¿Exhausto?

Nadie sería juzgado si a un año de la pandemia se siente cansado, deprimido, triste o simplemente exhausto. Los desafíos que todos hemos vivido en estos meses han sido realmente inusuales. Mantenernos a flote y continuar con nuestra vida, a pesar de todas las pérdidas que hemos experimentado, no es asunto fácil. Tanto hombres como mujeres, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, todos hemos sentido la fatiga de un año complejo. Eso, sin saber exactamente qué sigue. 

En mi caso, jamás había experimentado tal cantidad de trabajo, llamadas, reuniones, mensajes, estudios, consejerías, etc., como en el año pasado y en lo que va de este. No sé tu caso, pero me imagino que andamos más o menos igual. Amigos entrañables que han pasado por momentos muy difíciles, tanto en lo laboral, como en las relaciones personales y ni hablar de profundos problemas de salud. Así que, si te sientes abrumado, cansado y sin fuerza, no eres el único, créeme. 

Por otro lado están las circunstancias que nos rodean, sobre las que en realidad no tenemos mucho control, tales como el clima político actual, la falta de sabiduría en el manejo de la pandemia y del proceso de vacunación, así como la inseguridad, la incertidumbre económica, etc., creo que puedo decir que en algún grado, tu vida también ha sido desafiante.

En esta semana de Pascua, quiero que hagamos un esfuerzo especial para poner nuestros ojos en EL ÚNICO que realmente puede ayudarnos y capacitarnos para seguir enfrentando las demandas del diario vivir. 

Jesucristo es el ejemplo perfecto de qué hacer y cómo actuar en un mundo golpeado y herido. 

Primero, él preguntó a Dios si las circunstancias podrían cambiar. El clamó a su Padre Celestial. De igual manera yo siempre hago una petición similar, pido que los problemas de mi vida desaparezcan. Pero Cristo también me recuerda la belleza de obedecer fielmente aun en las más difíciles circunstancias. Cristo hizo peticiones a su Padre y después siguió adelante tal y como se le dijo. Mi oración es que tú y yo podamos hacer lo mismo.   

Segundo, Jesús nos enseña la grandeza de ministrar a otros en medio de su dolor. Podemos ver que aun estando colgado de la cruz, Cristo buscó darle ayuda y paz al criminal que estaba a su lado. De la misma manera le dio palabras de aliento a su madre en ese mismo momento y pidió a sus discípulos que cuidaran de ella. En las profundidades del sufrimiento, Jesús mostró compasión y bondad. Yo oro para que aun en medio del dolor, tú y yo podamos seguir su ejemplo.

Tercero, en sus últimas palabras, Cristo oró por aquellos que le perseguían, pidió a Dios que los perdonara aunque ellos lo habían puesto en esa cruz. Este tipo de perdón es muy difícil de comprender para mí y creo que para ti también. Parte del cansancio en nuestra vida tiene que ver con relaciones tensas y difíciles que tenemos con las personas que nos rodean, y en medio de esta pandemia, los más cercanos han sido nuestra propia familia. Enojarse y contrariarse con alguien del trabajo, jamás se comparará con el dolor de estar distanciado con alguien que vive bajo mi mismo techo. Es por eso que procuro ver a Jesús, y cuando observo que él tuvo el coraje de perdonar a personas crueles, burlonas, sádicas y asesinas, ¿quién soy yo para retener mi perdón a aquellos que me han lastimado? Mi oración es que tú y yo podamos perdonar de la misma manera que él lo hizo.

Cuarto, en medio de mi fatiga, exceso de trabajo, y exigencias de todo tipo, se me hace difícil poder ver más allá de mis circunstancias, pero la muerte y resurrección de Cristo me inspira y llena de fortaleza cuando yo mismo quiero claudicar. 

Jesús resucitó y venció a la muerte tan solo tres días después de la cruz. Los hombres y mujeres que lo vieron morir pensaron que era el fin, que ya no había esperanza, y solo puedo pensar en el hecho de que tres años y medio de enseñanza, ministerio y certidumbre, simplemente se habían ido por el caño. No sé tú, pero a menudo me identifico con este grupo íntimo de Jesús y lo que experimentó la última parte del viernes, todo el sábado y la madrugada del domingo. La propia desesperación al pensar que habían perdido a quien ellos habían llamado Mesías. 

Pero algo realmente maravilloso y sorprendente pasó, simplemente Jesús los sorprendió. Él tuvo la victoria final y por siempre venció al pecado y a la muerte.  

Por eso en esta Pascua, aunque estés arrastrándote para seguir adelante con tu vida, te invito a que no pierdas de vista a Jesús. Aquí su ejemplo: 

  • Jesús oró para que las circunstancias cambiaran. Yo también lo puedo hacer.
  • Jesús ministró a otros en su sufrimiento. Yo también puedo.
  • Jesús oró por aquellos que lo abusaron. Yo también puedo.

