Mira con quien andas

Uno de los versos más interesantes de la Biblia es el que por medio de la pluma de Pablo dijo: «No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.»» (1 Coríntios 15:33 NVI)

No cabe duda que las personas que nos rodean pueden nuestra más grande ventaja o desventaja. Debemos hacer un análisis detenido para descubrir sí las personas que nos rodean se están convirtiendo en fuente de bendición o de maldición. Aún la personase buenas en situaciones equivocadas terminarán siendo malas compañías.

Sí te estas juntando con quien no debes juntarte, terminarás haciendo cosas que no debes hacer. Sí tus amigos tienen conversaciones sucias, ven películas pecaminosas, hablan mal de sus esposos o esposas y se la pasan criticando a todo el mundo, tarde o temprano eso te dañara a ti. Sí uno de tus amigos es una fuente de tentación sexual…te estas dirigiendo peligrosamente a la boca del dragón

La clave es tener amigos que nos ayuden a equilibrar la balanza. Debes rodearte de personas que cumplan lo que dice proverbios: «El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre.» (Proverbios 27:17 NVI)

Tener personas que nos confronten cuando estamos mal es uno de los regalos más grandes de la vida.

Es por eso que debemos revisar nuestras relaciones personales con frecuencia, recordando lo que Dios le pidió a Jeremías que hiciera: Por eso, así dice el Señor : «Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos». (Jeremías 15:19 NVI)

Piénsalo y que Dios he bendiga.

Pastor Luis Gabriel César

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Todo se ha cumplido

La sexta frase de Cristo en la cruz fue una palabra de absoluta victoria. Fácilmente podríamos confundir la profundidad de esta maravillosa declaración si la vemos superficialmente.

La sexta palabra está basada en la perseverancia de Jesús la que hizo todo posible. No era un grito, no era un alarido; era un rugido, el rugido del León de Judá. No es un grito de desesperación. Es un grito de finalización. Un grito de consumación. Un grito de victoria. Un grito de cumplimiento. Y me atrevo a decir, un grito de alivio. Han sido momentos de dolor indecible, pero cuando vio que la tarea encomendada por el Padre había llegado a feliz término, no pudo quedarse callado. Es una de las razones que me tienen profundamente agradecido a Jesús: su perseverancia. Por eso, cuando llegue al cielo lo primero que le diré a Jesús será: “Gracias Jesús porque fuiste fiel y soportaste hasta el final, y eso me permitió a mi sacar fuerzas de tu ejemplo cuando simplemente quería claudicar”.

Te pregunto: ¿Estas a punto de desistir de algo? Por favor no lo hagas. ¿Estás desanimado como padre? permanece allí. ¿Estas fatigado por hacer lo bueno? Hazlo un poco más. ¿Estás pesimista acerca de tu trabajo? Arremángate, y hazlo otra vez. ¿No hay comunicación en tu matrimonio? dale un toque más de amor. ¿No puedes resistir la tentación? acepta el perdón de Dios, y pelea el siguiente round.

Juntos demos gracias a nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo, por enseñarnos, entre otras cosas a permanecer, a soportar, y en el fin, a terminar.

En Su amor inalterable,

Pastor Luis Gabriel César

Todo se ha cumplido

La sexta frase de Cristo en la cruz fue una palabra de absoluta victoria. Fácilmente podríamos confundir la profundidad de esta maravillosa declaración si la vemos superficialmente.

La sexta palabra está basada en la perseverancia de Jesús la que hizo todo posible. No era un grito, no era un alarido; era un rugido, el rugido del León de Judá. No es un grito de desesperación. Es un grito de finalización. Un grito de consumación. Un grito de victoria. Un grito de cumplimiento. Y me atrevo a decir, un grito de alivio. Han sido momentos de dolor indecible, pero cuando vio que la tarea encomendada por el Padre había llegado a feliz término, no pudo quedarse callado. Es una de las razones que me tienen profundamente agradecido a Jesús: su perseverancia. Por eso, cuando llegue al cielo lo primero que le diré a Jesús será: “Gracias Jesús porque fuiste fiel y soportaste hasta el final, y eso me permitió a mi sacar fuerzas de tu ejemplo cuando simplemente quería claudicar”.

Te pregunto: ¿Estas a punto de desistir de algo? Por favor no lo hagas. ¿Estás desanimado como padre? permanece allí. ¿Estas fatigado por hacer lo bueno? Hazlo un poco más. ¿Estás pesimista acerca de tu trabajo? Arremángate, y hazlo otra vez. ¿No hay comunicación en tu matrimonio? dale un toque más de amor. ¿No puedes resistir la tentación? acepta el perdón de Dios, y pelea el siguiente round.

Juntos demos gracias a nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo, por enseñarnos, entre otras cosas a permanecer, a soportar, y en el fin, a terminar.

En Su amor inalterable,

Pastor Luis Gabriel César
PIB Satélite