Luces de Navidad

“Yo he venido al mundo como luz, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en las tinieblas.” Juan 12:46

Una de las más preciosas bendiciones que Jesús trajo el mundo fue la luz. La forma en que como seres humanos tratamos de representar esta verdad, es a través de los miles de focos que se colocan en las casas en esta preciosa época. Yo, en lo personal, lo disfruto mucho. Entrar, tanto en una calle, como en una casa que está alumbrada con cientos de focos, me causa una sensación de gozo y bienestar en mi ser. Al pensar en ello, y tratar de responder el porqué de esta reacción personal, llego a la conclusión de que la luz simplemente disipa las tinieblas, y eso, además de brindar un hermoso espectáculo a la vista, nos debe recordar que “La Luz vino al mundo”. No me cabe la menor duda, que en este año que estamos terminando, hemos experimentado momentos de tinieblas en nuestra vida. Momentos en los que simplemente no sabíamos que hacer, momentos de incertidumbre o simplemente, como el mismo salmista lo expreso, “valles de sombra de muerte”. ¿Qué debemos hacer cuando pasamos por estos tiempos complicados? Permitir que Jesucristo, con su luz llena de amor, nos guíe tomados de su preciosa y poderosa mano.

Cada vez que veas luces en estas fechas donde recordamos la venida de Jesús a la tierra, piensa en el motivo de este maravilloso acontecimiento: “Yo he venido al mundo como luz, para que todo aquel que cree en mi no permanezca en las tinieblas.” Juan 12:46

En el amor inalterable de Jesús,

¿Dónde está Dios?

“Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrazarán las llamas. Yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador.” Isaías 43:2-3

A veces la vida parece abrumadora, ¿cierto? Tu profesión no se dirige hacia donde tú pensabas. Tus hijos van en direcciones que quebrantan tu corazón. Tu doctor te da un mal diagnóstico. Tu matrimonio va hacia abajo rápidamente como un espiral. Tus finanzas escasean semana tras semana y algunas semanas se tornan demasiado largas. Días dificultosos se convierten en semanas. Las semanas se extienden en meses. Y ocasionalmente los meses continúan por años. Esos son los tiempos donde crees que no lograrás superar.

Seamos honestos. A veces la vida huele mal. Cuando la vida nos hace daño y el gozo se aleja y sientes como que todo lo demás está encima de ti, sobretodo debes saber que no estás solo.

¿Dónde está Dios cuando la vida se torna tremendamente difícil? Esa es la mejor parte de esta promesa de Dios. Cuando nos encontramos en estos tiempos duros, Dios está allí en medio nuestro. No sólo está con nosotros sino que nos asegura que venceremos. El versículo no dice: “Cuando estés dentro de aguas profundas…” Dice: “Cuando cruces…” No sólo está Dios contigo cuando el agua esté profunda y la llama caliente sino que Él conoce el final también. Él está contigo si tú dependes de Él. Su presencia y poder te llevarán hacia delante. Él promete que no te “cubrirán” y no te “quemarás”.

¿Qué es lo más difícil que estás enfrentando ahora? Aquella cosa que arreglaría tu vida si fuese removida, ¿qué es? Piénsalo por un momento.

Ahora, descansa en la promesa de Dios: ¡Él está contigo y te llevará adelante!