Pero lo más glorioso es que Jesús resucitó trayendo victoria y salvación para el mundo, para que yo pueda tener vida y esperanza en medio de todo el sufrimiento.

Es gracias a la resurrección de Cristo, que simplemente tú y yo tenemos que seguir adelante, pase lo que pase. Jamás darnos por vencidos. Esta pandemia nos enseñó, entre otras cosas, lo débiles y vulnerables que somos. Pero también me enseñó que en Jesús puedo ser fuerte. Que el mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos, está disponible para ti y para mí. 

Así que hagamos algo, mientras yo oro por ti (todos los que están leyendo este blog), te pido que tú hagas lo mismo por mí. Oremos unos por otros, seguros de que, si Dios nos permitió la vida, es para vivirla para su gloria. Llenos de amor y esperanza, sigamos la senda que Él nos marcó. Como bien lo expresó el autor a los Hebreos:  

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

Hebreos 12:2 NVI

En Su amor, 

Luis Gabriel César 

Poder que transforma

Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. (Proverbios 3:3)


Desde hace muchos años estas dos palabras han taladrado mi corazón al punto de quedar tatuadas en mi vida personal, familiar y de ministerio. De por sí, cada palabra por separado tiene una fuerza extraordinaria. Si las abrazamos y dejamos que toda nuestra vida sea dirigida por ellas, podemos provocar cambios realmente significativos, no solamente en nuestra vida, sino en la vida de todos los que nos rodean.

Estas dos palabras son: amor y verdad.

La exhortación del rey Salomón implica “aferrarse” a la verdad y revelarla. Hoy como nunca, nuestra sociedad vive lo que llamaría “El país de Pinocho”. Todo el mundo miente. El daño, no lo vamos a lamentar, ya lo estamos viviendo en carne propia. Si la confianza es la base de todo tipo de relación, y la confianza está basada en la verdad, luego entonces, las relaciones están pendiendo de cuerdas muy débiles. La verdad es tan importante que Jesús mismo la personalizó cuando dijo: “Yo soy la verdad”. Lo contrario a eso es la falsedad y la mentira.

Curioso es notar que una de las descripciones que la Biblia hace del enemigo de nuestra alma, es que es el padre de mentira, porque ha sido mentiroso desde el comienzo. Raro ¿no?, “padre de mentira”. Pudo haberse descrito como “padre del homicidio” o “padre del robo”, o “padre del adulterio”, etc. pero no, la Biblia lo describe como “el padre de mentira”, es la antítesis de quien es Dios y Su Hijo Jesucristo.

Entonces, si en verdad queremos una vida basada en un fundamento firme, no debemos permitirnos que la verdad nos abandone. Pero eso no es todo, sigue conmigo por favor.

Nota que el texto que estoy citando marca junto a la verdad, lo que yo llamaría “un hermano gemelo”, es decir “el amor”. Repásalo otra vez: Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón.

Para ser como Cristo, no debemos abandonar, ni la verdad, ni el amor. Vé como lo expresa la Palabra en Efesios 4:15: En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia.

“Verdad” y “amor”. Necesitamos aprender el arte de “decir la verdad en amor”. Esta combinación de verdad mezclada con bondad amor y gracia, da a nuestras palabras UN PODER TRANSFORMADOR. Una sin la otra pueden ser mortales.

Aquellos que desparraman la verdad sin amor, tratan brutalmente a los demás. Logran que surja la verdad en las situaciones, es cierto, pero también dejan muchos heridos en el trayecto.

Por otro lado, están los que emanan bondad, amor y gracia, pero nunca combinan las palabras tiernas con verdades difíciles. Van dejando entonces una estela de sentimentalismo carente de sustancia y fuerza.

Por eso, estos dos versos de la Biblia, tanto del Nuevo, como del Antiguo Testamento, nos ofrecen el antídoto tanto para la brutalidad, como para el sentimentalismo.

Te animo en este año que estamos comenzando a apasionarte en hablar siempre la verdad, pero siempre, sumerge tus palabras en el espíritu de bondad, amor y gracia.

Ps. Luis Gabriel César I

Twitter@garycesar

Indispensable

En Proverbios 13:18 dice: El que desprecia la disciplina sufre pobreza y deshonra; el que atiende la corrección recibe grandes honores.

Para cada oficio y profesión existen elementos sustanciales o indispensables con los que se debe contar para ser experto. Si hablamos de un carpintero, sería imposible que pudiera trabajar sin su martillo. Un albañil no podría realizar su trabajo sin su cuchara. El cirujano no podría ser exitoso sin su bisturí. Si quieres estudiar las estrellas, es indispensable un telescopio. Para un pastor, la tarea de hacer la obra del ministerio sería imposible sin una Biblia. 

Así que, en todas las profesiones y oficios hay elementos indispensables para ser exitosos. 

