Liderando aún en el sufrimiento

Pablo en apóstol escribió las siguientes líneas:

“Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Estábamos tan agobiados bajo tanta presión que hasta perdimos la esperanza de salir con vida: nos sentíamos como sentenciados a muerte. Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios, que resucita a los muertos.” 2 Corintios‬ ‭1:8-9‬ ‭NVI‬‬‬‬‬‬

El liderazgo cristiano nunca estará exento de momentos de dolor o crisis. Si has sido llamado por Dios para servirle, el dolor estará inexorablemente entrelazado entre los tejidos del siervo de Dios. No hay victoria sin lucha. Como siervos de Dios experimentaremos toda clase de vicisitudes, desde decepciones, perdidas, conflictos, hasta tristezas y dolor. Por ser siervos, no estamos al margen de las experiencias comunes de la vida.

Con ello algunos pensamos que nuestra capacidad de servir a otros quedará neutralizada y nuestra influencia pulverizada. Pero la verdad es que hemos sido llamados a liderar desde nuestra posición, ya sea que estemos en la cima, pero también podemos servir en medio de los valles dolorosos de la vida. Ese es nuestro más grande desafío.

De hecho, podemos observar en la Biblia y en la historia de la iglesia un patrón claro de cómo Dios obraba con su pueblo. Sin importar cuán talentosos o dotados fueran, Dios los dirigía a la humildad antes de usarlos. El autor A. W. Tozer creía que pasar por el dolor es esencial para que cualquier líder llegue a ser moldeable en las manos de Dios. En uno de sus más famosos libros el escribió, “Es dudoso que Dios pueda bendecir grandemente a un hombre si no lo ha herido profundamente.” Los métodos de Dios pueden variar, pero siempre logra de una manera u otra captar la atención plena de una persona para enseñarle las lecciones más fundamentales de la confianza.

Reconozcámoslo, donde sea que sirvamos, cada uno de nosotros somos una mezcla increíblemente compleja de fortalezas y carencias otorgadas por Dios, objetivos nobles y deseos egoístas, impulso y apatía, desprendimiento y retención, amor y temor. Si no estamos percatados de las potentes fuerzas que operan debajo de la superficie de nuestras vidas, el dolor nos agarrará desprevenidos y reaccionaremos a la defensiva en vez de con sabiduría y fuerza.

No tengo la menor duda de que cuando nosotros menguamos, Él crece. Cuando lo que sucede a nuestro alrededor es maravillosamente bueno, no hay duda que no fue a través de nosotros, sino “a pesar” de nosotros.

Sería bueno detenernos por un momento para contemplar lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Más allá de nuestra capacidad o poder personal, todo es por medio de Él y para Él.

Mejor no lo pudo expresar Pablo, hablando del “trabajo” no “para el Señor”, sino “en el Señor”, no es en vano. No es en nuestras fuerzas limitadas, sino en su inigualable poder lo que hace que el trabajo sea efectivo y eficiente. Nuestra completa dependencia de él, aún en medio del dolor, hará la diferencia.

“Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.” ‭‭1 Corintios‬ ‭15:58‬ ‭NVI‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

¿Será que estás atravesando por un momento complicado o difícil en tu liderazgo? Te animo a tomar fuerzas de Aquel que lo dio todo por ti, Jesucristo el Señor.

Por esa misma razón Pablo animó a Timoteo a abastecerse de la única fuente perenne que tenemos en la vida:

“Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús.” 2 Timoteo‬ ‭2:1‬ ‭NVI‬‬‬‬‬‬

Pastor Luis Gabriel César

@garycesar

Empoderando a las nuevas generaciones

Dice el Salmo 90:1 «Señor, tu has sido nuestro refugio generación tras generación.»

Nuestro maravilloso Dios es generacional. La iglesia de Cristo debería serlo también. El problema es que hoy en día, como nunca antes, existe una terrible desconexión entre las generaciones pasadas y las nuevas. Hay estudios completos que nos han catalogado, al punto que pensamos que nuestras diferencias son prácticamente irreconciliables. Nos vemos tan ajenos unos a otros, nos vemos tan diferentes, que esas características nos han separado más que unido.

