Diferencias entre creyente y discípulo

 A lo largo de mi ministerio a menudo he notado que muchos creyentes no comprenden a profundidad los conceptos sobre Discipulado y compromiso de vida. A menudo me pregunto, ¿entiende bien el creyente lo que es el verdadero compromiso? Creo que a menudo lo que tenemos en la iglesia son espectadores itinerantes, cuya búsqueda de iglesia en iglesia es más el reflejo de su propia frustración por falta de compromiso, que profundidad en su caminar con Cristo. 

 Existen una variedad de declaraciones que en lo particular me han ayudado a entender más el asunto de lo que es ser un auténtico discípulo de Cristo Jesús.

  1. El creyente suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador. Hay creyentes cuya tarea principal será consumir lo que el reino ofrezca.  Van a la iglesia, se hacen miembros, pero pocas veces, si no es que nunca ponen al servicio del Señor todo lo que son y lo que hacen. Son espectadores, que debemos bajar al escenario, y convertirlos en auténticos pescadores de almas.
  2. El creyente lucha por crecer; el discípulo por reproducirse. El creyente común no piensa en los demás sino en sí mismo. Dice: “¿qué puedo obtener de esta situación?”, o “¿en qué me va a beneficiar este asunto?”. Está centrado en sí mismo y poco piensa en los demás.  El verdadero discipulado se reproduce, mostrando una filosofía de flujo, que consiste en que todo lo que recibe lo da a los demás.
  3. El creyente se gana; el discípulo se hace.  Las manos levantadas en un esfuerzo evangelístico no pueden ser contadas como discípulos de Cristo, sino personas interesadas en conocer más de Dios.  Dice Billy Graham: Cuesta 10% de esfuerzo ganar a una persona para Cristo, pero cuesta 90% que permanezca en la fe.
  4. El creyente depende en gran parte de los pechos de la madre (el pastor); el discípulo está destetado para servir (1 Samuel 1:23-24). Muchos creyentes inmaduros dejan que el pastor se haga responsable por su crecimiento espiritual. Cuando no está dando evidencia clara de su fe en Cristo Jesús, inmediatamente responsabilizada a otro de su mal desempeño como cristiano.  Sin embargo el discípulo comprometido, se busca su alimento, y está listo para servir a los demás.
  5. El creyente gusta del halago, el discípulo del sacrificio vivo. Si no estuviésemos tan preocupados por los reconocimientos dentro del pueblo cristiano, ya habríamos alcanzado a nuestros países para Cristo. La demanda del Apóstol Pablo fue por demás contundente: “..que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo…”
  6. El creyente entrega parte de sus ganancias; el discípulo entrega su vida. Considero que uno de los problemas más serios que enfrenta la iglesia de Cristo tiene que ver con el dualismo que se estableció desde el tiempo de los griegos, donde dividieron la experiencia espiritual en dos grandes esferas.  Por un lado, estaba Dios como ser espiritual, y muy distantes nosotros como sus criaturas.  Esa misma diferencia es la que muchos cristianos establecen hablando, entre otras cosas, del “día del Señor”, cuando todos son días del Señor; el diezmo es de Dios, cuando el realidad el 100% es de Dios; el templo como casa de Dios, sin embargo nosotros somos Templo del Espíritu Santo de Dios.  Él no desea poco de nosotros, sino el todo, y tú no les has dado nada a Dios si no les has dado todo.
  7. El creyente puede caer en la rutina; el discípulo es revolucionario.  Uno de los grandes peligros de los creyentes en Cristo Jesús, es quedarse atascado en los triunfos del ayer. La vida se caracteriza por el cambio, y en especial la vida cristiana.  Lamentablemente hay creyentes, así como iglesias completas que caen en lo que yo llamo “demencia cristiana”, que no es otra cosa que el simple hecho de hacer las mismas cosas, esperando resultados diferentes.  Un discípulo auténtico y comprometido, busca el cambio, el avance, el conquistar áreas que antes no había vencido, y no vive solamente con los triunfos del pasado.
  8. El creyente busca que le animen; el discípulo procura animar.  Una de palabras que más me llaman la atención en la vida de todo discípulo, es la palabra “entusiasmo”, que no es otra cosa que “Dios dentro”.  Lamentablemente las iglesias están llenas de personas que buscan experiencias que les animen, que les llenen, etc., y por cuando la iglesia no cumple las expectativas del miembro, entonces, buscará una iglesia que si “le llene”; y cuando esa nueva iglesia ya no llene sus anhelo, busca una nueva, y así es el resto de la historia, sin embargo, Dios escogió un tipo de persona excepcional que es el discípulo, ya que por si mismo anima, alienta, llena, ya que la vida abundante que recibe de Cristo Jesús cada día, es su fuente intrínseca de gozo y paz y no depende de las circunstancias.
  9. El creyente espera que le asignen tareas; el discípulo es solícito en asumir responsabilidades.  A lo largo de mi ministerio me he encontrado con personas que dicen: “Pastor, cuando algo necesite, solamente llámeme”, y luego se retiran sin la menor intención de participar, pero descansados de que por lo menos “se pusieron a la disposición de Dios”.  Lo cierto es que el discípulo hace tres cosas en este rubro: Primero identifica necesidades, segundo, usa los dones que Dios le ha dado para llenar esas necesidades, y en tercer lugar, continúa su capacitación para darle a Dios el servicio que el merece. El discípulo sabe que no necesita de “cargos” eclesiásticos para servir a Dios, sino que busca servirle con amor y excelencia.
  10. El creyente murmura y reclama; el discípulo obedece y se niega a si mismo. Estoy convencido que uno de los pecados que más daño han causado a la iglesia de todos los tiempos es la murmuración y el chisme.