Para el comienzo del Año Nuevo, es decir 2021, y teniendo como antecedente este inusual 2020, considero que hay una herramienta “indispensable” para hacer el año que viene una mejor experiencia de vida. ¿Su nombre? Simple: “disciplina”.  Sin ella no podemos tener una vida fructífera y satisfactoria. Lo bueno es que está al alcance de todos. 

Fue muy sabio Salomón cuando escribió: El que desprecia la disciplina sufre pobreza y deshonra; el que atiende la corrección recibe grandes honores. (Proverbios 13:18)

Si bien la pobreza y la vergüenza pueden manifestarse de muchas formas, el ignorar la disciplina siempre se muestra en una vida que se desliza hacia la ruina. Si no tomamos la disciplina con seriedad, nos perjudicamos a nosotros mismos. 

Para muchos de nosotros la simple palabra “disciplina” implica notas negativas. Como el niño que es castigado cuando se portó mal, o el soldado que arrestan por no haber cumplido con cierta orden de su superior. Algunos más creen que la disciplina es un mal necesario. Como si fuera un esquema opresivo de rutinas rígidas y privaciones cotidianas impuesto por alguna fuerza que tiene como objetivo hacer nuestra vida miserable y triste.

Por supuesto que esto no tiene nada que ver con la disciplina. Piensa en un maratonista. Para cumplir su objetivo de completar exitosamente una carrera tendrá que disciplinarse al punto de correr hasta 250 kilómetros por mes (por lo menos), ya que de otra manera, sin este proceso disciplinario, no podría lograrlo. De hecho, cualquier deportista que esté leyendo esta reflexión, seguro estará de acuerdo conmigo en que la herramienta que se usa para desarrollar la fuerza, la velocidad y la resistencia es, sin lugar a dudas, la disciplina. 

Para este 2021 que estamos por comenzar quiero animarte a ver la disciplina como una aliada y como una herramienta indispensable para hacer que tu vida funcione. Sin ella sería imposible alcanzar las metas que tenemos en la vida.

Quiero compartir algunos consejos que te ayudarán a lograr tus metas de este Año Nuevo con la ayuda de la disciplina: 

  1. Apunta alto. Quizá algunos piensen que en estos tiempos no sería muy sabio tener metas desafiantes. La cuestión es que, si no tenemos metas desafiantes ¿De qué serviría la disciplina? ¿Por qué pagar el precio, si no es necesario? Piensa por favor, si tus metas las dejas en el rango de conservadoras, jamás necesitarás la disciplina como aliada, más bien lo que tendrás que hacer es solamente “deslizarte” hacia el cumplimiento de la meta. No lo hagas. Recuerda que jamás crecemos en las cimas de la vida, sino en los valles. Si las metas son altas, la disciplina se vuelve necesaria. Si quieres crecer a tu más alto potencial en la vida, tendrás que echar mano de la disciplina. 

Vamos a ponernos más precisos. Si deseas ser un mejor cónyuge, un mejor hijo, un mejor padre, un mejor profesionista, etc., y quieres honrar a Dios y bendecir a quienes te rodean, entonces, tendrás que recurrir a la disciplina.

Pregunta a todo actor, músico, escritor, atleta, vendedor, dueño de empresa, maestro, artesano, etc., si tuvieron que ser disciplinados, seguro la respuesta será afirmativa. 

Perseguir nuestros sueños y alcanzar estas metas, requerirá de nosotros un gran esfuerzo.

  • Difiere la gratificación. La gratificación diferida se define como disponer los sufrimientos y los placeres de la vida de tal manera que nos aseguremos la temporada de placer después de haber encarado y completado la etapa de sufrimiento. 

Eso me hace pensar en todos los que están por concluir su formación profesional. Muchos quizá se pregunten por qué tantos exámenes y trabajos durante la universidad, pero con el paso del tiempo se dan cuenta de que todo ese esfuerzo valió la pena. No fue inmediato, tomó su tiempo. De la misma manera sucede cuando obtienen su primer trabajo. Para muchos es frustrante que, después de tanto estudio, los contraten para responsabilidades por debajo de su potencial y lo peor, con un sueldo por debajo de lo que sus padres pagaban incluso de colegiatura.

Sin embargo, la disciplina te permite ver estos tiempos como una inversión a largo plazo. Ya llegarán los tiempos en los que tengamos un trabajo que nos apasione, y una remuneración adecuada con nuestra preparación y esfuerzo. Sé también que algunos de los que están leyendo este trabajo ya están disfrutando de su jubilación, resultado del arduo trabajo de años y años de esfuerzo y disciplina. 

Es cierto que no sabemos lo que sucederá en el futuro, pero lo que sí estoy seguro es que la gratificación diferida  es el mejor recurso que tenemos para  vivir de manera responsable delante de Dios. 

  • Mantente íntegro. En Proverbios 5:7-8 dice: Pues bien, hijo mío, préstame atención y no te apartes de mis palabras. Aléjate de la adúltera; no te acerques a la puerta de su casa.