Me queda claro que la Iglesia de Cristo es multigeneracional. De hecho, tenemos un slogan que hemos repetido en todos estos últimos años: «Somos una iglesia para todos», y aunque quizá pensamos en ello considerando que cualquier tipo de persona es bienvenida a nuestra gran familia de fe, debemos ser conscientes de que no sólo abrimos el alma y corazón a personas de diferentes credos, aún a aquellos que no conocen del Señor, sino que, en mi apreciación personal, debemos pensar mucho en que nuestro ministerio atiende a personas desde la cuna hasta la tumba. Ser «una iglesia para todos», implica que somos multigeneracionales. Las personas de cualquier edad encontrarán en nuestra familia su lugar y forma.

Por 35 años conozco y amo profundamente a nuestra iglesia. Dios me ha dado el privilegio de ser el pastor de por lo menos cuatro generaciones. He podido ver las diferentes transiciones que hemos tenido como iglesia. Desde nacimientos, graduaciones, bodas, nuevos nacimientos, y decesos. Un anhelo personal que he tenido a lo largo de mi ministerio es que cada generaciones aprenda de las otras. Debemos tener la humildad necesaria para saber que nos necesitamos unos a otros. Que hemos sido llamados a ser iglesia, no de adultos solamente, ni siquiera de jóvenes, sino de todos. Tenemos un enorme desafío.

Para las generaciones más avanzadas la Escritura dice:

“Ahora que estoy viejo y canoso, no me abandones, oh Dios. Permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación, tus milagros poderosos a todos los que vienen después de mí.” ‭‭Salmos‬ ‭71:17-18‬ ‭NTV‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Si no preparamos a las nuevas generaciones, la iglesia envejecerá. Dios nos ha llamado a alcanzar a todos. Son muchas las iglesias que han cerrado sus puertas porque jamás fueron conscientes de esta realidad. Pastores que no están compartiendo su ministerio con las nuevas generaciones, están poniendo el avance del reino en riesgo. Por supuesto que hacerlo implica otra clase de riesgo, pero hacerlo es bíblico, es lo conveniente, es lo adecuado. Esto no significa que debemos dejar nuestra responsabilidad como siervos de Dios en una iglesia, lo que si significa es que debemos dar espacios para que los más jóvenes tengan la experiencia adecuada de formación, y con el paso del tiempo, asumir paulatinamente nuevas y más desafiantes responsabilidades.

Cómo empoderar a las siguiente generaciones:

1.Debemos buscar el potencial de las nuevas generaciones. A menudo lo que buscamos son los llamados “productos terminados”, y esta búsqueda nos deja en desventaja. Eso es exactamente lo que hizo Jesús, vio en las personas que llamo el potencial en ellos. Ninguno era un producto terminado. Eso mismo hizo PIB Satélite en mi. No me vió como un producto terminado, sino como un joven de 23 años con potencial.

2.Tenemos que darles oportunidades para crecer y desarrollarse. Eso es lo que Jesús mismo hizo, no sólo los llamó, sino que les dio varias oportunidades para desarrollar su potencial. Por eso en nuestra iglesia abrimos espacios para que la juventud pueda servir a Dios. No debemos buscar perfección, pero si el deseo de servir a Dios. Esto implicará un gran riesgo, pero vale la pena hacerlo, porque si no abrimos los espacios, el futuro de la iglesia estará el riesgo.

3.Debemos seguir creyendo en ellos, aún cuando se equivoquen. Ninguno de nosotros somos perfectos, todos fallamos. De hecho, Santiago lo expresó así: “Es cierto que todos cometemos muchos errores…” (Santiago 3:2 NTV) Jesús fue experto en brindar a sus discípulos nuevas oportunidades. Lo mismo tenemos que hacer con los jóvenes. Ayudarlos a crecer, a ser más semejantes a Cristo. No podemos esperar a que sean maduros y completos para ponerlos a servir, porque perderíamos años valiosos de preparación y ministerio. Es por eso que hemos enseñado que todos debemos tener bajo nuestro liderazgo personas por lo menos 20 años menores que nosotros.

