¡Qué bueno que nos dijeron!

Les anunciamos al que existe desde el principio, a quien hemos visto y oído. Lo vimos con nuestros propios ojos y lo tocamos con nuestras propias manos. Él es la Palabra de vida. 2 Él, quien es la vida misma, nos fue revelado, y nosotros lo vimos; y ahora testificamos y anunciamos a ustedes que él es la vida eterna. Estaba con el Padre, y luego nos fue revelado. 3 Les anunciamos lo que nosotros mismos hemos visto y oído, para que ustedes tengan comunión con nosotros; y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. 4 Escribimos estas cosas para que ustedes puedan participar plenamente de nuestra alegría. (1ª de Juan 1:1-4)

 Desde que leí por primera vez esta porción de la Escritura, comprobé la importancia de la comunicación. Juan explica que todo lo que vivieron, conocieron y hasta tocaron acerca de Jesús, lo “anunció” con fidelidad a las generaciones futuras. Me pregunto, ¿qué hubiera pasado si los primeros testigos presenciales de la vida y ministerio de Jesús, hubieran permanecido callados? Seguro que hoy estaríamos viviendo en la ignorancia, alejados de Dios y de Su voluntad. De allí la importancia de la comunicación del mensaje.

 Hemos hablado en estos domingos acerca del propósito de nuestra Iglesia que se resumen en: “Amar a Dios”, “amar al prójimo” y “transformar al mundo”.  Ha sido maravilloso ver la Obra de Dios en medio nuestro, pero, ¿qué pasaría si todo esto que está sucediendo no lo comunicáramos? Nada de lo que está pasando tendría transcendencia y bendición. La comunicación en vital. Nadie lo puede dudar. Es por eso que este domingo conoceremos más acerca de este importante ministerio, y no sólo eso, sino que, si Dios te ha dado habilidades en este campo, pues qué esperas para unirte al trabajo del área de comunicación de nuestra Iglesia. ¡Serás más que bienvenido!

 En el amor de Jesús, 

Luis Gabriel César I

La esperanza del mundo

El apóstol Pablo escribió a Timoteo las siguientes palabras:

«Aunque espero verte pronto te escribo estas cosas ahora, para que, si me retraso, sepas cómo deben comportarse las personas en la familia de Dios. Esta es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad.» (1a Timoteo 3:14-15)

No cabe duda que la iglesia de Cristo, que funciona bien, es la esperanza de este mundo.  Siempre me he preguntado si la iglesia que Dios me dio a pastorear entiende este asunto de vital importancia.  Creo que en ocasiones menospreciamos el poder que Dios nos ha dado a nosotros como Su Iglesia.  Cuando pensamos en esto y especialmente en el potencial que tenemos a través de los dones usados por Su Santo Espíritu, nos debe llenar de esperanza y gozo desbordantes. Como Cuerpo de Cristo tenemos la maravillosa certidumbre de que Dios “juega de nuestro lado”.  No hay nada que no podamos realizar con el poder de Dios, y si nos sometemos a Su voluntad, si buscamos Su rostro, y trabajamos en base a los dones y habilidades que de Él hemos recibido, luego entonces, nos convertimos en la fuerza más poderosa de la tierra. 

Hace algunos meses, estando en una reunión de capacitación de pastores en el Estado de Jalisco, México, una hermana quién fue miembro de nuestra iglesia me comentó con lágrimas en sus ojos: “Pastor, por favor dígales a los miembros de PIB que valoren la iglesia que tienen, porque habitualmente no lo valoramos hasta que lo vemos perdido”.  Le prometía a dicha hermana que habría la oportunidad de comentarlo con la Iglesia, y creo que este es el mejor momento.  La iglesia de Cristo, con todos sus defectos, sus muchos males, y miopía espiritual, sigue siendo la mejor opción para un mundo que vive sin Cristo y sin esperanza. Demos juntos la gloria a Dios y dejémonos usar con poder por Él  para que continuemos cooperando para el cumplimiento de la Gran Comisión en México y el resto del mundo.

En Su amor,

 Pastor Luis Gabriel César Isunza

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

La vida de un seguidor de Cristo consiste en amar a Dios y amar a la gente. Así lo expresó Jesús cuando explicó cuál es el más grande mandamiento. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón…y a tu prójimo como a ti mismo.” Noto que para Jesús las relaciones eran lo más importante, tanto para él como para cada uno de sus seguidores. Las relaciones personales fueron tan importantes para Jesús que un día les dijo a sus discípulos: “Ya no los llamaré siervos… sino amigos…” Eso me hizo pensar en la siguiente historia.

