A muchos de ustedes les consta que me gustan mucho los deportes. De hecho, desde niño, adolescente y joven jugué varios de ellos: futbol, futbol americano, voleibol, basquetbol, gimnasia olímpica, atletismo, etc. Fui en realidad muy activo en el área deportiva. Hoy solo troto y hago bicicleta.
También me gusta ver juegos de estas disciplinas, aunque no lo hago como quisiera, porque la verdad, tengo otras prioridades, pero si alguien me invita a ver un buen partido, lo disfruto mucho.
De todos ellos he aprendido gran cantidad de lecciones que me han ayudado a lo largo de mi vida, ya sea como pastor, como conferencista o como coach. Quiero compartir contigo una de esas lecciones en este blog. ¡Hablemos de futbol americano! Pero antes,, déjame contarte una poderosa historia. Primero lee con detenimiento la siguiente porción:
En la 2 Corintios 12:7-10 NVI Pablo escribió:
Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. 8 Tres veces rogué al Señor que me la quitara; 9 pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 10 Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Déjame preguntarte algo muy personal, ¿Qué haces con tus debilidades? No puedes afirmar que careces de ellas, es más, el simple hecho de negarlo, sería una fuente muy importante de debilidad en tu vida.
Regularmente cuando nuestras debilidades hacen acto de presencia en nuestra vida, tomamos uno de tres caminos…
- Las negamos
- Las escondemos o simplemente
- Las excusamos
Lo que la Biblia enseña es que Dios quiere usar nuestras debilidades. Es interesante notar que Dios escoge a propósito a los débiles y los elige para mostrar su poder.
En 1 Corintios 1:27 RVR1960 dice:
Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte.
En cierta ocasión, el pueblo de Israel estaba en guerra contra los madianitas. Esta historia se describe a detalle en el libro de Jueces capítulo 6:2-6 NVI
Era tal la tiranía de los madianitas que los israelitas se hicieron escondites en las montañas, las cuevas y otros lugares de refugio. Siempre que los israelitas sembraban, los madianitas, amalecitas y otros pueblos del oriente venían y los atacaban. Acampaban y arruinaban las cosechas por todo el territorio, hasta la región de Gaza. No dejaban en Israel nada con vida: ni ovejas, ni bueyes ni asnos. Llegaban con su ganado y con sus tiendas de campaña como plaga de langostas. Tanto ellos como sus camellos eran incontables e invadían el país para devastarlo. Era tal la miseria de los israelitas por causa de los madianitas que clamaron al Señor pidiendo ayuda.
En pocas palabras, las cosas no andaban para nada bien en el pueblo de Dios y entonces Dios levantó a un personaje llamado Gedeón, quien, por cierto era, según él mismo:
—Pero, Señor —objetó Gedeón—, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés y yo soy el más insignificante de mi familia. Jueces 6:15 NVI
Al parecer, el reconocimiento de ser débiles y tener la convicción de que podemos fallar es un requisito para ser usados por Dios. Creo que lo llamaría “humildad”.
Finalmente, después de una larga charla motivacional, Gedeón acepta el desafío y lleno de temor y temblor, se da a la tarea de recuperar la paz y prosperidad de Israel. Al alistarse para la batalla contaba con 32,000 efectivos en su ejército. Eso es mucha gente y en esel momento Dios da una instrucción sumamente desconcertante:
El Señor dijo a Gedeón: «Tienes demasiada gente para que yo entregue a Madián en sus manos. A fin de que Israel no vaya a jactarse contra mí y diga que su propia fortaleza lo ha librado, anúnciale ahora al pueblo: “¡Cualquiera que esté temblando de miedo, que se vuelva y se retire del monte de Galaad!”». Así que se volvieron veintidós mil hombres y se quedaron diez mil. Jueces 7:2-3 NVI
¡Menuda disminución! Pero la historia no para allí, Dios vuelve a intervenir diciendo: “Siguen siendo muchos”. “¿En serio?” “Estás bromeando, ¿verdad?” Son las cosas que yo hubiera dicho..
Pero el Señor dijo a Gedeón: «Todavía hay demasiada gente. Hazlos bajar al agua y allí los seleccionaré por ti. Si digo: “Este irá contigo”, ese irá; pero si digo: “Este no irá contigo”, ese no irá». Jueces 7:4 NVI
Finalmente, para sorpresa de propios y extraños, Dios deja a Gedeón con tan solo ¡300 hombres! Literalmente con el uno por ciento del total original. Si quieres saber en qué paró la historia, lee el capítulo 7 y disfruta el final.
La lección es simple y poderosa a la vez ¡Dios usa a personas débiles y ordinarias!