Dice el Salmo 45:16, “En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra.” ‭RVR1960‬‬‬‬

No podemos permitir que la iglesia de Cristo se estaque, debemos considerar que hemos sido llamados a ministrar a todos, desde los niños, hasta los ancianos.

Que Dios nos conceda la sabiduría para aprovechas las “diferencias” que tenemos entre las generaciones. Por un lado la fuerza, vigor, y creatividad de las nuevas generaciones, y por el otro lado, la sabiduría, la experiencia y la madurez de los que ya pintamos canas. Seguro estoy que si todos ponemos de nuestra parte, Dios nos recompensará y veremos su iglesia prevalecer por muchos años para Su gloria.

En el inalterable amor de Jesús, el Señor.

Poder Disponible

Dice la Escritura de manera precisa la siguiente sentencia: “Porque los ojos de del Señor contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” 2o de Crónicas 16:9

Podemos tener la certeza de contar con el poder de Dios en nuestras vidas y ministerios, desprendida de la Palabra de Dios de por lo menos tres cosas, dignas de toda consideración:

Dios ve todo lo que está pasando en el mundo entero. Podemos tener la seguridad de que los ojos de nuestro Dios están más abiertos que nunca, contemplando lo que sucede desde el lugar más pequeño y escondido, hasta el más majestuoso de los palacios o casas de gobierno de todos los países de la tierra. Esta verdad puede ser para nuestro bien, o para nuestro mal. Eso significa que si estamos pasando por tiempos complejos o de gran necesidad, Dios, que lo ve todo, promete darnos su ayuda y bendición. Pero también puede significar que si estamos haciendo algo que no lleva su bendición o aprobación, eso, Él también lo ve. Es decir, no hay rincón en este mundo que esté escondido a los ojos de Dios. Debemos recordar que Dios estará viendo absolutamente todas las cosas que hay a nuestro alrededor, sean cosas que nos amedrentan o espantan, o sean cosas de las cuáles podamos avergonzarnos. La declaración es por demás en enfática: “…los ojos del Señor contemplan toda la tierra…»

Hay poder divino disponible. Si alguna vez has pensado que las manifestaciones del poder de Dios quedaron para ser contadas como experiencias pasadas, de lo que un día fue y jamás será, entonces estás equivocado. Dios todavía sigue mostrando su poder, todavía desea utilizar a personas como tú y como yo para ser de bendición a otros. Dios no es mezquino o tacaño como muchos de nosotros que luchamos por darle a Dios tan solo un poco, sino que él se da por completo, esperando de nosotros exactamente lo mismo. Si ahora mismo estás pasando por un momento difícil, “cobra un cheque del poder de Dios” a través de la oración y de tu dependencia de él. El poder de Dios será tan evidente en tu vida, que la gente reconocerá que no es por ti, sino que el poder de Dios a través de ti. En pocas palabras, tú te conviertes en el medio por el cuál Dios obra en la tierra. Eso nos libra de cualquier jactancia personal, y si hay alguna gloria en ello, siempre será para el Señor.

Se requiere corazón perfecto. Quizá esta sea la parte más difícil de esta porción bíblica, ¿tener un corazón perfecto? Yo creo que esto tiene que ver con la capacidad de reaccionar como Dios mismo lo haría, es decir, llorar por las cosas que él llora, reír por las que el ríe, estar atentos a suplir la necesidad de aquellos que están a nuestro rededor. Dios sigue buscando corazones como el suyo en cada uno de nosotros. Si en verdad estamos anhelantes del poder de Dios en nuestra vida, tenemos que alinear nuestro corazón, nuestros intereses, nuestra pasión, al corazón de Dios.

Mi oración es que la visión de Dios sobre nuestra vida, sea una inspiración para él, que Su poder sea algo más que teoría aprendida, sino práctica contundente, y que nuestro corazón lata al mismo ritmo que el de Dios. Entonces esta porción será más que una Escritura antigua, sino una vivencia presente.

Luis Gabriel César Isunza

Y la ética ¿en dónde quedó?