Es el anhelo de mi corazón es que nos demos a la tarea de “hacer discípulos”, que fue por cierto, el corazón de la Gran Comisión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Uno más que decidió seguirle…

Seguidores de Jesús

Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia…” (2ª de Pedro 1:3)

Esta semana comenzaremos una nueva serie de mensajes pastorales que tienen la intención de explicar, qué es un verdadero seguidor de Jesús. Creo que el hecho de ser llamados como creyentes en Cristo, con una variedad de nombres, desde los más simples, hasta los más complicados, hemos perdido la brújula de lo que Jesús tenía en mente para cada uno de nosotros. Es así de simple, los que hemos puesto nuestra fe en Jesús, somos sencillamente sus “seguidores”. Pero, ¿qué significa exactamente ser un seguir de Jesús? Son muchos los intentos que al parecer han tratado de responder  a esta pregunta. Es por eso que, con la ayuda de Dios y de su Santo Espíritu, nos adentraremos las próximas semanas para descubrir esta verdad fundamental. Sobre todas las cosas y en su expresión más simple el llamado de Jesús a nosotros ha sido: ¡Sígueme!

Ser pastor de una numerosa congregación representa muchos desafíos, pero el mas importante de todos, es que día con día debo asegurarme de que cada hombre, mujer, joven, adulto, anciano y niño que forma nuestra familia de fe, sepa de qué se trata en verdad este asunto del cristianismo. Más que oyentes superficiales, seguidores eventuales, cristianos denominacionales, Jesús vino a buscar seguidores, con todo lo que este término implica.

¿Eres sólo un creyente o un verdadero discípulo? 

 

Finanzas saludables

»Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero». (Lucas 16:13 NTV)

 Quedé muy sorprendido por el número de veces que Jesús hizo referencia al dinero o sus derivados, en todo el relato evangélico. Al parecer, le dio más énfasis que cualquier otro tema, tal como el amor, la obediencia, el perdón, etc., temas que resultan ser vitales para nuestro desarrollo cristiano.

No me cabe duda que el dinero y especialmente “el amor el dinero”, es la fuente principal de conflictos en  las relaciones humanas. A lo largo de mi ministerio pastoral, he observado la vida de muchos matrimonios y familias que, mientras tengan resulto el problema económico, al parecer las cosas marchan muy bien en casa, pero cuando falta la liquidez, el amor sale por la puerta.