En Su amor,

La voluntad de Dios

“Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” Romanos 12:2b

Una de las grandes preguntas que los creyentes de todos los tiempos nos hemos hecho es: ¿cómo conocer la voluntad de Dios? Lo cierto es que no existe ninguna receta, o un camino corto para conocer la voluntad de Dios. A menudo podemos llegar a ser tan dedicados a la voluntad de Dios y sin embargo estar motivados por un falso sentido de propósito, es decir, pensar que lo que estamos haciendo es la voluntad de Dios, entonces tomamos todos los hilos, tomamos decisiones y luego pedimos a Dios su bendición. He notado, con qué facilidad puede sucederle esto a personas buenas, a hombres y mujeres con los más elevados motivos y las mejores intenciones. A menudo la vida nos presenta oportunidades en que pensamos que no tenemos el tiempo suficiente como para pedir el consejo de Dios. Entonces actuamos sin discernir el tiempo correcto, y llegamos a la conclusión de que Dios no está bendiciendo nuestro proceder. El consejo del apóstol Pablo es por demás pertinente a nuestro atareado estilo de vida, el dice: “así podrán comprobar…” ¿Recuerdas los tiempos en la escuela donde nos enseñaron a realizar operaciones de comprobación? Era sencillo, a través de un pequeño proceso podíamos ratificar o rectificar nuestras operaciones, y creímos muchas veces que esto no era necesario. Ahora vemos, cuán importante es que “comprobemos”, no sólo los resultados de nuestras operaciones matemáticas, sino las decisiones en otro diario vivir. Cada vez que te enfrentes a un nuevo proyecto, pregunta a Dios: “¿Tú estás metido en esto?” Esto es “comprobar”. Sin importar si las cosas salen como quieres o no, resulta que para el hijo de Dios, Su voluntad siempre será buena, agradable y perfecta. Quizá en estos mismos momentos éstas molesto con Dios porque las cosas no están saliendo como tú lo habías planeado. ¿Te has puesto pensar en la posibilidad de que Dios está “cambiando tus planes” por algo mucho mejor que tú no has considerado? Dios no patrocina fracasos, su promesa es fiel y anhela de todo corazón que camines conforme a Su voluntad. Es por eso que te reto a que “compruebes” si cada actividad, proyecto y tarea en la que te encuentres hoy está en el terreno de la “voluntad de Dios”.

Pastor Luis Gabriel Cesar Isunza
Twitter@garycesar

¿Y qué hago con mi dolor?

Siempre me resultaron muy fuertes las palabras del profeta Jeremías, cuando en un momento de dolor extremo, se expresó con Dios así: “¿Por qué no cesa mi dolor? ¿Por qué es incurable mi herida? ¿Por qué se resiste a sanar?
¿Serás para mí un torrente engañoso
de aguas no confiables?” (Jeremías 15:18)

Seamos sinceros. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido así? Llenos de dolor, con heridas vivas y supurantes. Pensando que el Señor ya se olvidó de nosotros y que no tenemos más esperanza. La fuentes de nuestro dolor pueden ser muy variadas. Pueden venir de nuestras malas decisiones. Pueden aparecer como el resultado de la vida misma. Jesús dijo: “En el mundo tendrán aflicción”. O bien, creo que la fuente más recurrente de dolor en nuestra vida viene de otras personas. Ya sea de gente muy cercana, tales como el cónyuge, los hijos, los hermanos o nuestros padres. A menudo también vienen de nuestros propios amigos. Lo cierto es que, un dardo ponzoñoso lleno de veneno mortal, puede alcanzarnos y finalmente dejarnos abatidos en el camino.

Es por eso que debemos decidir, qué vamos a hacer con nuestro dolor. He nota que las maneras más recurrentes que utilizamos en medio del dolor son una de estas tres:

  • Lo negamos. Decimos: “Yo no tengo ningún problema, no estoy dolido”. Las personas nos lastiman y decimos que no nos dolió.
  • Lo minimizamos. Decimos: “No fue gran cosa. No me dolió tanto”. Y finalmente,
  • Lo aplazamos. Posponemos hacer algo al respecto. Lo barremos debajo de la alfombra. Decimos: “Uno de estos días…” Lo seguimos aplazando. Lo posponemos porque siempre posponemos lo desagradable.

 Lo mejor que tú y yo podemos hacer con nuestro dolor, es acercarnos a la única fuente que puede darnos sanidad completa e inmediata, y ese es Jesucristo. Así lo comprendió el rey David cuando dijo: “Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos.
Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar”. (Salmo 23:5)

En el amor de Jesús,

Libres del temor

 ¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu!
¡Jamás podría huir de tu presencia! (Salmo 139:7)

Dios nos da Su presencia para estar libres del temor. Este es el recurso más poderoso que recibimos de Dios para evitar el problema de la soledad en medio de los valles de oscuridad. Él nos da su presencia. En el Salmo 139 afirma el salmista: ¿A dónde me iré de tu presencia? ¡No puedo! Tú no puedes escapar de la presencia de Dios. Dios está en todas partes. Él es omnipresente. No hay lugar en el universo donde Dios no este. No importa dónde vayas esta semana que viene, Dios va a estar allí. Tú no puedes escapar de su presencia. Él está en todas partes. Si eres un creyente, él está a tu lado siempre. En Hebreos 13:5 el autor, siendo inspirado por el Santo Espíritu de Dios dijo: ”Nunca te dejaré, ni te desampararé.” Dios siempre está contigo, sólo tienes que reconocerlo.

Ahora bien, ¿Cómo puedes reconocer la presencia de Dios en tu vida para poder aprovechar las ventajas de esta gran verdad? ¿Por qué debo aprender a darme cuenta de que Dios está conmigo todo el tiempo?