Parte de la filosofía de nuestra iglesia es que tanto el esfuerzo que hacemos, como los recursos con los que contamos, tienen que ver con alcanzar a los que viven sin Cristo y sin esperanza, es decir, nuestro enfoque es alcanzar a los que no tienen iglesia. Enfoque que pareciera ser lo que identifica a la Iglesia cristiana en el mundo, pero en realidad no es así.

Cantidad de iglesias hoy día aparentemente están teniendo un crecimiento rápido y exponencial, pero en realidad su enfoque no es alcanzar a los que no tienen iglesia, sino que buscan, invitan y reclutan a creyentes de otras iglesias y con ello logran ese rápido crecimiento.

Pablo el Apóstol habló de este mismo asunto cuando escribió sobre edificar sobre el fundamento de otros:

«En efecto, mi propósito ha sido predicar el evangelio donde Cristo no sea conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno.» Romanos 15:20 NVI.

Estudiosos en el crecimiento de iglesias en América Latina expresan que mucha de esa expansión que se está viendo en las nuevas iglesias, tiene en realidad que ver con la transferencia de los mismos creyentes que pasan de una iglesia a otra, haciendo con ello que no solamente se mutile el Cuerpo de Cristo, sino que en realidad el verdadero crecimiento no sea de personas que están teniendo un encuentro personal con Cristo. En pocas palabras, somos los mismos pero diluidos en muchas iglesias.

Construir sobre el fundamento de otro no es asunto nuevo, pero tampoco es un asunto ético.

La iglesia debe lograr despoblar el infierno para llenar el cielo. Esa es nuestra verdadera misión. Pensar en lo que debemos hacer para ir por los perdidos debe ser el centro de nuestra misión y búsqueda.

Ahora mismo me encuentro en Chiapas y veo la forma en que nacen iglesias en este lugar. Van de lugar en lugar, buscan una familia, la exponen al evangelio, la hacen crecer en la fe (discipulado) y luego esta familia va por otra más y así, la iglesia se va llenando de gente que antes estaba perdida y ahora viven en la gloriosa luz de Cristo el Señor.

Ir por miembros de otras iglesias es lo más fácil y a la vez lo más antiético.

Para redondear la estrategia antibíblica, es sabido que se dan a la tarea de usar la plataforma para descalificar a otras iglesias, olvidando que parte de su crecimiento o mucho de su crecimiento viene de ellas.

Creo que todo tiene que ver con la misión y visión de cada iglesia. Algunas vivimos para alcanzar a quienes viven sin Cristo y sin esperanza, mientras que otras se alimentan de lo que otras iglesias hemos alcanzando.

Lo cierto es que “no existen las iglesias perfectas” ya que quienes las formamos lejos estamos de serlo. Nuestra misión debe ser lo que Pablo escribió a los Gálatas:

«Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes». Gálatas‬ ‭4:19‬ ‭NVI‬‬‬‬‬‬‬‬

Hacer todo lo que está a nuestro alcance para llevar a cada creyente a la madurez no es trabajo simple, cuesta y cuesta mucho.

Pablo decía: “No voy a edificar sobre el fundamento de otro”. Creo que sería bueno revisar la ética de los pastores e iglesias que finalmente, desde mi punto de vista, están mutilando el Cuerpo de Cristo.

En tanto, nosotros seguiremos alcanzando y enfocados en aquellos que no conocen del amor de Jesús y a la vez llevándolos a la madurez espiritual.

Amo a la iglesia de Cristo y amo a los pastores. Como iglesia, hemos ofrecido por veinte años conferencias para crecimiento de iglesias a cientos de pastores y líderes, en donde ponemos a la disposición de todos, lo que estamos haciendo como iglesia para alcanzar a los que no tienen una. Así que, esta reflexión no debe ser tomada como un ataque, sino cómo solo eso, una reflexión que nos lleve a revisar los métodos que estamos usando para el crecimiento de la Obra de Dios.

Jesús dijo hace 2000 años: “Edificaré mi iglesia” y creo que ha sido una de sus más grandes y gloriosas ideas. Así que, pidámosle que nos use con poder porque sin lugar a dudas, la iglesia que funciona bien, es la esperanza del mundo.