Regresemos al tema del fútbol americano. Los entrenadores trabajan duro con los jugadores para desarrollar en ellos las habilidades necesarias para proteger la pelota a toda costa. Los equipos de la NFL llevan a cabo un ejercicio regular, prácticamente durante todo el año, en el que los corredores pasan por delante de un grupo de linieros de mano dura que intentan derribar la pelota.
¿Por qué? porque los balones sueltos, fracasos o como sea que los llames, hacen cosas extrañas en la confianza de un equipo. Pueden romper el impulso y producir juegos perdidos, tanto en los deportes como en la vida. Pero, por otro lado, prestar demasiada atención a estos fracasos ocasionales, puede costar a un buen jugador su confianza y compostura.
¿Qué tienen en común Michael Vick, Robert Griffin III, Cam Newton, Matt Cassel, Mark Sanchez y Phillip Rivers?
Sí, son o fueron mariscales de campo de la NFL y después de solo 5 partidos en la temporada 2012 todos tuvieron 5 o más balones sueltos. Tan solo Michael Vick tuvo 8 balones sueltos en este período. Es curioso que los quarterbacks, a quienes pensamos que tienen manos dotadas, hayan perdido la pelota más veces que los corredores.
Ahora te pregunto ¿Con qué frecuencia se te ha caído el balón?
- Tal vez te perdiste una cita crítica en el trabajo
- O tal vez olvidaste el cumpleaños de tu hijo o incluso el de tu cónyuge
- O el negocio que emprendiste simplemente no funcionó
Lo que he aprendido y quiero compartirlo contigo es: Si prestamos demasiada atención a nuestras oportunidades perdidas, podemos volvernos ineficaces y deprimidos.
A pesar de nuestras deficiencias, Dios puede usar a cada uno de nosotros para construir su reino. Sal de tus limitaciones y entra en la naturaleza ilimitada de quién es Dios.
Creo que demasiadas personas se sienten indignas porque se centran demasiado en sus fracasos, en lugar de centrarse en la amabilidad de un Dios amoroso.
Con demasiada frecuencia glorificamos los personajes de la Biblia y creemos que nuestra capacidad de servir a Dios es menor que la de esos profetas y apóstoles «santos» de ayer.
Sin embargo, es alentador recordar que nuestro Padre celestial nos ha equipado a cada uno de nosotros con talentos especiales y quiere que utilicemos estos regalos en lugar de ser demasiado críticos con nuestros fracasos.
Piensa en cómo Dios usó a los llamados “héroes de la fe” a pesar de sus imperfecciones..
- Moisés tartamudeaba
- La armadura de David no encajaba
- Juan Marcos fue rechazado por Pablo
- La esposa de Oseas era prostituta
- La única formación de Amós fue en la escuela de poda de higueras
- Salomón era demasiado rico
- Timoteo era demasiado joven
- Abraham era demasiado viejo
- Moisés era buscado por asesinato en Egipto
¿No te alegra saber que Dios no tiene un registro de nuestros balones sueltos?
- Se apresura a perdonar y olvidar; a pesar de un mal año, todavía nos tiene en su alineación la próxima temporada
- No necesita una entrevista de trabajo
- No contrata ni despide como los jefes humanos, porque es más que un jefe
- No es prejuicioso ni parcial, no juzga, ni es cascarrabias, ni descarado o esponjoso, no es sordo a nuestro llanto o ciego a nuestra necesidad.
Él conoce de qué hemos sido formados; recuerda que somos polvo. Salmo 103:14 NVI
Si estamos totalmente enamorados de él, si tenemos hambre de él más que de nuestro próximo aliento, él nos usará a pesar de quiénes somos, en dónde hemos estado o cómo nos parece.
Sal de tus limitaciones y entra en la naturaleza ilimitada de quién es Dios.
Fue él quien otorgó dones en forma generosa. Algunos para ser apóstoles, algunos para ser profetas, algunos para ser evangelistas y otros para ser pastores y maestros, para preparar al pueblo de Dios para las obras de servicio, para que el cuerpo de Cristo pueda ser construido hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios.
Plan de juego
Repasa estas tres preguntas y escribe en tu diario las respuestas
1. ¿Puedes identificar algunos de tus “balones sueltos” con los que has estado luchando las últimas semanas, meses o años?
2. ¿Crees que Dios es capaz de usarte a pesar de tus fracasos y deficiencias?
3. ¿Estás dispuesto a dejar que él te use a través de tus fracasos y deficiencias?
Desde lo más profundo de mi corazón…
Pastor Gary César
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