran, cuando estás frustrado por la lucha y cuando estés tentado a desistir, tengo una palabra para ti: ¡NO LO HAGAS! Muchas personas se pierden de lo mejor de Dios porque desisten demasiado rápido. Tu bendición puede encontrarse justo a la vuelta de la esquina. Mantente haciendo lo correcto. Dios promete que hay recompensas para aquellos que persisten.  

Piénsalo…