Ayudará mucho echar mano de la disciplina porque cualquier tropiezo moral puede echar todo abajo sin remedio. El mismo rey Salomón escribe: ¿Puede alguien echarse brasas en el pecho sin quemarse la ropa? ¿Puede alguien caminar sobre las brasas sin quemarse los pies? (Proverbios 6:27-28 NVI )

Todos quisiéramos sabernos invulnerables a la tentación y al pecado. Pero parte de la madurez será comprender y controlar nuestras vulnerabilidades. Cuando lo hacemos reconocemos cuán importantes serán nuestras decisiones críticas. Cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior una colección secreta de tendencias negativas. Aquí nadie se salva. Sin embargo, eso no impide que podamos vivir con integridad, siempre y cuando seamos lo suficientemente disciplinados como para tomar las decisiones importantes a la luz de lo que Dios espera de cada uno de nosotros.   

Termino con una poderosa declaración del autor de la carta a los Hebreos, que escribió con relación a la disciplina: 

Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella. (Hebreos 12:11 NVI)

Así que, para comenzar este 2021, como decía el comercial de cierta tarjeta de crédito: “No salga sin ella”. Bueno,  mucho mejor es que hagas de la disciplina tu aliada indispensable. 

Pastor Luis Gabriel César I

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Enorme desafío

“»¡Amen a sus enemigos! Háganles bien. Presten sin esperar nada a cambio. Entonces su recompensa del cielo será grande, y se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos.” Lucas‬ ‭6:35‬ ‭NTV‬

Cuando estás en medio de un problema relacional, regularmente hay otras personas involucradas que incidieron en el mismo y por lo general, tus sentimientos se alteran negativamente en contra de estos. Si antes había en tu corazón amor, admiración, inspiración o respeto, ahora sientes decepción, engaño, abandono o, en algunos casos odio, rencor, venganza, entre otros.

El amor verdadero juega un papel importante para liderar tu vida, ya que tus sentimientos negativos bloquean tu mentalidad y tus pensamientos reflexivos. La gracia nace cuando haces algo por otra persona, aunque no es lo que deseas en el momento.

Cuando tienes sentimientos negativos encontrados contra alguien, ya sea porque te hizo algo o le hizo algo a otra persona que quieres, sueles actuar en proporción a ese malestar. Sin embargo, desarrollar madurez por medio de la gracia de Dios te lleva a actuar en el lado contrario. Te lleva a realizar un gesto desinteresado y puro a favor de esa persona, basado en amor y perdón.

Esto es lo que enseño Jesús cuando dijo: “…se estarán comportando verdaderamente como hijos del Altísimo, pues él es bondadoso con los que son desagradecidos y perversos.”

Que gran desafío de parte de nuestro Dios.

#Hagámoslo #ConexionesVitales

Resiliencia

“Pelea la buena batalla por la fe verdadera. Aférrate a la vida eterna a la que Dios te llamó y que declaraste tan bien delante de muchos testigos.” 1 Timoteo‬ ‭6:12‬ ‭NTV

Resiliencia se refiere a esa capacidad que tienen las personas de sobreponerse en momentos difíciles y adaptarse luego de vivir alguna situación inusual e inesperada. Quien pasa por un proceso y decide quedarse estancado sin aferrarse a la fe y esperanza no hace uso de la resiliencia. Esta aptitud solo pueden desarrollarla personas que luego de pasar el duelo del proceso toman acción para superar la adversidad y piensan cómo forjar el mañana.

El mejor ejemplo de ello es nuestro Señor Jesús. Pidamos de todo corazón esta capacidad que sólo puede venir del Santo Espíritu de Dios.

“Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.” Hebreos‬ ‭12:2‬ ‭NTV‬

“Yo también he golpeado la roca”

Comenzar un ministerio sirviendo a Dios con 603,550 varones sin contar mujeres y niños, debe ser uno de los más grandes desafíos que un líder puede tener a lo largo de su vida. Ese fue el “trabajo” que Dios le encomendó a Moisés. Hubo varios momentos en que la paciencia de este siervo de Dios fue probada en su máxima expresión.

Una de ellas la narra el libro de Números en el capítulo 20, cuando el pueblo se quejó por falta de comida y agua y acusaron a Moisés y a su secretario ejecutivo, Aarón, de haberlos sacado al desierto para que murieran. Cabe mencionar que en ese momento Moisés también estaba exhausto y tenía poca capacidad para controlar su ira y resentimiento.