En Su amor,

Un buen líder es un buen seguidor

No podemos esperar que Dios deposite en nuestras manos la hermosa responsabilidad de guiar personas, si nosotros mismos no somos buenos seguidores. Si eres el tipo de persona que batalla para dejarse guiar por otros, y en especial, para dejarse guiar por Dios, ¿como podrías ser un líder esperando que los que están a tu cargo te sigan? Finalmente el liderazgo es influencia y si nosotros mismos no modelamos lo que debe hacer un buen seguidor, jamás podremos ser lideres efectivos.

Existe una poderosa promesa de Dios en Isaías 42:16 que dice: «los conduciré por caminos desconocidos, los guiaré por senderos inexplorados; ante ellos convertiré en luz las tinieblas, y allanaré los lugares escabrosos. Esto haré y nos los abandonaré.»

Aquí está el secreto, mientras lideramos, debemos dejarnos guiar por la poderosa mano de Dios. Si yo mismo soy rebelde, quejumbroso, tengo falta de flexibilidad, desobediente, ¿como pretendería que la gente que guió sea todo lo contrario? Debemos recordar que, hablando de influencia, no solo contagiamos la visión, la pasión y la energía, sino todo lo demás.

Ojalá que como líderes contagiáramos solo lo bueno de nuestra persona, desafortunadamente también contagiamos lo malo. Si somos negligentes, si procrastinamos, si no nos preparamos continuamente, si no hacemos la labor con excelencia, si no buscamos a Dios todos los días, eso también se contagiará.

Mi oración de cada día está basada en el Salmo 32:8 que dice: «El Señor dice: Yo te instruiré , yo te mostraré el camino que debes seguir, yo te daré consejos y velaré por ti,»

Sé que no seré un buen líder si de entrada yo mismo no soy en buen seguidor. Es mi oración de cada día, que todos los que estamos en posición de liderazgo, ejerzamos nuestro don, siguiéndolo a Él.

«Que mientras guíes a otros, Dios te guíe a ti»

En Su amor,

Luis Gabriel César Isunza

Twitter@garycesar

Competencia o complemento

“Sin dirección, la nación fracasa; el éxito depende de los muchos consejeros.” (Proverbios 11:14)

A lo largo de mi caminar pastoreando y guiando personas he notado la facilidad con que la competencia en los equipos destruye la unidad y promueve el protagonismo. El rey Salomón no pudo haberlo expresado mejor: Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.  Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente! (Eclesiastés 4:9-12)

 No me queda la menor duda de que Salomón fue profundamente inspirado por su propio padre, el rey David. Cuando leemos la historia de la famosa “era dorada” de Israel, no hay duda que se debió a que David supo apoyarse en otras personas. No solamente se apoyo en ellas, sino que aprendió a desarrollarlas y creó con esto, una poderosa red de apoyo que le ayudo a llegar a la cima de su vida y reinado.

Puedo dar testimonio de que a lo largo de mis años como pastor, Dios me ha dado la bendición de estar rodeado de maravillosas personas que me han ayudado a elevar mi nivel de liderazgo, como jamás lo había imaginado. Me di cuenta pronto de que sólo no iba a llegar muy lejos. Entendí que si sólo dependía de mis fuerzas y habilidades personales, el ministerio quedaría estancado hasta donde ellas llegaran, o sea, no muy lejos. Entonces comprendí el poder del trabajo de equipo. La suma de talentos, habilidades, historias de las personas que me han rodeado a lo largo de más de tres décadas, han catapultado mis limitadas habilidades.

Tener a tu lado a personas que intercedan por ti, personas que te escuchen, sobre todo cuando las cosas se pongan complicadas, personas que te animen en los momentos de obscuridad e incertudumbre, personas altamente creativas, que vean y sueñen aún más que tú. Personas con alto discernimiento, para ver lo que tú no puedes ver, y aún personas que te defiendan. Como verás, la construcción  de equipos así, no se da en tus ratos libres, sino que tienes de orar, ayunar, buscar el rostro de Dios, y ser completamente intencional, para que seas rodeado de personas que te ayudarán a cumplir con el llamado que Dios te ha dado, o con el llamado que tienen como iglesia, ministerio, u organización.