Cuando te sintonizas con Dios y te das cuenta de que Él está contigo todo el tiempo y puedes sentirlo, experimentarás cuatro cosas que se harán verdad en tu vida.

Su presencia te ayuda a pasar los momentos de dificultad. “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa”. (Isaías 41:10)

Su presencia te da paz cuando estoy alterado. “En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado”. (Salmo 4:8)

Su presencia te levanta el ánimo, cuando estas triste. “Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer. Por eso mi corazón se alegra, y se regocijan mis entrañas; todo mi ser se llena de confianza”. (Salmo 16:8, 9)

Su presencia te salva de todo mal. “Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas”. (Isaías 43:2)

Es por eso que podemos vivir libres del temor, ya que nuestro Buen Pastor está con nosotros siempre.

Final de fotografía

“El amo lo llenó de elogios. “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!” (Mateo 25:21).

Muchos de nosotros hemos disfrutado viendo los Juegos Olímpicos y durante ese tiempo vimos una llegadas espectaculares. ¿Has notado que la parte más interesante y emocionante de cualquier carrera es el final? El comienzo puede ser interesante, el intermedio puede tener algo emocionante pero nada se compara con los momentos finales cuando el resultado de la carrera se decidirá. El rugido de la multitud se torna ensordecedor, los competidores están dando cada gramo de energía y el enfoque del público se concentra en la meta final. Cuando los atletas cruzan la línea, o cuando los nadadores tocan la pared, hay una explosión de energía y se desata la celebración. Es la meta final lo que motiva a estos atletas a terminar la carrera!

¿Alguna vez te has sentido desanimado, como que no puedes continuar? ¿Te has preguntado de qué se trata la vida misma? Las buenas noticias nos dicen que la promesa arriba mencionada responde a esos interrogantes. Mientras tú y yo continuemos siguiendo a Dios en esta tierra, estaremos en medio de una carrera. Cuando pierdes la motivación en medio de la carrera, el mejor remedio es enfocarte en la meta final. Esa es la ilustración que se nos da en el versículo. No sólo tenemos una meta final en la cual enfocarnos, ¡sino que sabemos que Dios mismo se encuentra allí para darnos la bienvenida!

La promesa de Dios es que te sostengas en tu lugar y seas fiel con las cosas que Dios te haya enviado a hacer, para que experimentes con gran emoción el cruce de la línea final. Pero hay algo más emocionante que eso: correrás a los brazos de Jesús y le escucharás decir, “Bien hecho! Ven y comparte la felicidad de tu maestro”. Y como sucede con estos atletas olímpicos, cuando se haya terminado la carrera, todo el trabajo duro, la disciplina, el dolor y las lágrimas habrán valido la pena.

En el amor de Jesús,

 Pastor Luis Gabriel César Isunza

Twitter@garycesar

Qué hacer en medio de la angustia

No me cabe la menor duda de que todos pasamos por momentos de aflicción o de sombras a lo largo de nuestra existencia. A nadie se le ha dado el privilegio de pasar por esta vida libre de pruebas y necesidades. Todos, tarde o temprano, nos topamos con el inexorable muro de las decepciones y el dolor.

La pregunta es, ¿qué debemos hacer cuando pasamos por momentos de aflicción? ¿Qué dice Dios en Su palabra al respecto? Bueno, pues meditando en ello recordé un poderoso pasaje de la Escritura que me hizo reflexionar sobre este asunto. Se trata del segundo libro de las Crónicas capítulo 33 versos 12 y 13, el cual dice: «Pero cuando estaba sumido en profunda angustia, Manasés buscó al SEÑOR su Dios y se humilló con sinceridad ante el Dios de sus antepasados. Cuando oró, el SEÑOR lo escuchó y se conmovió por su petición. Así que el SEÑOR hizo que Manasés regresara a Jerusalén y a su reino. ¡Entonces Manasés finalmente se dio cuenta de que el SEÑOR es el único Dios! (2o de Crónicas‬ ‭33‬:‭12-13‬ NTV)

No debemos olvidar que el reinado de Manasés no fue del todo bueno. Más bien el mismo autor de las Crónicas, haciendo un sumario de su reinado afirma: «Hizo lo malo a los ojos del SEÑOR y siguió las prácticas detestables de las naciones paganas que el SEÑOR había expulsado de la tierra al paso de los israelitas.» (‭2 Crónicas‬ ‭33‬:‭2)