Es por eso que los próximos domingos vamos a entrar en este necesario tema, y lo veremos desde una óptica 100% bíblica. ¿Qué dice la Palabra de Dios sobre el dinero? ¿qué dice Jesús acerca de las finanzas?

Si estás enmarañado en deudas, con los acreedores tocando a tu puerta todos los finales de mes, evitando contestar el teléfono por miedo a un embargo, o simplemente tienes problemas en la gestión del dinero, entonces, hay una clara evidencia de que tus métodos financieros no son lo más saludables.

Te invito a que a partir de este domingo y cuatro más, vengas abierto a escuchar este apasionante e importante tema, que te permitirá tener “Finanzas saludables”.

Bienvenido a esta nueva serie.

En el inalterable amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César Isunza

PIB Satélite A.R. Image

Una transformación Radical

 “Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne.  Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes”. Ezequiel 36:26-27

Este es uno de los ofrecimientos más maravillosos que la Biblia tiene que enseñarnos acerca del corazón de Dios. Un nuevo corazón. ¿Qué es exactamente este ofrecimiento?, ¿en qué consiste? Hay que hacer un análisis más profundo para entender esta verdad, y comprender la magnitud del ofrecimiento de Dios.  El hombre es básicamente pecador, tan incapaz de mejorarse a sí mismo como de ser mejorado. Dios nunca repara lo que el hombre arruinó; le ofrece una nueva naturaleza, una vida que es la de Jesucristo, de la cual podemos apropiarnos. ¿Cómo?  Por la fe en el Salvador muerto en la cruz para expiar nuestros pecados y resucitado para nuestro perdón total. El cristiano es, pues, alguien en quien existen nuevas necesidades y nuevos afectos. Lo que amaba antes de su conversión dejó de tener importancia para él. A la inversa, lo que antes no le atraía, por ejemplo, la lectura de la Biblia, las reuniones cristianas y sobre todo la persona de Jesús, ahora es su gozo. No son las cosas que abandona ni las que descubre las que han cambiado: es su corazón. Una transformación radical de su manera de pensar le hacer ver a Dios, a los hombres, al porvenir y a sí mismo bajo un aspecto completamente nuevo.  Esta transformación no tendría que pasar inadvertida para los que lo conocen. Por desdicha, frecuentemente los que profesan ser cristianos no se diferencian de los que no confiesan a Cristo.  Es cierto que muchos de los que pretenden ser cristianos nunca pasaron por «el nuevo nacimiento» y su corazón no ha cambiado. Si somos hijos de Dios, nacidos de nuevo, dejemos que el Espíritu Santo nos hable de Cristo, vivamos de él y para él, ¡para la gloria de Dios!

En el amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César I.

 

Criar hijos

(Jesús) tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos,
les dijo:  El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el
que a mí me recibe, no me recibe a mí sino, al que me envió.
 

Marcos 9:36-17

Un escritor francés escribió: «Los padres de familia son los grandes aventureros de los tiempos modernos». En efecto, con todas las presiones que se ejercen sobre ellos hoy en día, criar hijos puede parecer a los padres cristianos una empresa difícil y arriesgada. Pero seamos padres positivos. Primero, reconozcamos que el Señor nos confía una noble misión, para la cual podemos contar con su ayuda. Expliquemos a nuestros hijos que no les imponemos la obediencia por autoritarismo, sino que es una exigencia divina (Efesios 6:1). Amar a los hijos no consiste sólo en decirles palabras cariñosas; es, ante todo, prestarles atención cada vez que lo necesitan, sin olvidar que no debemos satisfacer todas las exigencias de los niños. Para su bien, es necesario a veces decirles: «No». Con la ayuda del Señor, podremos consagrarles mucho tiempo para guiarlos en Sus caminos. Enseñar la obediencia a un niño no significa gritar todo el tiempo. No, se debe permanecer firme y digno, no prometer ni amenazar sin cumplir la palabra, aplicando el principio bíblico: «Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no» (Mateo 5:37). Recordemos también que nuestra actitud ante Dios debe ser un ejemplo. ¿Nos sometemos con alegría a la Palabra de Dios? Si es así, nuestros hijos lo verán y esto los animará a obedecer.