Eso nos pasa a muchos líderes que olvidamos que para hacer “la obra de Dios”, necesitamos tener una “experiencia con Dios” todos los días. Es relativamente fácil desconectarnos, pero muy fácil pagar las consecuencias. Lee la escena una vez más:

…y el Señor le dijo a Moisés: «Toma la vara y reúne a la asamblea. En presencia de esta, tú y tu hermano le ordenarán a la roca que dé agua. Así harán que de ella brote agua, y darán de beber a la asamblea y a su ganado». Tal como el Señor se lo había ordenado, Moisés tomó la vara que estaba ante el Señor. Luego Moisés y Aarón reunieron a la asamblea frente a la roca, y Moisés dijo: «¡Escuchen, rebeldes! ¿Acaso tenemos que sacarles agua de esta roca?» Dicho esto, levantó la mano y dos veces golpeó la roca con la vara, ¡y brotó agua en abundancia, de la cual bebieron la asamblea y su ganado! El Señor les dijo a Moisés y a Aarón: «Por no haber confiado en mí, ni haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas, no serán ustedes los que lleven a esta comunidad a la tierra que les he dado». Números 20:7-12 NVI

Nota que Moisés está sirviendo al pueblo de Dios, solo que algo pasó, quizá por el desgaste de tantos años de ministerio, de décadas de fiel liderazgo, el caso es que Moisés se aparta de la comunión con Dios y toma el asunto en sus propias manos. Si notas la historia, se fue en contra del pueblo mismo. “Escuchen rebeldes…” Aquí, ya no se está apoyando en Dios, sino en sus propias habilidades de liderazgo. Inmediatamente después, golpea a la roca y milagrosamente vuelve a brotar agua en abundancia para el pueblo y para los animales. Literalmente millones de personas sacian su sed una vez más. El asunto es que Moisés y Aarón pagan un precio muy alto por esta acción fuera de la voluntad de Dios. Jamás podrán entrar en la Tierra Prometida.

Sería fácil culpar a Moisés por lo que hizo, pero si somos honestos, todos hemos terminado por “golpear la roca”. Yo mismo lo he hecho, no una, sino varias veces. Movidos por la frustración y el enojo, comenzamos a vivir el ministerio en nuestras fuerzas, y no en las fuerzas de Dios. Comenzamos a hacer nuestros planes, y luego vamos con Dios, si es que vamos, para pedir su bendición sobre lo que hemos planeado por nuestra parte. De repente nos volvemos duros con las personas que nos rodean y comienzan a notar que algo no está bien en nosotros.

Este eso el momento en que debemos considerar las palabras de Pablo cuando escribió: Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo, a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos. 1ª a los Corintios 10:6 NVI

Antes de que te sientas vagando por un desierto en medio de tu liderazgo, quizá es momento de que intentes regresar a lo esencial para los que servimos al Señor: Nuestra relación personal con él.

Pareciera mentira que a los pastores y líderes se nos tenga que estar recordando que no podemos hacer el ministerio, ni ejercer nuestro liderazgo, fuera del poder de Dios. Jesús mismo así lo enseñó: »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. Juan 15:5 NVI

Así que, ¿cuándo fue la última vez que tomaste las cosas en tus propias manos en tu liderazgo y «golpeaste la roca»? ¿Cuál «tierra prometida» podrías estar sacrificando ahora mismo? Cualesquiera que sean los puntos específicos de tu situación, te puedo asegurar que las primeras cosas que van a desaparecer serán el gozo y la paz que da Jesús.

Haz de tu tiempo con Dios una muy alta prioridad. Recuerda que una cosa es “la obra de Dios” y otra muy diferente es no perder nuestra relación vital con el “Dios de la Obra”.

Que nos ayude a permanecer en Su presencia todos los días de nuestra vida.

Pastor Gary César

 

 

 

 

 

Cuestión de perspectiva

Entonces Faraón mandó llamar a José, y lo sacaron aprisa del calabozo; y después de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino a Faraón. Y Faraón dijo a José: He tenido un sueño y no hay quien lo interprete; y he oído decir de ti, que oyes un sueño y lo puedes interpretar. José respondió a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios dará a faraón una respuesta favorable. Génesis 41.14–16 (LBLA)

Mucho nos cuesta imaginar lo dramático e inesperado de este evento. José, que no había hecho nada para merecerlo, vivía olvidado y solo en una de las cárceles del faraón. Su condición de esclavo hacía que cualquier esperanza de ser rescatado hubiera dejado de existir en su corazón. Nadie se ocupaba de defender los derechos de un esclavo, y mucho menos los derechos de un esclavo condenado por uno de los más altos oficiales de la corte.

Durante esos años de cárcel José había tenido la oportunidad de interpretar los sueños a dos prisioneros: Al panadero y al copero del rey. Ahora, repentinamente, se le presentaba al joven hebreo la posibilidad de interpretar los sueños nada menos que del faraón, el hombre más poderoso de la Tierra.

Para José, el éxito del emprendimiento podía muy bien significar el fin de su cautiverio. Lo acertado de la interpretación de los sueños de sus compañeros de cárcel podía otorgarle cierta confianza frente a este nuevo desafío. ¡Qué fácil hubiera sido atribuirse la capacidad de interpretar sueños! ¿Qué importaba si el don realmente no le pertenecía? El faraón ni siquiera sabía quién era Jehová. ¿Para qué gastarse en explicaciones innecesarias?