Hace muchos años vivía un anciano profesor en Alemania, cuya vida ejemplar era una maravilla para sus estudiantes. Algunos de ellos decidieron averiguar el secreto de sus virtudes. Uno de ellos se escondió en el estudio donde el viejo profesor pasaba las primeras horas de la noche. Cuando el maestro vino era algo tarde. Estaba muy cansado, pero se sentó y pasó una hora con su Biblia. A continuación, inclinó su cabeza y oró en secreto, y finamente al cerrar el Libro de los libros, dijo: “Señor Jesús, hoy continuamos en nuestras mismas antiguas relaciones.”

Lo más elevado que en la vida podemos alcanzar, es llegar a conocer a Jesús de una manera total, y por eso debemos esforzarnos por todos los medios para estar en comunión con Dios, “en las mismas relaciones” que aquel profesor. Sólo eso nos capacitará para cumplir con el segundo más grande de los mandamientos: “Amar al prójimo”.

El que Jesús llegue a ser para nosotros una realidad, es el resultado de orar en secreto y de un estudio personal de la Biblia. Cristo Jesús llega a ser más real al que persiste en el cultivo de Su presencia y luego, al levantarnos de estos momentos, podremos relacionarnos de una mejor manera con los que nos rodean.

El el perfecto amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César Isunza
Twitter@garycesar

Conociendo el ADN de PIB Satélite

“Conociendo el ADN de PIB Satélite”

 Durante los próximos domingos estaremos desentrañando el ministerio de nuestra Iglesia PIB Satélite, comenzando por este domingo. La “PIB”, como muchos le llaman, es una congregación cristiana que fue fundada desde hace 41 años y 10 meses en el corazón de Ciudad Satélite, de allí su nombre, “Primera Iglesia Bautista de ciudad Satélite”. Desde su comienzo, está congregación a modificado su ADN con el propósito de alcanzar a su comunidad con el mensaje de amor y esperanza plasmado en el Evangelio.  Hemos creado, por así decirlo, una variedad de ministerios que reflejan nuestro anhelo de alcanzar a todos y llevarlos a la madurez en Cristo Jesús. A la fecha nuestra Iglesia cuenta con más 50 diferentes ministerios y todos ellos están diseñados para tres propósitos. Que todos los que somos miembros de esta amada familia aprendamos a AMAR A DIOS, AMAR AL PROJIMO Y TRANSFORMAR AL MUNDO.

Creemos que desde el momento en que Jesús dijo: «Edificaré mi Iglesia», estaba tomando muy en serio esta declaración. Por eso, no podemos detenernos en la tarea de seguir estableciendo Su reino por todos los medios posibles. 

Además, creemos que todos los ministerios y esfuerzos de alcance y edificación, tienen fecha de caducidad, por lo que debemos buscar nuevas formas de hacer el ministerio, y sobre todo en esta generación postmoderna que nos está tocando vivir. 

Es el anhelo de mi corazón que estos domingos podamos descubrir juntos el ADN de nuestra Iglesia para que todos los que la formamos podamos echar mano de la riqueza espiritual que Dios nos ha dado.

 Los amo en Cristo, Image

¿Miedo del futuro?

Siempre ha sido motivo de preocupación para el ser humano el futuro. Hoy más que nunca se han puesto de moda las consultas a los supuestos adivinos, nigromantes, videntes, brujos, encantadores y demás personajes del ocultismo moderno, para indagar sobre lo que las estrellas, el péndulo, la mano, el café y otros elementos más, dicen en relación al futuro. ¿Por qué el hombre tiene una casi morbosa curiosidad por conocer el futuro? Las razones pueden ser muy variadas, pero si podemos usar una palabra para resumir todas las motivaciones de esta búsqueda, yo lo llamaría simplemente “miedo”. Ignoramos lo que el día de mañana nos traerá, no descansamos por no saber lo que se tiene preparado para el futuro, y ese temor, a menudo limita las posibilidades de vivir el presente con endereza y valor. Pensar en el futuro incierto, nos incapacita para ver el presente con objetividad. Necesitamos energía emocional para enfrentar las exigencias de la vida hoy, pero la realidad es que, en muchas ocasiones, no tenemos la fuerza necesaria, porque la angustia por el futuro ha terminado por drenar todo el gozo y paz que tendríamos que utilizar para el día de hoy.