En el amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César Isunza

Asumamos nuestra responsabilidad

El apóstol Pablo escribió a los Gálatas lo siguiente: “Pues cada uno es responsable de su propia conducta.” (Gálatas 6:5)

Aunque este precepto bíblico tiene más de 2000 años de existencia, es muy fácil que los creyentes del siglo XXI, lo pasemos por alto. Hoy en día vivimos en el mundo de las victimas y los victimarios. Al parecer ya nadie asume su propia responsabilidad, sino que, en la medida de nuestras fuerzas, nos damos a la tarea de echarle la culpa a cualquiera otro. No importa que la evidencia nos acuse de facto, siempre haremos hasta el último esfuerzo por dejar nuestra responsabilidad en las manos de otras personas. Es común ver como los esposos están culpando a sus esposas de sus malas decisiones y de la misma manera, muchas esposas están haciendo lo propio con sus maridos. Los padres se quejan de sus propios hijos y los últimos no se quedan atrás en la tarea de culpar a los demás.

Como hijos de Dios hemos sido llamados a asumir nuestra responsabilidad personal, donde sea que estemos en el rol que Dios nos asignó vivir. Nuestra responsabilidad como padres es del 100%, como hijos, lo mismo. Sea cuál fuere tu rol de vida en este momento, tienes que aprender a asumir tu responsabilidad con firmeza y valor. Deja de culpar a los demás, Dios es quien finalmente juzga, por lo que, en la medida de la gracia de Dios que has recibido, vive con determinación y coraje, porque al final del camino Dios nunca te preguntará por lo que no sea tu responsabilidad, sino por aquello que estuvo en tus manos por hacer.

En el amor de Jesús,

Luis Gabriel César Isunza
Pastor PIB Satélite A.R.

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No tendrá comparación

De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. Romanos 8:18

Recientemente ocurrió un incidente muy notable en una boda en Inglaterra. Un joven rico y de una posición social muy elevada que a consecuencia de un accidente se había quedado ciego a los diez años de edad, y que a pesar de su ceguera había ganado matricula de honor en su carrera universitaria, también gano el corazón de una bellísima novia aunque nunca había podido ver su cara. Un poco antes de su casamiento, se sometió a un tratamiento bajo la dirección de varios especialistas, y su culminación llego el mismo día de su boda. Por fin llego el día tan deseado y los regalos y convidados. Entre los invitados había ministros del gobierno, generales, obispos, hombres y mujeres muy notables y famosos.  El novio se vistió para la boda con sus ojos aun cubiertos con una venda, y marcho a la iglesia con su padre en automóvil.  El famoso oculista que lo había estado curando los encontró en la oficina de la Iglesia. La novia entro a la iglesia tomada del brazo con su padre. Dicho señor tenia cabello blanco y  su uniforme estaba adornado con los colores azules y cordones que correspondían a su vestimenta como almirante de marina.  Ella estaba tan emocionada que apenas podía hablar. ¿Vería su prometido al fin su cara tan admirada por otros y que el solo conocía por la punta de sus delicados dedos? Cuando ella se acercaba al altar, mientras el gentío que había en la iglesia se movía de una parte para otra, sus ojos se fijaron en un grupo algo extraño. El padre estaba allí con su hijo. Delante del último se encontraba el gran oculista. En el acto corta el ultimo vendaje. El dio un paso hacia adelante con la incertidumbre espasmódica de una persona que no puede creer que esta despierta. Un rayo de luz de color de rosa procedente de una de las vidrieras le dio en su rostro, pero parecía que no lo veía. 

¿Vio algo? ¡Si!  En un instante recobro la firmeza de su semblante, y con una dignidad y gozo que jamás se había visto antes en su rostro, marcho adelante para encontrar a su prometida.  Se miraron a los ojos el uno al otro, y uno podía llegar a pensar que sus ojos jamás iban a apartarse del rostro de su prometida.

