Los hay en todas las familias, en especial, en la familia de Dios. Por un lado están los hijos menores que están muy desilusionados acerca del actuar del Padre. Tanto así, que toman su propio camino, argumentando mayor sabiduría y discernimiento en los complejos asuntos de la vida. Por el otro lado, también están los “hermanos mayores”, cuyo rasgo característico es la arrogancia y la falta de benevolencia hacia los más débiles. Tanto unos como otros, no son extraños en las familias normales y en especial, en la familia de Dios. En cuanto a mi, he vivido los dos lastimosos papeles. La falta de humildad para reconocer, que quien mejor puede manejar mi vida, es Dios. Él conoce mi historia de principio a fin, por lo que, aún con toda mi sabiduría y experiencia, no soy sino una oveja sin dirección y propósito. Siendo así, mi mejor y única alternativa, como hijo menor, es regresar al Padre y experimentar su amor, guía y bendición.
Como hermano mayor, el camino a seguir no es muy diferente. También necesito aprender a ver la vida por medio de los experimentados y amorosos ojos del Padre. Necesito dejar de creer en mi propia inteligencia y dejar que Dios tome las riendas de mi vida. Sé que él tiene mejores planes que los míos.
¿Con quién de estos dos personajes te identificas más?
Piénsalo y regresa a casa,
Pastor Luis Gabriel Cesar I
Twitter@garycesar
Pienso que tenemos rasgos de hijos menores e hijos mayores, pero al final ambos casos deben reconocer al Padre y que ambos deben depender y seguir aprendiendo de Su infinita sabiduría. Gracias por compartir.
Increíble mensaje para reflexión!
A menudo fluctuo en los dos papeles sin embargo cuando paro para autoevaluarme puedo corregir direcciones equivocadas.
Muchas gracias por esta increíble mensaje!