“Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios” Hechos 3:19
Es fácil perderse la belleza del final de esta promesa porque no podemos asimilar el cuadro negativo de la primera palabra de la promesa: “Arrepiéntanse”. A menudo esta palabra nos trae a la memoria imágenes de un predicador sudando fuego y golpeando sobre el púlpito y escupiéndole a la gente de la primera fila mientras grita “Arrepiéntanse”. (Bueno, tal vez no debí incluir la parte de la escupida, pero en eso estabas pensado, ¿cierto?) Esta misma palabra puede resultar en pensar en el fin del mundo de acuerdo a un profeta loco con pelo largo y barba y una túnica, sosteniendo un letrero en una esquina de una calle concurrida con una palabra escrita en tinta roja que aun gotea, “Arrepiéntanse”.
Tengo la convicción que Satanás está llevando a cabo una campaña con esta palabra. La verdad es, que la palabra arrepentimiento es una de las más bellas en el idioma de la Biblia. Significa, “dar la espalda”, “empezar de nuevo”, “hacer vuelta en “u” con tu vida” Mas que dar una vuelta de hoja, el arrepentirse significa que giras a otro lado y empiezas una nueva vida. ¿Quién no quisiera esto?
Una vez que tú veas lo que esta palabra realmente significa, el gozo de esta promesa empieza a brillar. Dios te puede dar el poder para cambiar, para dar un giro de 180 grados. Las cosas no tienen por qué permanecer en su estado actual. No importa lo que hayas hecho ni cuán malas estén las cosas. Dios te está llamando para que regreses a Él. Y cuando lo hagsa, te dará tiempos de refrigerio. Es como un tiempo de primavera en el alma. Tus circunstancias pueden no cambiar, tus luchas pueden continuar como están, pero ¡TÚ habrás cambiado! Y esto cambia todas las cosas.
¿Habrá alguna área de tu vida en que tengas dar un giro de 180 grados?
En el amor de Jesús,