
“Visión es una imagen del futuro que produce pasión”
Una de las historias del Antiguo Testamento que siempre ha captado mi atención, es la historia de Eliseo y la Sunamita. Esta historia comienza como una historia de apoyo ministerial. Resulta que la Sunamita era una persona de condición económica acomodada. Cada vez que el profeta pasaba por el pueblo donde ella vivía, le ofrecía quedarse para comer en su casa y así poder descansar.
Finalmente, la Sunamita tiene una conversación con su esposo y le propone que le construyan una habitación al profeta para que las veces en que así lo requiriera, pudiera disponer de ese lugar para descansar y así tener un ministerio más fructífero.
Profundamente agradecido por las gentilezas de esta mujer, Eliseo manda a su siervo con ella para preguntar qué puede hacer por ella, por tantas bondades que ha tenido hacia él. El siervo, aun antes de conversar con la mujer, le dijo al profeta de Dios que no tenía hijos y que su esposo era un anciano. Eliseo hace llamar a la mujer y le dice: “El año que viene por esta fecha, estarás abrazando a un hijo.” (2o de Reyes 4:16)
La mujer respondió incrédula acerca del ofrecimiento del profeta diciendo: “No mi señor, hombre de Dios, no engañe usted a su servidora”. (2o de Reyes 4:16b) La historia continúa, efectivamente, la mujer queda embarazada y un año después, dio a luz un hijo tal como lo había dicho Eliseo.
Pasa el tiempo y el mismo capítulo dice que el niño creció y un día salió a ver a su padre que estaba con los segadores. De repente comenzó con un fuerte dolor de cabeza y el padre dijo que se lo llevaran a su madre. Llegando con su madre, el niño murió. La mujer en su desesperación se puso en marcha para buscar a Eliseo. Finalmente, cuando lo encontró se arrojó a sus pies y al ver esto Guiezi, el siervo de Eliseo, quiso apartarla, pero Eliseo intervino y dijo: (Presta mucha atención a la declaración del profeta) “Déjala, está muy angustiada, y el Señor me ha ocultado lo que pasa, no me ha dicho nada.” (2a de Reyes 4:27)
La tarea esencial de un profeta es proclamar el mensaje que él mismo haya recibido de Dios. Los que nos dedicamos a predicar, tenemos la misma responsabilidad. No predicamos lo que a nosotros se nos ocurre, sino que compartimos lo que de Dios hemos recibido. ¿Comprendes entonces la gravedad del asunto con relación a la declaración del profeta Eliseo? “…el Señor me ha ocultado lo qué pasa, no me ha dicho nada.”
En estos tiempos del COVID-19, los pastores y líderes de iglesias en todo el mundo hemos sido llamados a liderar en un tiempo verdaderamente complicado. Sé que algunos pastores estarán experimentado lo que vivió Eliseo, pero es bueno saber que, a diferencia de él, nosotros tenemos “la Palabra profética más segura.” Contamos con la eterna Palabra de Dios para que nos muestre el camino que debemos seguir. Tenemos Su Santo Espíritu que mora en cada uno de nosotros y que prometió “guiarnos a toda verdad”.
Hoy hemos sido llamados a evaluar nuestra visión. Antes del COVID19 y después del COVID-19. Creo que debemos tomar el tiempo para esperar de Dios la instrucción precisa de por dónde quiere que guiemos a Su pueblo.
Aquí algunos consejos, que espero sean prácticos y de utilidad:
- Ora a Dios como si todo dependiera de él, y sírvele como si todo dependiera de ti. Buscar el Rostro de Dios en este tiempo, es asunto de vida o muerte. Ten un tiempo prolongado de comunión con él. Busca en Su Palabra la dirección o “redirección” que la iglesia deba tomar.
- Lee y averigua acerca de lo que Dios está haciendo en otros ministerios e inspírate para hacer lo tuyo en la iglesia. Dios se está moviendo en el mundo de formas en que jamás habíamos visto. Tienes que observar lo que Dios está guiando en otros ministerios, no para copiar necesariamente, sino para ser inspirado. Aplicar los principios que sabemos son universales en cuanto al crecimiento y desarrollo de la Iglesia.
- Ayuna. Obtener la visión de Dios no es asunto fácil. Tienes que ser profundamente intencional y tener una predisposición para recibir la dirección de Dios. El ayuno no implica solamente abstenerse de alimentos, sino preparar nuestro corazón para recibir lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas y ministerios.
- Se flexible. Si eres de los que ya tienen una visión definida, permítele a Dios revisarla y corregirla si así fuere necesario. Para ello se requiere que tengas un corazón flexible y abierto a los cambios.