Así que las graves aflicciones por las que estaba pasando no eran gratis, él mismo las había ocasionado. Pero lo interesante de todo es que, a pesar de esta penosa condición, hizo lo correcto. Hizo lo que nosotros debemos hacer cuando pasamos por penas o aflicciones, ya sea provocadas por nosotros mismos, o como resultado del mundo caído en el que vivimos: «Buscó el Señor y se humilló con toda sinceridad». ¿Qué hacer cuando pasamos por tiempos difíciles? La respuesta es buscar a Dios con todas las fuerzas de nuestro ser. El resultado para Manasés fue maravilloso. Dice la Palabra de Dios que el Señor lo escuchó y se conmovió con su petición.

Así que, toma unos minutos ahora mismo para buscar el rostro de Dios. Deja de hacer lo que estas haciendo y refúgiate en el Señor. Seguro en Su amor y misericordia te responderá.

En el inalterable amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César I.
Twitter@garycesar

20140725-104207-38527373.jpg

Deja de preocuparte

Para un creyente en Jesús, la preocupación es una señal de un problema aún más profundo. La preocupación, dice Jesús es porque no lo tenemos en el primer lugar en nuestra vida.

Cuando nuestras prioridades están fuera de lugar y en especial Jesús no está en su lugar cómo Señor y Dios de nuestra vida, simplemente todo será caos y por ende la preocupación se apoderará de nosotros. Cada vez que cualquier persona o cosa, fuera de Jesús sube al número uno de nuestros afectos, todo se corrompe y por ende la incertidumbre nos atrapará inexorablemente.

Por ejemplo, si pones tu carrera en primer lugar, te preocuparás porque no quieres perderla. Si pones una relación en primer lugar, te preocuparás por eso. Tendrás miedo de perder la relación.

Nuestra relación con Dios no debe tomar distancia de nosotros. Tiene que ser permanente. Cuando ponemos nuestra relación con Dios en la cima de nuestra lista, no tendremos de que preocuparnos de lo que se puede ir algún día. Así que, no tenemos nada de qué preocuparnos.

La Biblia dice: «Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.»  (Mateo 6:32-33 NTV).

 ¿Quieres dejar de preocuparte? Pon a Dios y a su Reino como la prioridad número uno de tu vida. Vive sólo para Él. Ese es siempre el punto de partida para dejar la preocupación.

 

En Cristo el Señor,

No te detengas

“Por lo demás, hermanos, les pedimos encarecidamente en el nombre del Señor Jesús que sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo aprendieron de nosotros. De hecho, ya lo están practicando.” (1ª a los Tesalonicenses 4:1)

Al acercarnos al final de nuestra campaña “40 días hacia una vida más saludable”, reconozco que podemos estar pisando terreno peligroso. La campaña ha sido una tremenda bendición para todos los que decidimos mejorar en los cinco aspectos básicos de esta poderosa campaña, es decir, FE, ALIMENTACIÓN, EJERCICIO, ENFOQUE Y RELACIONES. Digo que estamos pisando terreno peligroso porque es relativamente fácil que después de este gran despliegue de recursos, ideas, mensajes y demás elementos que Dios nos permitió vivir en esta campaña, tengamos la tentación de regresar a los viejos hábitos que nos estaban destruyendo. Es por eso que ahora más que nunca, debemos redoblar nuestro compromiso con Dios y con los participantes de nuestro grupo pequeño, para que con un fuerte sentido de determinación sigamos adelante para hacer del Plan Daniel, un estilo de vida que nos permita estar sanos y fuertes para cumplir las grandes demandas que tenemos como hijos de Dios.

Es por eso que estoy citando al apóstol Pablo cuando escribió con profunda fuerza y determinación a la iglesia de Tesalónica las siguientes palabras: “Por lo demás, hermanos, les pedimos encarecidamente en el nombre del Señor Jesús que sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo aprendieron de nosotros. De hecho, ya lo están practicando.” (1ª a los Tesalonicenses 4:1)

La intensidad que Pablo utilizó es la misma con la que anhelo exhortarles a que sigan adelante “progresando en el modo de vivir que agrada a Dios”; no se detengan, no se estanquen, no se dejen intimidar por las imposibilidades del presente. Pongan su confianza en Dios y esfuércense por vivir una vida que le agrade por completo a Él.

En verdad les amo en Cristo,

Pastor Luis Gabriel César Isunza
PIB Satélite A.R.
Twitter@garycesar

20140724-223904-81544445.jpg