Como líderes, es fácil atribuirnos un don que es enteramente de Dios, porque somos muy propensos a creer que es nuestra mano la que mueve las cosas en la iglesia. Es relativamente fácil pensar que lo que Dios hace en la iglesia es por causa nuestra. Debemos recordar siempre que la Obra es de Dios. No nos pertenece nada del crédito de todo lo bueno que sucede en el reino de Dios. Siempre he dicho, “Dios no obra a través de mí, sino a pesar de mí.” No debemos olvidar la gran promesa de Jesús cuando dijo: “Edificaré mi Iglesia”, y por cierto lo ha hecho muy bien los últimos más de dos mil años. Considera la siguiente inquietante frase: “Cómo será de poderosa la Obra de Dios, que ni los pastores hemos podido detenerla”. No me malentiendas, Dios obra a través de nosotros, pero el crédito y la gloria siempre le pertenecerán a Él, no a nosotros.

Olvidamos que en el mundo espiritual no pasa absolutamente nada si Dios no lo ordena. En el mejor de los casos, no dejamos de ser más que vasos frágiles en sus manos.

Aunque el futuro de José estaba en juego, el joven no dudó en aclarar exactamente cuál era la realidad de su situación. Él no tenía ninguna capacidad,  en sí mismo, de interpretar sueños. Esta capacidad le pertenecía a Dios. Al realizar tal afirmación también estaba declarando que si Dios no daba la explicación, nadie la podía obtener. A Dios no se le maneja como una máquina. Es soberano y se mueve como él quiere. Solamente podemos esperar que, en su gracia, se manifieste. No tenemos sobre él ningún control. Aunque hayamos interpretado mil sueños en el pasado, el don sigue siendo exclusiva propiedad de Dios.

Es muy importante que jamás olvidemos que somos siervos, pero que tenemos un Amo maravilloso.

Pastor Gary César

Cuando se nubla la visión

NUBLADO2

“Visión es una imagen del futuro que produce pasión”

Una de las historias del Antiguo Testamento que siempre ha captado mi atención, es la historia de Eliseo y la Sunamita. Esta historia comienza como una historia de apoyo ministerial. Resulta que la Sunamita era una persona de condición económica acomodada. Cada vez que el profeta pasaba por el pueblo donde ella vivía, le ofrecía quedarse para comer en su casa y así poder descansar.

Finalmente, la Sunamita tiene una conversación con su esposo y le propone que le construyan una habitación al profeta para que las veces en que así lo requiriera, pudiera disponer de ese lugar para descansar y así tener un ministerio más fructífero.

Profundamente agradecido por las gentilezas de esta mujer, Eliseo manda a su siervo con ella para preguntar qué puede hacer por ella, por tantas bondades que ha tenido hacia él. El siervo, aun antes de conversar con la mujer, le dijo al profeta de Dios que no tenía hijos y que su esposo era un anciano. Eliseo hace llamar a la mujer y le dice: “El año que viene por esta fecha, estarás abrazando a un hijo.” (2o de Reyes 4:16)

La mujer respondió incrédula acerca del ofrecimiento del profeta diciendo: “No mi señor, hombre de Dios, no engañe usted a su servidora”. (2o de Reyes 4:16b) La historia continúa, efectivamente, la mujer queda embarazada y un año después, dio a luz un hijo tal como lo había dicho Eliseo.

Pasa el tiempo y el mismo capítulo dice que el niño creció y un día salió a ver a su padre que estaba con los segadores. De repente comenzó con un fuerte dolor de cabeza y el padre dijo que se lo llevaran a su madre. Llegando con su madre, el niño murió. La mujer en su desesperación se puso en marcha para buscar a Eliseo.  Finalmente, cuando lo encontró se arrojó a sus pies y al ver esto Guiezi, el siervo de Eliseo, quiso apartarla, pero Eliseo intervino y dijo: (Presta mucha atención a la declaración del profeta) “Déjala, está muy angustiada, y el Señor me ha ocultado lo que pasa, no me ha dicho nada.” (2a de Reyes 4:27)

La tarea esencial de un profeta es proclamar el mensaje que él mismo haya recibido de Dios. Los que nos dedicamos a predicar, tenemos la misma responsabilidad. No predicamos lo que a nosotros se nos ocurre, sino que compartimos lo que de Dios hemos recibido. ¿Comprendes entonces la gravedad del asunto con relación a la declaración del profeta Eliseo? “…el Señor me ha ocultado lo qué pasa, no me ha dicho nada.”

En estos tiempos del COVID-19, los pastores y líderes de iglesias en todo el mundo hemos sido llamados a liderar en un tiempo verdaderamente complicado. Sé que algunos pastores estarán experimentado lo que vivió Eliseo, pero es bueno saber que, a diferencia de él, nosotros tenemos “la Palabra profética más segura.” Contamos con la eterna Palabra de Dios para que nos muestre el camino que debemos seguir. Tenemos Su Santo Espíritu que mora en cada uno de nosotros  y que prometió “guiarnos a toda verdad”.