La esperanza que viene de la Palabra de Dios. El salmo 23 dice al final: “La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré para siempre”.

Hay dos cosas maravillosas que operan efectivamente en los hijos de Dios. “el bien y la misericordia”. Yo los he llamado “los dos sabuesos de Dios”. No importa donde estés o a dónde te dirijas, siempre estarán buscándote y no te dejarán. No debes de preocuparte por el mañana, Dios mantiene el control. Las cosas van a ser transformadas por él, para nuestro bien. Él toma todo lo bueno, y todo lo malo para hacer todo lo mejor en nuestras vidas. Así que como dice el himnólogo: “Porque el vive, triunfaré mañana”, como oveja, descansa en la fidelidad del Señor, ya que su promesa en simple: “…y en la casa del Señor moraré para siempre”.

Que el Buen Pastor te bendiga,

Diferencias entre creyente y discípulo

 A lo largo de mi ministerio a menudo he notado que muchos creyentes no comprenden a profundidad los conceptos sobre Discipulado y compromiso de vida. A menudo me pregunto, ¿entiende bien el creyente lo que es el verdadero compromiso? Creo que a menudo lo que tenemos en la iglesia son espectadores itinerantes, cuya búsqueda de iglesia en iglesia es más el reflejo de su propia frustración por falta de compromiso, que profundidad en su caminar con Cristo. 

 Existen una variedad de declaraciones que en lo particular me han ayudado a entender más el asunto de lo que es ser un auténtico discípulo de Cristo Jesús.

  1. El creyente suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador. Hay creyentes cuya tarea principal será consumir lo que el reino ofrezca.  Van a la iglesia, se hacen miembros, pero pocas veces, si no es que nunca ponen al servicio del Señor todo lo que son y lo que hacen. Son espectadores, que debemos bajar al escenario, y convertirlos en auténticos pescadores de almas.
  2. El creyente lucha por crecer; el discípulo por reproducirse. El creyente común no piensa en los demás sino en sí mismo. Dice: “¿qué puedo obtener de esta situación?”, o “¿en qué me va a beneficiar este asunto?”. Está centrado en sí mismo y poco piensa en los demás.  El verdadero discipulado se reproduce, mostrando una filosofía de flujo, que consiste en que todo lo que recibe lo da a los demás.
  3. El creyente se gana; el discípulo se hace.  Las manos levantadas en un esfuerzo evangelístico no pueden ser contadas como discípulos de Cristo, sino personas interesadas en conocer más de Dios.  Dice Billy Graham: Cuesta 10% de esfuerzo ganar a una persona para Cristo, pero cuesta 90% que permanezca en la fe.
  4. El creyente depende en gran parte de los pechos de la madre (el pastor); el discípulo está destetado para servir (1 Samuel 1:23-24). Muchos creyentes inmaduros dejan que el pastor se haga responsable por su crecimiento espiritual. Cuando no está dando evidencia clara de su fe en Cristo Jesús, inmediatamente responsabilizada a otro de su mal desempeño como cristiano.  Sin embargo el discípulo comprometido, se busca su alimento, y está listo para servir a los demás.
  5. El creyente gusta del halago, el discípulo del sacrificio vivo. Si no estuviésemos tan preocupados por los reconocimientos dentro del pueblo cristiano, ya habríamos alcanzado a nuestros países para Cristo. La demanda del Apóstol Pablo fue por demás contundente: “..que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo…”
  6. El creyente entrega parte de sus ganancias; el discípulo entrega su vida. Considero que uno de los problemas más serios que enfrenta la iglesia de Cristo tiene que ver con el dualismo que se estableció desde el tiempo de los griegos, donde dividieron la experiencia espiritual en dos grandes esferas.  Por un lado, estaba Dios como ser espiritual, y muy distantes nosotros como sus criaturas.  Esa misma diferencia es la que muchos cristianos establecen hablando, entre otras cosas, del “día del Señor”, cuando todos son días del Señor; el diezmo es de Dios, cuando el realidad el 100% es de Dios; el templo como casa de Dios, sin embargo nosotros somos Templo del Espíritu Santo de Dios.  Él no desea poco de nosotros, sino el todo, y tú no les has dado nada a Dios si no les has dado todo.
  7. El creyente puede caer en la rutina; el discípulo es revolucionario.  Uno de los grandes peligros de los creyentes en Cristo Jesús, es quedarse atascado en los triunfos del ayer. La vida se caracteriza por el cambio, y en especial la vida cristiana.  Lamentablemente hay creyentes, así como iglesias completas que caen en lo que yo llamo “demencia cristiana”, que no es otra cosa que el simple hecho de hacer las mismas cosas, esperando resultados diferentes.  Un discípulo auténtico y comprometido, busca el cambio, el avance, el conquistar áreas que antes no había vencido, y no vive solamente con los triunfos del pasado.
  8. El creyente busca que le animen; el discípulo procura animar.  Una de palabras que más me llaman la atención en la vida de todo discípulo, es la palabra “entusiasmo”, que no es otra cosa que “Dios dentro”.  Lamentablemente las iglesias están llenas de personas que buscan experiencias que les animen, que les llenen, etc., y por cuando la iglesia no cumple las expectativas del miembro, entonces, buscará una iglesia que si “le llene”; y cuando esa nueva iglesia ya no llene sus anhelo, busca una nueva, y así es el resto de la historia, sin embargo, Dios escogió un tipo de persona excepcional que es el discípulo, ya que por si mismo anima, alienta, llena, ya que la vida abundante que recibe de Cristo Jesús cada día, es su fuente intrínseca de gozo y paz y no depende de las circunstancias.
  9. El creyente espera que le asignen tareas; el discípulo es solícito en asumir responsabilidades.  A lo largo de mi ministerio me he encontrado con personas que dicen: “Pastor, cuando algo necesite, solamente llámeme”, y luego se retiran sin la menor intención de participar, pero descansados de que por lo menos “se pusieron a la disposición de Dios”.  Lo cierto es que el discípulo hace tres cosas en este rubro: Primero identifica necesidades, segundo, usa los dones que Dios le ha dado para llenar esas necesidades, y en tercer lugar, continúa su capacitación para darle a Dios el servicio que el merece. El discípulo sabe que no necesita de “cargos” eclesiásticos para servir a Dios, sino que busca servirle con amor y excelencia.
  10. El creyente murmura y reclama; el discípulo obedece y se niega a si mismo. Estoy convencido que uno de los pecados que más daño han causado a la iglesia de todos los tiempos es la murmuración y el chisme.

