Ya perdí la cuenta de cuántas personas me han comentado que están orando para que Dios cambie a su cónyuge. Existe en la mente de estas personas, la limitada idea de que si él o ella cambian, entonces nuestro matrimonio será perfecto, o por lo menos más funcional.
Está bien que ores y le pidas a Dios que cambie a tu cónyuge. De hecho, las escrituras nos animan a orar el uno por el otro y orar sin cesar. La cuestión es cuando oras por tu cónyuge porque crees que él o ella es el motivo por el que el matrimonio no está triunfando. Cuando crees que eres perfecto(a), o estás cerca a serlo, y que solo cuando tu cónyugue cambie, las cosas mejorarán. Eso es un falso sentido de la realidad. Así como Dios quiere que tu cónyuge cambie, Él también quiere hacer el trabajo dentro de ti mismo.
Puedes poner mucha atención en la otra persona, olvidando que tú necesitas a Dios tanto como tu cónyuge. La fuerza de Dios se perfecciona en tu debilidad al querer tomar el control de lo que está pasando en tu matrimonio. Tú y tu cónyuge son personas diferentes y por una buena razón: si fueran iguales, uno sería innecesario. Las diferencias son buenas pero no siempre son moldeables o aceptables.
Dios no va a cambiar a cada persona a tu alrededor solo para que te sientas cómodo y satisfecho. Habrán algunas cosas con las que simplemente tendrás que lidiar y aprender a aceptar a tu cónyuge por quién es. Esto es difícil, lo sé, pero me permito afirmar que cuando te enfocas en los cambios que son necesarios que ocurran en tu vida y te tomas en serio tu rol de autoliderazgo, el cambio en ti provocará un cambio en tu cónyuge.
Mientras te enfocas en cambiar a tu cónyuge, Dios se enfoca en cambiarte a ti y Él quiere hacer esto acercándose a ti. Él desea purificar tu corazón, hacerte aceptable para Él. ¿Y adivina qué? Él quiere hacer lo mismo por tu cónyuge también. Él desea habitar en y contigo trabajando a través de tu corazón al mismo tiempo en que trabaja a través del corazón de tu cónyuge.
Dios los ama a ambos por igual y quiere lo mismo para cada uno de ustedes, si es que pueden creer en esto. Dios quiere que uses tu influencia para conectar y alcanzar a tu cónyuge para que Él sea glorificado. ¡Él es el único creador y sustentador del cambio! ¡Cree en Dios hoy y toma posesión de lo que es necesario cambiar en ti y deja que Dios se encargue de tu cónyuge!
Hace muchos años los cristianos cantábamos un canto que más o menos decía así: “Soy yo, soy yo, soy yo Señor, quien necesita oración. No mi hermano, ni mi hermana, sino yo Señor, quien necesita oración” Creo que ese cambio de enfoque es necesario cuando hablamos del auto-liderazgo. Pablo decía a Timoteo: “Ten cuidado DE TI MISMO”.
Reflexión: ¿Qué cambio necesita ocurrir en ti para que tu matrimonio pueda dar buenos frutos?