La historia del temor, o del miedo, es tan antigua como la historia del hombre sobre la Tierra. En los primeros capítulos del libro de Génesis aparece el miedo en la escena humana cuando, después de haber pecado, el hombre simplemente se escondió de la presencia de Dios, y al preguntarle por qué lo había hecho, el hombre respondió simplemente: “Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí”. (Génesis 3:10)
Pensando un una definición de miedo sería: La perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. El que, anulando las facultades de decisión y raciocinio, impulsa a una persona a cometer un hecho delictivo. También se puede definir como: La pasión del ánimo, que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso.
Lo que hoy estamos viendo en el ámbito local, nacional y mundial es lo que llaman los expertos: “olas de temor” u “olas de miedo”. Debemos recordar que el miedo o el temor, no solamente son el resultado de lo que vemos en las noticias, sino que también proceden de la experiencia de la vida real.
En medio de las condiciones que estamos viviendo quisiera preguntarte: ¿Cuál es tu temor más grande? O más aún ¿Cuáles son tus temores más grandes? Algunos de ustedes tienen miedo a perder su trabajo. Algunos tienen miedo de perder su matrimonio. Algunos más tienen miedo de perder a un niño o un hijo que va en la dirección equivocada. Otros más tienen miedo de perder su salud o quizá hasta morir.
Recuerdo la historia de un niño que le preguntó a su papá: “Papá, ¿le tienes miedo a las arañas? Y el padre respondió: ¡no! ¿Tienes miedo a los relámpagos? ¡Claro que no! ¿tienes miedo a los fantasmas? ¡no¡ ¿a los ladrones? ¡no! A lo que niño dijo, “Ah, ¿entonces nada más le tienes miedo a mi mamá?
Llamamos al miedo de muchas maneras: Lo llamamos “preocupación”, “tensión”, “ansiedad”, “estrés”. Un estudio reciente sobre el miedo arrojó que de 500 personas que entrevistaron, cada una de ellas identificaron 14 tipos de temor, lo que dio como resultado 7000 diferentes causas de temor que la gente tiene.
¿Qué tanto sabemos sobre el miedo o el temor?
- Sabemos que es altamente contagioso. Es decir, lo puedes obtener de otras personas.
- Sabemos que es limitante. Dicen que el miedo es el cuarto oscuro en donde se desarrollan los negativos.
- Sabemos que es desgastante. La gente se siente agotada por el miedo o el temor.
- Sabemos que los bebés nacen con dos temores inherentes: Caerse y ruidos fuertes. Todos los demás son miedos aprendidos.
Todas estas cosas de las que les he hablado parecen malas noticias, pero lo más importante es que sabemos que Dios no quiere que tú tengas miedo. Ve lo que dice el apóstol Pablo a la iglesia de Efeso: Gracias a Cristo, y porque confiamos en él, tenemos libertad para acercarnos a Dios sin temor. Efesios 3.12.
¿Ya viste gracias a Quién podemos vivir una vida sin temor?
Este pasaje nos muestra la fuente y el secreto de vivir una vida sin temor.
Primero, es GRACIAS A CRISTO. Él es el único que puede darnos la paz que sobrepasa todo entendimiento. De hecho, en Juan 14 les dijo a sus discípulos: No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. Juan 14:1 NTV. Gracias a Cristo Jesús podemos vivir una vida libre de temor. Él nos lleva de triunfo en triunfo y de victoria en victoria. La capacidad de vivir sin temor no está en nuestras posibilidades personales, sino en el poder de la presencia de Cristo en nuestra vida.
Segundo, “porque confiamos en él.” Esta es la clave para que Cristo nos dé su paz. No solo es “saber” que en Cristo está la fuente de seguridad, sino que se requiere un acto de fe en que depositemos nuestra confianza totalmente en él.
Por extraño que parezca, el mandamiento que más veces dijo Cristo Jesús estando en la Tierra con sus discípulos fue: “No tengan miedo”. En el anuncio de los ángeles a los pastores ante el nacimiento de Jesús fue: “No tengan miedo”. Cuando Jesús caminó sobre las aguas y los discípulos gritaron de miedo Jesús les dijo: “No tengan miedo”. Cuando Jesús resucitó las mujeres llegaron al sepulcro y el ángel les dijo: “No tengan miedo” Luego cuando el mismo Jesús se apareció a sus discípulos después de su Resurrección, les dijo: “No tengan miedo”.
Quiero animarte en estos tiempos complejos y de quietud forzada, a que hagas una lista de tus miedos. ¿Cuáles son? ¿qué son aquellas cosas que no te dejan dormir en la noche? ¿Qué cosas te preocupan al punto de tener problemas gástricos? ¿Puedes hacer en esta misma hora una lista de tus temores más grandes? Escríbelos y llévalos a Jesús en oración. Él sabe lo que a ti y a mi nos amedrenta. De hecho en en Salmo 139 dice: “Sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga, SEÑOR.” Salmos 139:4 NTV.
Te animo a hacer tuya hoy esta porción de la Palabra de Dios:
Gracias a Cristo, y porque confiamos en él, tenemos libertad para acercarnos a Dios sin temor. Efesios 3.12.
En Su amor,
Luis Gabriel César I
Twitter@garycesar
FB@LuisGabrielCesar
Instagram@garycesar
Gracias a nuestro Dios por su Palabra que a través de usted nos alimenta, alienta y nos ayuda a continuar nuestro camino tomados de la mano de nuestro Dios y confiados que todo obra para bien, y que nuestros temores El los tome en sus benditas manos y nos dé siempre de su sabiduría para saber que hacer cuando aparecen, aunque su Palabra está llena de los mejores consejos y promesas que se cumplen en nosotros cuando obedecemos su instrucción.
Con razón decía el salmista: «En el día que temo yo en ti confío,» Oh Señor líbrame de todos mis temores, pues el miedo me asalta por todas partes. Así que llego a la conclusión siguiente: «No temeré lo que me pueda hacer el hombre.
Gracias Pastor por traer ánimo a nuestros corazones en tiempos de incertidumbre, peligro, muerte. Esto me hace recordar las palabras de CH. Spurgeon al referirse al salmo 91:
«En toda la colección no hay Salmo más alentador; su tono es elevado y sostenido: la fe en sus aspectos mejores y más nobles. Un médico alemán acostumbraba a hablar de él como el mejor preservador en los tiempos de cólera, y en realidad es una medicina celestial contra la plaga y la peste. El que puede vivir en su espíritu no conocerá el temor; incluso si una vez más Londres pasara a ser un hospital y las tumbas estuvieran rebosando de cadáveres.
Que la bendición de nuestro Dios sea sobre su vida y la de su familia, sobre la iglesia que el Señor compró con su preciosa sangre.
Le mando un fuerte abrazo en Cristo el Señor
Gracias a Dios por estas palabras las necesitaba Dios lo bendiga