Una oración sabia sería: “Señor, ayúdame a pensar en las personas que me ayudarán a cumplir con el llamado que me has dado. Dame las personas que deseas que tenga como compañeros de vida. Dame la fortaleza para empoderarlos y que juntos logremos llevar a cabo la tarea que nos has encomendado. Amén.”

Luis Gabriel César Isunza.

Twitter@garycesar 

Tendencias en el liderazgo

“Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.” Éxodo‬ ‭18:17-18‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

Una de las tareas básicas de los que estamos en puestos de liderazgo, es ver lo que otros no pueden ver. No significa que tengamos sensibilidad extrasensorial, sino más bien, Dios nos ha dado la capacidad de ver las tendencias a futuro de lo que está pasando en nuestra vida personal, familiar y de ministerio, y en especial en el futuro de la obra de Dios.

En el texto arriba citado, Jetro, el suegro de Moisés, hizo lo que todo buen líder debe hacer.

Primero, observó lo que Moisés estaba haciendo. Esto requiere quietud, humildad y sabiduría. Moisés se estaba quemando, y no solo él, sino el pueblo completo.

Segundo, reflexionó sobre las tendencias que seguirían al trabajo complicado y solitario de su yerno. Él dijo, si las cosas continúan como están, mi hija se va a quedar viuda, y el pueblo sin líder. Es curioso, pero ni el mismo Moisés se había percatado de esta realidad, aún siendo el siervo del Señor.

Tercero, reconoció sus limitaciones y habilidades. Es decir, no vemos a Jetro intentando hacer a un lado a su yerno para que él tomara su cargo. Sabía que el que tenía el llamado y el liderazgo era Moisés y no él, así que, no lucho por usurpar su lugar en el liderazgo. Hoy el día, son muchas las personas que entran en lucha de poderes con el que está en el liderazgo, porque según ellos, lo pueden hacer mejor. No vemos esta “ansia de poder” en Jetro. Reconoció el liderazgo de su yerno, y al parecer sólo se concretó a apoyarlo con ideas y ánimo.

Cuarto, reconocía que finalmente la obra era de Dios. Le dijo a Moisés, “Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.” Éxodo‬ ‭18:23‬ Es muy interesante notar que dijo: “si Dios te lo mandaré…” Jetro no se veía a si mismo como “el consejero” de Moises, sino como uno más que va en el mismo camino y en la misma dirección. ‬

Ser líder no significa que sabemos más que los demás, o que somos más inteligentes o fuertes, sino más bien, contamos con el equipamiento espiritual necesario para enfrentar los enormes desafíos que el ministerio y las personas nos exigen. No hay duda que todos necesitamos de algunos Jetros que nos ayuden a ver las tendencias o posibles consecuencias de nuestros actos.

Hazte las siguientes preguntas:

¿Que pasará de aquí a 5 o 10 años si sigues haciendo lo que estás haciendo? Por ejemplo, quizá no te estás ejercitando, quizá no estás alimentándote correctamente, o no estás cuidando tus relaciones interpersonales de la forma adecuada. Piensa, si lo sigues haciendo que pasara en el futuro.

Hablando ministerialmente, ¿que pasará con el ministerio y la iglesia si sigues haciendo lo que estás haciendo? Por ejemplo, si no ves desarrollo o crecimiento en cualquier aspecto, ¿Cómo estarías en 5 o 10 años si no hay ningún cambio o mejora?

Así como hoy en día hay personas que se dedican a ver las tendencias económicas, sociales, políticas, nosotros como siervos de Dios, debemos buscar el rostro de Dios, meditar en Su Palabra y analizar nuestras tendencias si seguimos haciendo lo que estamos haciendo.

Que Dios nos permita tener un corazón como el de Jetro, y si no, un “Jetro” cerca de nosotros, para que nos ayude a ver lo que no estamos viendo y así mejorar nuestro futuro para la gloria de Dios, el avance de Su reino y nuestra salud personal.

Pastor Luis Gabriel Cesar

Twitter@garycesar