Hoy hemos sido llamados a evaluar nuestra visión. Antes del COVID19 y después del COVID-19. Creo que debemos tomar el tiempo para esperar de Dios la instrucción precisa de por dónde quiere que guiemos a Su pueblo.

Aquí algunos consejos, que espero sean prácticos y de utilidad:

  • Ora a Dios como si todo dependiera de él, y sírvele como si todo dependiera de ti. Buscar el Rostro de Dios en este tiempo, es asunto de vida o muerte. Ten un tiempo prolongado de comunión con él. Busca en Su Palabra la dirección o “redirección” que la iglesia deba tomar.
  • Lee y averigua acerca de lo que Dios está haciendo en otros ministerios e inspírate para hacer lo tuyo en la iglesia. Dios se está moviendo en el mundo de formas en que jamás habíamos visto. Tienes que observar lo que Dios está guiando en otros ministerios, no para copiar necesariamente, sino para ser inspirado. Aplicar los principios que sabemos son universales en cuanto al crecimiento y desarrollo de la Iglesia.
  • Ayuna. Obtener la visión de Dios no es asunto fácil. Tienes que ser profundamente intencional y tener una predisposición para recibir la dirección de Dios. El ayuno no implica solamente abstenerse de alimentos, sino preparar nuestro corazón para recibir lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas y ministerios.
  • Se flexible. Si eres de los que ya tienen una visión definida, permítele a Dios revisarla y corregirla si así fuere necesario. Para ello se requiere que tengas un corazón flexible y abierto a los cambios.

Los norteamericanos tienen tres frases que pueden ser de utilidad con relación a la decisión que debes tomar con respecto al futuro del ministerio. Las palabras son: Stop, Start y Continue. ¿Qué significa esto? Haz una lista de todo lo que tu iglesia u organización venía haciendo hasta antes de la pandemia. Tienes que ser profundamente honesto y determinar, cuáles de estos programas o actividades tienen que:

  • “Detenerse”. Ya cumplieron su ciclo vital, pero los mantenemos como un principio de costumbre, porque ya tenemos años haciéndolo. Esta es una de las partes más dolorosas del proceso. Este ministerio o actividad lo estamos desarrollando por tradición o porque tiene que ver con la visión que Dios nos ha dado. No cualquier líder se atreve a tocar a “las vacas sagradas” porque puede perder popularidad o contar con la animadversión de la gente. Pero debemos aprovechar este tiempo en que Dios cambió al mundo para hacer el ministerio de formas como nunca las habíamos realizado.
  • “Iniciar”. Se que muchas iglesias no estaban preparadas para ministrar a sus congregantes a través de las redes sociales ni las plataformas que hoy están usando. ¿Qué quiere decir esto? ¡Qué la iglesia cambió! Muchos iniciaron (por fin) el uso de estos recursos para ministrar a sus iglesias. Cultos fúnebres por Zoom, capacitación en línea, ministración vía remota, etc. Siempre he dicho que no cambiamos cuando vemos la luz, sino cuando sentimos el calor. Pregúntate ¿qué nuevos ministerios o actividades desarrollarán en esta”nueva normalidad”? Atrévete a ser audaz al respecto. Dios nos ha llamado a utilizar todas las formas posibles para alcanzar a aquellos que viven sin Cristo y sin esperanza. Ve lo que otros están haciendo y atrévete a hacerlo de la forma como nunca lo habías hecho.
  • “Continuar”. Es claro que no podemos cambiar el ADN de una iglesia de la noche a la mañana, por lo que debes evaluar cuáles de los ministerios y actividades están cumpliendo un papel vital en la visión que Dios les ha dado.

Estamos viviendo tiempos sin precedentes en la historia. No podemos esperar resultados diferentes, si seguimos haciendo el ministerio de la misma manera. Por medio del COVID19 Dios cambió al mundo y por ende, la forma de hacer ministerio.

Aprovecha este tiempo de “encierro voluntario” para buscar el rostro de Dios en medio de esta pandemia. Quizá te sientas como el profeta Eliseo, a quien Dios no le habló y no tenía la menor idea de lo que estaba pasando con la mujer Sunamita.

Por cierto, la historia del profeta Eliseo tuvo un final feliz:

“Cuando Eliseo llegó a la casa, encontró al niño muerto, tendido sobre su cama. Entró al cuarto, cerró la puerta y oró al Señor. Luego subió a la cama y se tendió sobre el niño boca a boca, ojos a ojos y manos a manos, hasta que el cuerpo del niño empezó a entrar en calor. Eliseo se levantó y se puso a caminar de un lado a otro del cuarto, y luego volvió a tenderse sobre el niño. Esto lo hizo siete veces, al cabo de las cuales el niño estornudó y abrió los ojos. Entonces Eliseo le dijo a Guiezi: —Llama a la señora. Guiezi así lo hizo y, cuando la mujer llegó, Eliseo le dijo: —Puedes llevarte a tu hijo. Ella entró, se arrojó a los pies de Eliseo y se postró rostro en tierra. Entonces tomó a su hijo y salió.” 2o de Reyes 4:32-37 NVI

Dios siempre respaldará tu ministerio. No estás solo, él prometió en Hebreros 13:5b “Nunca te dejaré, jamás te abandonaré”.

