Gritos en la soledad

¿Cuál ha sido el grito de soledad más desgarrador y escalofriante de la historia?

¿Has oído gritos de soledad? Puede ser un grito, un lamento, un gemido, u alarido cuyo origen está en el fondo de nuestras almas. ¿Puedes oírlo ? El niño abandonado. El divorciado. El hogar silencioso. El buzón vacío. Los días largos. Las noches más largas. Un cumpleaños olvidado. Un teléfono que no suena.

El grito más desgarrador la la historia, no vino de un prisionero, no vino de una viuda, ni de un paciente desahuciado, no. Vino de una colina, de una cruz, de un Mesías.

La multitud se aquieta mientras el sacerdote recibe el cabrito; el puro, sin mancha. En solemne ceremonia el coloca sus manos sobre el joven animal. Mientras el pueblo observa, el sacerdote hace su proclamación: “Los pecados del pueblo sean sobre ti”. El inocente animal recibe los pecados de los israelitas. Toda la lujuria, el adulterio y el engaño son transferidos de los pecadores a este cabrito, a este chivo expiatorio.

Posteriormente el cabrito es llevado a la orilla del bosque y soltado allí. Luego desaparece. El pecado debe ser purgado, por lo tanto el cabrito expiatorio debe ser abandonado: Le gritan: “Corre cabrito corre”.

El pueblo es aliviado. Jehová es apaciguado. El que lleva el pecado está solo.

Lo mismo pasó un viernes como hoy. El viernes más negro y terrible de la historia de la humanidad.

Así lo expresó Pablo:

Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.
‭‭2 Corintios‬ ‭5:21‬ ‭NTV‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Toda mentira, todo hurto, toda promesa quebrantada, toda traición, todo engaño, todo el pecado tuyo y mío están sobre sus hombros. DIOS SE VOLTEA Y SE ALEJA. “Corre cabrito, corre”.

Estando en el momento más dramático de la historia Jesús clamó al único del que podía obtener respuesta y alivio:

“A eso de las tres de la tarde, Jesús clamó en voz fuerte: «Eli, Eli, ¿lema sabactani?», que significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».” Mateo‬ ‭27:46‬ ‭NTV‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Dios nos amó tanto como para hacer que el Hijo de Su amor pagara el precio de nuestra salvación, aunque esto costaría haberlo dejado en la cruz, solo, pagando por todo lo que tú, yo, la humanidad entera hemos hecho. Pero gracias a esos gritos de soledad y que nuestra deuda fue completamente pagada, tenemos la plena convección de que somos hijos de Dios y nos espera una casa en el cielo.

¡Aleluya!

Gary César

3 comentarios en “Gritos en la soledad

  1. Una dura reflexión. Ese grito ya fue dado. Jesús lo hizo por nosotros, ese grito no debe ser exhalado por nosotros bajo ninguna circunstancia si ponemos a Jesús en el centro de nuestras vidas.

  2. ¡ Gloria a Dios por siempre! Gracias padre Jesucristo por llenar mi corazón con tu misericordioso amor.
    Gracias Pastor Garay, bendiciones a su vida y su familia.
    Siempre con sus palabras toca el corazón de todos los que amamos al señor. 🙏🏼💖

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