¿Exhausto?

Nadie sería juzgado si a un año de la pandemia se siente cansado, deprimido, triste o simplemente exhausto. Los desafíos que todos hemos vivido en estos meses han sido realmente inusuales. Mantenernos a flote y continuar con nuestra vida, a pesar de todas las pérdidas que hemos experimentado, no es asunto fácil. Tanto hombres como mujeres, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, todos hemos sentido la fatiga de un año complejo. Eso, sin saber exactamente qué sigue. 

En mi caso, jamás había experimentado tal cantidad de trabajo, llamadas, reuniones, mensajes, estudios, consejerías, etc., como en el año pasado y en lo que va de este. No sé tu caso, pero me imagino que andamos más o menos igual. Amigos entrañables que han pasado por momentos muy difíciles, tanto en lo laboral, como en las relaciones personales y ni hablar de profundos problemas de salud. Así que, si te sientes abrumado, cansado y sin fuerza, no eres el único, créeme. 

Por otro lado están las circunstancias que nos rodean, sobre las que en realidad no tenemos mucho control, tales como el clima político actual, la falta de sabiduría en el manejo de la pandemia y del proceso de vacunación, así como la inseguridad, la incertidumbre económica, etc., creo que puedo decir que en algún grado, tu vida también ha sido desafiante.

En esta semana de Pascua, quiero que hagamos un esfuerzo especial para poner nuestros ojos en EL ÚNICO que realmente puede ayudarnos y capacitarnos para seguir enfrentando las demandas del diario vivir. 

Jesucristo es el ejemplo perfecto de qué hacer y cómo actuar en un mundo golpeado y herido. 

Primero, él preguntó a Dios si las circunstancias podrían cambiar. El clamó a su Padre Celestial. De igual manera yo siempre hago una petición similar, pido que los problemas de mi vida desaparezcan. Pero Cristo también me recuerda la belleza de obedecer fielmente aun en las más difíciles circunstancias. Cristo hizo peticiones a su Padre y después siguió adelante tal y como se le dijo. Mi oración es que tú y yo podamos hacer lo mismo.   

Segundo, Jesús nos enseña la grandeza de ministrar a otros en medio de su dolor. Podemos ver que aun estando colgado de la cruz, Cristo buscó darle ayuda y paz al criminal que estaba a su lado. De la misma manera le dio palabras de aliento a su madre en ese mismo momento y pidió a sus discípulos que cuidaran de ella. En las profundidades del sufrimiento, Jesús mostró compasión y bondad. Yo oro para que aun en medio del dolor, tú y yo podamos seguir su ejemplo.

Tercero, en sus últimas palabras, Cristo oró por aquellos que le perseguían, pidió a Dios que los perdonara aunque ellos lo habían puesto en esa cruz. Este tipo de perdón es muy difícil de comprender para mí y creo que para ti también. Parte del cansancio en nuestra vida tiene que ver con relaciones tensas y difíciles que tenemos con las personas que nos rodean, y en medio de esta pandemia, los más cercanos han sido nuestra propia familia. Enojarse y contrariarse con alguien del trabajo, jamás se comparará con el dolor de estar distanciado con alguien que vive bajo mi mismo techo. Es por eso que procuro ver a Jesús, y cuando observo que él tuvo el coraje de perdonar a personas crueles, burlonas, sádicas y asesinas, ¿quién soy yo para retener mi perdón a aquellos que me han lastimado? Mi oración es que tú y yo podamos perdonar de la misma manera que él lo hizo.

Cuarto, en medio de mi fatiga, exceso de trabajo, y exigencias de todo tipo, se me hace difícil poder ver más allá de mis circunstancias, pero la muerte y resurrección de Cristo me inspira y llena de fortaleza cuando yo mismo quiero claudicar. 

Jesús resucitó y venció a la muerte tan solo tres días después de la cruz. Los hombres y mujeres que lo vieron morir pensaron que era el fin, que ya no había esperanza, y solo puedo pensar en el hecho de que tres años y medio de enseñanza, ministerio y certidumbre, simplemente se habían ido por el caño. No sé tú, pero a menudo me identifico con este grupo íntimo de Jesús y lo que experimentó la última parte del viernes, todo el sábado y la madrugada del domingo. La propia desesperación al pensar que habían perdido a quien ellos habían llamado Mesías. 

Pero algo realmente maravilloso y sorprendente pasó, simplemente Jesús los sorprendió. Él tuvo la victoria final y por siempre venció al pecado y a la muerte.  

Por eso en esta Pascua, aunque estés arrastrándote para seguir adelante con tu vida, te invito a que no pierdas de vista a Jesús. Aquí su ejemplo: 

  • Jesús oró para que las circunstancias cambiaran. Yo también lo puedo hacer.
  • Jesús ministró a otros en su sufrimiento. Yo también puedo.
  • Jesús oró por aquellos que lo abusaron. Yo también puedo.

Pero lo más glorioso es que Jesús resucitó trayendo victoria y salvación para el mundo, para que yo pueda tener vida y esperanza en medio de todo el sufrimiento.

Es gracias a la resurrección de Cristo, que simplemente tú y yo tenemos que seguir adelante, pase lo que pase. Jamás darnos por vencidos. Esta pandemia nos enseñó, entre otras cosas, lo débiles y vulnerables que somos. Pero también me enseñó que en Jesús puedo ser fuerte. Que el mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos, está disponible para ti y para mí. 

Así que hagamos algo, mientras yo oro por ti (todos los que están leyendo este blog), te pido que tú hagas lo mismo por mí. Oremos unos por otros, seguros de que, si Dios nos permitió la vida, es para vivirla para su gloria. Llenos de amor y esperanza, sigamos la senda que Él nos marcó. Como bien lo expresó el autor a los Hebreos:  

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

Hebreos 12:2 NVI

En Su amor, 

Luis Gabriel César 

5 comentarios en “¿Exhausto?

  1. Seguir la senda que Dios nos dejo, es lo mejor que debo hacer .y con mucho gusto estas en mis oraciones querido Pastor Gary.
    Ricas bendiciones para tu vida,y que nuedtro Dios te siga usando

  2. Oro porque nuestro amado Dios les siga proyendo de fuerza, de sabiduría, sobretodo del carácter de nuestro Señor Jesús. Que siga siendo ese líder no solo en su hogar, sino el pastor que nos ha ayudado muchísimo con su sonrisa, sus saludos, sus mensajes, su cercanía y su amor a pesar de no conocernos aún. Al igual que a su equipo cercano y a todos los que nuestro Dios ha usado de una manera de excelencia en todo el manjar que nuestra Iglesia nos ha servido con tanto amor. Que Dios siga bendiciendo su vida en todo lo que emprenda, amado Pastor Gary, y le recompense en esta tierra también (porque la morada celestial ya la tiene lista!) y vea el fruto de su trabajo y lo disfrute plenamente con los suyos.

  3. Gracias amado pastor Gary Cesar por abrir tu corazón, haciéndonos ver que aún los siervos que trabajan en la viña del Señor se sienten exhaustos y vulnerables con las cosas del mundo. Oro al Dueño de la viña para que renueve tus fuerzas y Su Santo Espíritu te acompañe todos los días de tu vida, derrame lluvia de bendiciones y te de un reparador descanso. Un gran abrazo en el amor de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 🙏🏻

  4. Que nuestro Dios siga dandole de su sabiduría y esa claridad de pensamiento para actuar enmedio de la tormenta de acontecimientos que estamos viviendo y que si gracia siempre le sustente enmedio de la débiliad, que su presencia traiga grande bonanza enmedio de la tormenta. Amen, bendiciones.

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