Es el anhelo de mi corazón es que nos demos a la tarea de “hacer discípulos”, que fue por cierto, el corazón de la Gran Comisión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Uno más que decidió seguirle…

Seguidores de Jesús

Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia…” (2ª de Pedro 1:3)

Esta semana comenzaremos una nueva serie de mensajes pastorales que tienen la intención de explicar, qué es un verdadero seguidor de Jesús. Creo que el hecho de ser llamados como creyentes en Cristo, con una variedad de nombres, desde los más simples, hasta los más complicados, hemos perdido la brújula de lo que Jesús tenía en mente para cada uno de nosotros. Es así de simple, los que hemos puesto nuestra fe en Jesús, somos sencillamente sus “seguidores”. Pero, ¿qué significa exactamente ser un seguir de Jesús? Son muchos los intentos que al parecer han tratado de responder  a esta pregunta. Es por eso que, con la ayuda de Dios y de su Santo Espíritu, nos adentraremos las próximas semanas para descubrir esta verdad fundamental. Sobre todas las cosas y en su expresión más simple el llamado de Jesús a nosotros ha sido: ¡Sígueme!

Ser pastor de una numerosa congregación representa muchos desafíos, pero el mas importante de todos, es que día con día debo asegurarme de que cada hombre, mujer, joven, adulto, anciano y niño que forma nuestra familia de fe, sepa de qué se trata en verdad este asunto del cristianismo. Más que oyentes superficiales, seguidores eventuales, cristianos denominacionales, Jesús vino a buscar seguidores, con todo lo que este término implica.

¿Eres sólo un creyente o un verdadero discípulo? 

 

Finanzas saludables

»Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero». (Lucas 16:13 NTV)

 Quedé muy sorprendido por el número de veces que Jesús hizo referencia al dinero o sus derivados, en todo el relato evangélico. Al parecer, le dio más énfasis que cualquier otro tema, tal como el amor, la obediencia, el perdón, etc., temas que resultan ser vitales para nuestro desarrollo cristiano.