Los norteamericanos tienen tres frases que pueden ser de utilidad con relación a la decisión que debes tomar con respecto al futuro del ministerio. Las palabras son: Stop, Start y Continue. ¿Qué significa esto? Haz una lista de todo lo que tu iglesia u organización venía haciendo hasta antes de la pandemia. Tienes que ser profundamente honesto y determinar, cuáles de estos programas o actividades tienen que:
- “Detenerse”. Ya cumplieron su ciclo vital, pero los mantenemos como un principio de costumbre, porque ya tenemos años haciéndolo. Esta es una de las partes más dolorosas del proceso. Este ministerio o actividad lo estamos desarrollando por tradición o porque tiene que ver con la visión que Dios nos ha dado. No cualquier líder se atreve a tocar a “las vacas sagradas” porque puede perder popularidad o contar con la animadversión de la gente. Pero debemos aprovechar este tiempo en que Dios cambió al mundo para hacer el ministerio de formas como nunca las habíamos realizado.
- “Iniciar”. Se que muchas iglesias no estaban preparadas para ministrar a sus congregantes a través de las redes sociales ni las plataformas que hoy están usando. ¿Qué quiere decir esto? ¡Qué la iglesia cambió! Muchos iniciaron (por fin) el uso de estos recursos para ministrar a sus iglesias. Cultos fúnebres por Zoom, capacitación en línea, ministración vía remota, etc. Siempre he dicho que no cambiamos cuando vemos la luz, sino cuando sentimos el calor. Pregúntate ¿qué nuevos ministerios o actividades desarrollarán en esta”nueva normalidad”? Atrévete a ser audaz al respecto. Dios nos ha llamado a utilizar todas las formas posibles para alcanzar a aquellos que viven sin Cristo y sin esperanza. Ve lo que otros están haciendo y atrévete a hacerlo de la forma como nunca lo habías hecho.
- “Continuar”. Es claro que no podemos cambiar el ADN de una iglesia de la noche a la mañana, por lo que debes evaluar cuáles de los ministerios y actividades están cumpliendo un papel vital en la visión que Dios les ha dado.
Estamos viviendo tiempos sin precedentes en la historia. No podemos esperar resultados diferentes, si seguimos haciendo el ministerio de la misma manera. Por medio del COVID19 Dios cambió al mundo y por ende, la forma de hacer ministerio.
Aprovecha este tiempo de “encierro voluntario” para buscar el rostro de Dios en medio de esta pandemia. Quizá te sientas como el profeta Eliseo, a quien Dios no le habló y no tenía la menor idea de lo que estaba pasando con la mujer Sunamita.
Por cierto, la historia del profeta Eliseo tuvo un final feliz:
“Cuando Eliseo llegó a la casa, encontró al niño muerto, tendido sobre su cama. Entró al cuarto, cerró la puerta y oró al Señor. Luego subió a la cama y se tendió sobre el niño boca a boca, ojos a ojos y manos a manos, hasta que el cuerpo del niño empezó a entrar en calor. Eliseo se levantó y se puso a caminar de un lado a otro del cuarto, y luego volvió a tenderse sobre el niño. Esto lo hizo siete veces, al cabo de las cuales el niño estornudó y abrió los ojos. Entonces Eliseo le dijo a Guiezi: —Llama a la señora. Guiezi así lo hizo y, cuando la mujer llegó, Eliseo le dijo: —Puedes llevarte a tu hijo. Ella entró, se arrojó a los pies de Eliseo y se postró rostro en tierra. Entonces tomó a su hijo y salió.” 2o de Reyes 4:32-37 NVI
Dios siempre respaldará tu ministerio. No estás solo, él prometió en Hebreros 13:5b “Nunca te dejaré, jamás te abandonaré”.
Pastor Gary César
Realmente Dios nos habla en todo momento de nuestras vidas y nos da lecciones para una buena vidas .. mostrando su poder misericordia que tiene para nosotros …
Doy gracias a DIOS por Su PALABRA Y AMOR que me Alimenta, Sostiene, Fortalece, Dirige mi vida y me llena de SU AMOR GOZO PAZ Y SABIDURÍA .
DIOS le Colme de Bendiciones a usted Pastor Luis Gabriel y a todos los Pastores y Maestros de PIB SATÉLITE y del mundo.
Gracias a Dios por su vida y gracias a Dios por nunca desamparame
Abrazo fuerte querido Pastor
Arturo querido, te mando un fuerte abrazo en Cristo el Señor