 

Pastor Gary César

No huyas

“Nuestra vida es el regalo de Dios para nosotros, lo que hacemos de ella es nuestro regalo para Él”.

Estoy convencido de que nadie elige intencionalmente una vida mediocre, una familia vulgar o un matrimonio de segunda. Nuestro Dios es un Dios grandioso, y dado que nos ha creado a su imagen, su intención es que seamos reflejo de esa misma gloria que él tiene.

Ahora bien, ¿qué haces cuando las paredes de tu vida se colapsan bajo la presión de los problemas circundantes y las tormentas devastadoras? Cuando las realidades de la vida te golpean y te quedas parado en las cenizas de las relaciones humeantes y los sueños destrozados.

Vivimos en un mundo en el que la tragedia puede azotar en cualquier momento; los problemas van desde divorcios, accidentes, bancarrota, hasta una pandemia mundial que nos cambio la vida. Existe una variedad de sucesos que nos pueden dejar devastados a la orilla del camino.

Tengo algunas preguntas para ti: ¿Alguna vez oíste que Dios te dijo algo y luego tú hiciste otra cosa completamente diferente a lo que él te pidió? ¿En alguna ocasión has oído instrucciones específicas de Dios pero terminaste haciendo lo opuesto? Si es así, créeme que no has sido el primero, y lamentablemente no serás el último.

En el Antiguo Testamento encontramos la historia de un hombre que hizo exactamente lo que estoy preguntando. Su nombre Jonás. Dios llamó a Jonás para una misión especial.

La gente de la Ciudad de Nínive era malvada, pero Dios, el Dios de las segundas oportunidades, comisionó a Jonás para que interviniera y los ayudara a revertir su espiral descendente. Dios lo reclutó y le instruyó específicamente:

“La palabra del SEÑOR vino a Jonás hijo de Amitay: «Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia.»” (Jonás 1:1.2)

Nínive estaba a tres días de camino y Jonás fue comisionado por Dios en una tarea importante, y a la vez muy clara. Sólo que había un problema muy serio: ¡Jonás odiaba a los ninivitas! Los despreciaba con pasión, podríamos decir, con odio jarocho.

Estos personajes, eran conocidos como feroces guerreros, inmisericordes, ellos saqueaban y destruían aldeas en su codicia por poseer más tierras. Por lo tanto, en vez de obedecer las instrucciones de Dios, Jonás sacó un pasaje en un barco que iba precisamente en la dirección opuesta. Jonás navegó alejándose del llamado de Dios y viajó hacia un lugar llamado Tarsis, al otro lado del Mar Mediterráneo.

Ahora, Dios tenía dos problemas en sus manos: una ciudad sin arrepentir, y un ¡profeta fugitivo! La historia no termina aquí, una tormenta colosal golpeó el barco del fugitivo, arrojando a Jonás por la borda. Para empeorar las cosas, un gran pez, no sabemos qué clase, pero lo llamaremos ballena, se tragó a Jonás.
Lo que encontramos a continuación es a Jonás enredado en algunas algas marinas, chapoteando desesperadamente en la bilis de la ballena.

Te pregunto: ¿Te has sentido alguna vez de esta manera? ¿Has tocado fondo sin ningún lugar adónde ir? Te sientes completamente abandonado, dejado para que te valgas por ti mismo.

Si somos sinceros sabremos que todos pasamos por esos callejones, tiempos en los que parece que no hay lugar a donde ir. El algún momento de nuestra vida todos nosotros hemos sido o seremos como Jonás. Y tal como Dios levantó al Jonás de antaño, lo hará seguramente contigo y conmigo.

Después de haber trabajado con el corazón del profeta, Dios lo usó de tal forma que se generó el arrepentimiento más numero de la historia de la humanidad, ciento veinte mil personas volvieron su corazón a Dios.

Tu vida es un regalo de Dios para ti, pero lo que hagas con ella, es tu regalo para Dios. Si Dios te está pidiendo que hagas algo, sería mejor que lo consideraras con todo cuidado. Sólo él sabe las formas maravillosas en que puede usar tu vida. Recuerda, la clave es “disponibilidad más que habilidad”. Y por favor, la próxima vez que Dios hable a tu corazón, no compres boleto a Tarsis. A veces será más duro no hacer la voluntad de Dios, que obedecerle aunque parezca complejo.

Piénsalo…

Pastor Gary César