No me cabe duda que el dinero y especialmente “el amor el dinero”, es la fuente principal de conflictos en  las relaciones humanas. A lo largo de mi ministerio pastoral, he observado la vida de muchos matrimonios y familias que, mientras tengan resulto el problema económico, al parecer las cosas marchan muy bien en casa, pero cuando falta la liquidez, el amor sale por la puerta.

Es por eso que los próximos domingos vamos a entrar en este necesario tema, y lo veremos desde una óptica 100% bíblica. ¿Qué dice la Palabra de Dios sobre el dinero? ¿qué dice Jesús acerca de las finanzas?

Si estás enmarañado en deudas, con los acreedores tocando a tu puerta todos los finales de mes, evitando contestar el teléfono por miedo a un embargo, o simplemente tienes problemas en la gestión del dinero, entonces, hay una clara evidencia de que tus métodos financieros no son lo más saludables.

Te invito a que a partir de este domingo y cuatro más, vengas abierto a escuchar este apasionante e importante tema, que te permitirá tener “Finanzas saludables”.

Bienvenido a esta nueva serie.

En el inalterable amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César Isunza

PIB Satélite A.R. Image

Una transformación Radical

 “Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne.  Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes”. Ezequiel 36:26-27

Este es uno de los ofrecimientos más maravillosos que la Biblia tiene que enseñarnos acerca del corazón de Dios. Un nuevo corazón. ¿Qué es exactamente este ofrecimiento?, ¿en qué consiste? Hay que hacer un análisis más profundo para entender esta verdad, y comprender la magnitud del ofrecimiento de Dios.  El hombre es básicamente pecador, tan incapaz de mejorarse a sí mismo como de ser mejorado. Dios nunca repara lo que el hombre arruinó; le ofrece una nueva naturaleza, una vida que es la de Jesucristo, de la cual podemos apropiarnos. ¿Cómo?  Por la fe en el Salvador muerto en la cruz para expiar nuestros pecados y resucitado para nuestro perdón total. El cristiano es, pues, alguien en quien existen nuevas necesidades y nuevos afectos. Lo que amaba antes de su conversión dejó de tener importancia para él. A la inversa, lo que antes no le atraía, por ejemplo, la lectura de la Biblia, las reuniones cristianas y sobre todo la persona de Jesús, ahora es su gozo. No son las cosas que abandona ni las que descubre las que han cambiado: es su corazón. Una transformación radical de su manera de pensar le hacer ver a Dios, a los hombres, al porvenir y a sí mismo bajo un aspecto completamente nuevo.  Esta transformación no tendría que pasar inadvertida para los que lo conocen. Por desdicha, frecuentemente los que profesan ser cristianos no se diferencian de los que no confiesan a Cristo.  Es cierto que muchos de los que pretenden ser cristianos nunca pasaron por «el nuevo nacimiento» y su corazón no ha cambiado. Si somos hijos de Dios, nacidos de nuevo, dejemos que el Espíritu Santo nos hable de Cristo, vivamos de él y para él, ¡para la gloria de Dios!

En el amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César I.

 

Criar hijos

(Jesús) tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos,
les dijo:  El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el
que a mí me recibe, no me recibe a mí sino, al que me envió.
 

Marcos 9:36-17

Un escritor francés escribió: «Los padres de familia son los grandes aventureros de los tiempos modernos». En efecto, con todas las presiones que se ejercen sobre ellos hoy en día, criar hijos puede parecer a los padres cristianos una empresa difícil y arriesgada. Pero seamos padres positivos. Primero, reconozcamos que el Señor nos confía una noble misión, para la cual podemos contar con su ayuda. Expliquemos a nuestros hijos que no les imponemos la obediencia por autoritarismo, sino que es una exigencia divina (Efesios 6:1). Amar a los hijos no consiste sólo en decirles palabras cariñosas; es, ante todo, prestarles atención cada vez que lo necesitan, sin olvidar que no debemos satisfacer todas las exigencias de los niños. Para su bien, es necesario a veces decirles: «No». Con la ayuda del Señor, podremos consagrarles mucho tiempo para guiarlos en Sus caminos. Enseñar la obediencia a un niño no significa gritar todo el tiempo. No, se debe permanecer firme y digno, no prometer ni amenazar sin cumplir la palabra, aplicando el principio bíblico: «Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no» (Mateo 5:37). Recordemos también que nuestra actitud ante Dios debe ser un ejemplo. ¿Nos sometemos con alegría a la Palabra de Dios? Si es así, nuestros hijos lo verán y esto los animará a obedecer.

En el amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César Isunza