Dice el Salmo 90:1 «Señor, tu has sido nuestro refugio generación tras generación.»
Nuestro maravilloso Dios es generacional. La iglesia de Cristo debería serlo también. El problema es que hoy en día, como nunca antes, existe una terrible desconexión entre las generaciones pasadas y las nuevas. Hay estudios completos que nos han catalogado, al punto que pensamos que nuestras diferencias son prácticamente irreconciliables. Nos vemos tan ajenos unos a otros, nos vemos tan diferentes, que esas características nos han separado más que unido.
Me queda claro que la Iglesia de Cristo es multigeneracional. De hecho, tenemos un slogan que hemos repetido en todos estos últimos años: «Somos una iglesia para todos», y aunque quizá pensamos en ello considerando que cualquier tipo de persona es bienvenida a nuestra gran familia de fe, debemos ser conscientes de que no sólo abrimos el alma y corazón a personas de diferentes credos, aún a aquellos que no conocen del Señor, sino que, en mi apreciación personal, debemos pensar mucho en que nuestro ministerio atiende a personas desde la cuna hasta la tumba. Ser «una iglesia para todos», implica que somos multigeneracionales. Las personas de cualquier edad encontrarán en nuestra familia su lugar y forma.
Por 35 años conozco y amo profundamente a nuestra iglesia. Dios me ha dado el privilegio de ser el pastor de por lo menos cuatro generaciones. He podido ver las diferentes transiciones que hemos tenido como iglesia. Desde nacimientos, graduaciones, bodas, nuevos nacimientos, y decesos. Un anhelo personal que he tenido a lo largo de mi ministerio es que cada generaciones aprenda de las otras. Debemos tener la humildad necesaria para saber que nos necesitamos unos a otros. Que hemos sido llamados a ser iglesia, no de adultos solamente, ni siquiera de jóvenes, sino de todos. Tenemos un enorme desafío.
Para las generaciones más avanzadas la Escritura dice:
“Ahora que estoy viejo y canoso, no me abandones, oh Dios. Permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación, tus milagros poderosos a todos los que vienen después de mí.” Salmos 71:17-18 NTV
Si no preparamos a las nuevas generaciones, la iglesia envejecerá. Dios nos ha llamado a alcanzar a todos. Son muchas las iglesias que han cerrado sus puertas porque jamás fueron conscientes de esta realidad. Pastores que no están compartiendo su ministerio con las nuevas generaciones, están poniendo el avance del reino en riesgo. Por supuesto que hacerlo implica otra clase de riesgo, pero hacerlo es bíblico, es lo conveniente, es lo adecuado. Esto no significa que debemos dejar nuestra responsabilidad como siervos de Dios en una iglesia, lo que si significa es que debemos dar espacios para que los más jóvenes tengan la experiencia adecuada de formación, y con el paso del tiempo, asumir paulatinamente nuevas y más desafiantes responsabilidades.
Cómo empoderar a las siguiente generaciones:
1.Debemos buscar el potencial de las nuevas generaciones. A menudo lo que buscamos son los llamados “productos terminados”, y esta búsqueda nos deja en desventaja. Eso es exactamente lo que hizo Jesús, vio en las personas que llamo el potencial en ellos. Ninguno era un producto terminado. Eso mismo hizo PIB Satélite en mi. No me vió como un producto terminado, sino como un joven de 23 años con potencial.
2.Tenemos que darles oportunidades para crecer y desarrollarse. Eso es lo que Jesús mismo hizo, no sólo los llamó, sino que les dio varias oportunidades para desarrollar su potencial. Por eso en nuestra iglesia abrimos espacios para que la juventud pueda servir a Dios. No debemos buscar perfección, pero si el deseo de servir a Dios. Esto implicará un gran riesgo, pero vale la pena hacerlo, porque si no abrimos los espacios, el futuro de la iglesia estará el riesgo.
3.Debemos seguir creyendo en ellos, aún cuando se equivoquen. Ninguno de nosotros somos perfectos, todos fallamos. De hecho, Santiago lo expresó así: “Es cierto que todos cometemos muchos errores…” (Santiago 3:2 NTV) Jesús fue experto en brindar a sus discípulos nuevas oportunidades. Lo mismo tenemos que hacer con los jóvenes. Ayudarlos a crecer, a ser más semejantes a Cristo. No podemos esperar a que sean maduros y completos para ponerlos a servir, porque perderíamos años valiosos de preparación y ministerio. Es por eso que hemos enseñado que todos debemos tener bajo nuestro liderazgo personas por lo menos 20 años menores que nosotros.
Dice el Salmo 45:16, “En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra.” RVR1960
No podemos permitir que la iglesia de Cristo se estaque, debemos considerar que hemos sido llamados a ministrar a todos, desde los niños, hasta los ancianos.
Que Dios nos conceda la sabiduría para aprovechas las “diferencias” que tenemos entre las generaciones. Por un lado la fuerza, vigor, y creatividad de las nuevas generaciones, y por el otro lado, la sabiduría, la experiencia y la madurez de los que ya pintamos canas. Seguro estoy que si todos ponemos de nuestra parte, Dios nos recompensará y veremos su iglesia prevalecer por muchos años para Su gloria.
En el inalterable amor de Jesús, el Señor.
Muchas gracias Dios los bendiga grandemente debemos buscar esa unidad en medio de estos tiempos peligrosos
Le mando un fuerte abrazo en Cristo el Señor
FELICIDADES PASTOR GARY.
Usted ha sido para mí un ejemplo de perseverancia y sabiduría.
Los años que le antecedo, me han demostrado lo que expresa.
Pido a Dios me conceda hacer lo correspondiente en el resto de vida que EL me permita.
Le mando un fuerte abrazo en Cristo el Señor
Excelente!!!!?
Completamente de acuerdo cada uno debemos tener timoteos para que permanezca el amor a Dios en seguirlo con todo nuestra corazón y sigamos siendo una iglesia sana en doctrina por los hecho más que palabras