“¡Por fin!» dijo ella. ¡Por fin! repitió él, inclinando su cabeza.  Aquella fue una escena de una gran poder dramático y sin duda alguna., de gran gozo, pero no es nada mas que una mera sugestión de lo que actualmente sucede en el Cielo cuando el cristiano que ha estado caminando por este mundo de pruebas y aflicciones se ve cara a cara, a su Señor y Salvador.

Aguardemos con paciencia ese maravilloso día, donde podremos ver cara a cara a nuestro bendito Señor y Salvador. ¡Aleluya!

Pastor Luis Gabriel César Isunza

Cómo enfrentar la muerte

 La séptima palabra de Cristo en la cruz fue: :  “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, expiró.” (Lucas 23:46)

 La muerte es la experiencia más ordinaria de la vida. Es un hecho, si Jesús no viene antes, seguro que experimentarás la muerte al igual que yo. Pero, ¿qué pasa con los que mueren? ¿Será el final de todo? ¿existirá la extinción total? ¿Reencarnaremos en alguna otra forma de vida, mejor o peor? La Biblia nos da la maravillosa certeza de lo que sucede cuando un creyente muere: Dice en Eclesiastés 12:17:  “Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio.”

 La declaración de Cristo en la cruz nos dice por lo menos tres cosas acerca de su propia esperanza:

  • Sabe a quién regresa: “Padre…”
  • Sabe que está seguro: “Es tus manos…”
  • Sabe que se le espera: “Encomiendo…”

Jesús abrió sus labios por 7a y última vez para abandonarse en el seno y brazos de su amante Padre. El autor de la vida penetraba a la muerte, por amor a ti, regresaba al Padre. Los acontecimientos que siguieron su muerte habla de la realidad del sacrificio y su impacto:

  • El velo se rasgó. Este velo que por muchas generaciones significaría la separación del hombre de Dios, ya no existiría mas. Ahora Cristo abría para siempre el sendero hacia Dios.
  • Los sepulcros se abrieron. Esto es la garantía de nuestra propia resurrección. Jesús dijo: “El cree en mi, aunque esté muerto vivirá…”
  • La confesión del primer fruto de la cruz. El soldado romano que observaba todos estos acontecimientos expresó: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”.

Cuando Jesús subía dijo: “Padre…” sabía a quien regresaba, por cierto, ¿sabes que será de tu alma cuando mueras?

Pablo escribió lo siguiente: “Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él.” (1ª Tesalonicenses 4:13-14)

Gracias a lo que Jesús hizo por ti y por mi, eso nos da una plena seguridad de que él mismo abrió el camino al Padre. Eso mismo te prepara para enfrentar el evento más ordinario de la vida, que es la muerte misma. Sabiendo que Cristo mismo la venció.

¡Aleluya!

 

Mira con quien andas

Uno de los versos más interesantes de la Biblia es el que por medio de la pluma de Pablo dijo: «No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.»» (1 Coríntios 15:33 NVI)

No cabe duda que las personas que nos rodean pueden nuestra más grande ventaja o desventaja. Debemos hacer un análisis detenido para descubrir sí las personas que nos rodean se están convirtiendo en fuente de bendición o de maldición. Aún la personase buenas en situaciones equivocadas terminarán siendo malas compañías.

Sí te estas juntando con quien no debes juntarte, terminarás haciendo cosas que no debes hacer. Sí tus amigos tienen conversaciones sucias, ven películas pecaminosas, hablan mal de sus esposos o esposas y se la pasan criticando a todo el mundo, tarde o temprano eso te dañara a ti. Sí uno de tus amigos es una fuente de tentación sexual…te estas dirigiendo peligrosamente a la boca del dragón

La clave es tener amigos que nos ayuden a equilibrar la balanza. Debes rodearte de personas que cumplan lo que dice proverbios: «El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre.» (Proverbios 27:17 NVI)

Tener personas que nos confronten cuando estamos mal es uno de los regalos más grandes de la vida.

Es por eso que debemos revisar nuestras relaciones personales con frecuencia, recordando lo que Dios le pidió a Jeremías que hiciera: Por eso, así dice el Señor : «Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos». (Jeremías 15:19 NVI)

Piénsalo y que Dios he bendiga.

Pastor Luis Gabriel César

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