El apóstol Pablo escribió a los Gálatas lo siguiente: “Pues cada uno es responsable de su propia conducta.” (Gálatas 6:5)
Aunque este precepto bíblico tiene más de 2000 años de existencia, es muy fácil que los creyentes del siglo XXI, lo pasemos por alto. Hoy en día vivimos en el mundo de las victimas y los victimarios. Al parecer ya nadie asume su propia responsabilidad, sino que, en la medida de nuestras fuerzas, nos damos a la tarea de echarle la culpa a cualquiera otro. No importa que la evidencia nos acuse de facto, siempre haremos hasta el último esfuerzo por dejar nuestra responsabilidad en las manos de otras personas. Es común ver como los esposos están culpando a sus esposas de sus malas decisiones y de la misma manera, muchas esposas están haciendo lo propio con sus maridos. Los padres se quejan de sus propios hijos y los últimos no se quedan atrás en la tarea de culpar a los demás.
Como hijos de Dios hemos sido llamados a asumir nuestra responsabilidad personal, donde sea que estemos en el rol que Dios nos asignó vivir. Nuestra responsabilidad como padres es del 100%, como hijos, lo mismo. Sea cuál fuere tu rol de vida en este momento, tienes que aprender a asumir tu responsabilidad con firmeza y valor. Deja de culpar a los demás, Dios es quien finalmente juzga, por lo que, en la medida de la gracia de Dios que has recibido, vive con determinación y coraje, porque al final del camino Dios nunca te preguntará por lo que no sea tu responsabilidad, sino por aquello que estuvo en tus manos por hacer.
En el amor de Jesús,
Luis Gabriel César Isunza
Pastor PIB Satélite A.R.

