Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo. Apocalipsis 3.17
Una cosa es lo que yo pienso de mí mismo, y una muy diferente lo que Dios piensa de mí. La situación que vivía la iglesia de Laodicea, iglesia a la que Jesús habló tan severamente, es que tenía un estado espiritual muy decadente, pero lo cierto es que la misma iglesia no lo había entendidos más bien no de había percatado de su propia condición. La perspectiva que tenía la iglesia sobre ella misma es que era rica y no tenía necesidad de nada. El grave problema que se enfrenta cuando las cosas marchan bien en la vida, es que perdemos perspectiva. Perdemos de vista nuestra propia condición y eso es bastante peligroso. No hay duda que los hermanos de Laodicea estaban pasando por tiempos de prosperidad y eso mismo les hizo perder el piso, y sobre todo la muy necesaria dependencia de nuestro Dios.
Pensar que nos podemos bastar a nosotros mismos es un peligro latente que todos enfrentamos. Bien lo expresaba el profeta Jeremías cuando confrontó al pueblo de Dios diciendo: “Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” Jeremías 2:13 NVI
Por eso el problema es una total falta de discernimiento espiritual. Una cosa es lo que “yo digo acerca de mí mismo”, y otra cosa lo que “yo ignoro”. Bien lo expresó Jesús hablando a la Iglesia de Laodicea: “Tú dices, pero en realidad no sabes”.
Si entiendo bien mi Biblia, es sólo el Santo Espíritu de Dios quien nos puede convencer de “pecado, justicia y juicio”. Por eso, bien haríamos en tomarnos uno minutos para evaluar nuestra vida delante de Dios. Pedirle con todo nuestro corazón que nos dé a conocer lo que en realidad hay en nuestra vida y que no le agrada, ya que sólo así podemos vernos tal como somos, y buscar con desesperación, que en nuestra miseria personal, Dios tenga misericordia de nosotros y nos llene de toda bendición que anhela nuestra alma.
En Cristo el Señor,
Pastor Luis Gabriel César Isunza
Twitter@garycesar
Pastor!
Gracias por este comentario, sin embargo quiero hacerle una pregunta: ¿Que piensa del versículo 15 y 16 del mismo Apocalipsis 3? Cristo dijo «(15) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! (16) Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.» Cristo no quería nada con esta iglesia, al punto que quería vomitarla. Podríamos decir que hasta le daban nauseas todo lo que estaba haciendo. Los calientes (creyentes) pueden ser acogidos por Dios y los fríos (no creyentes) no son hipócritas porque saben lo que quieren y no es precisamente a Dios. Pero los tibios es el problema. En palabras de John Mac Arthur:
«La iglesia de Laodicea es la iglesia hipócrita, falsa y la iglesia que no es iglesia. Es la iglesia tibia. Existen bajo un liberalismo Bíblico pero niegan la Biblia, la deidad de Jesucristo, la resurrección de la fe cristiana y otros dogmas importantes de la fe cristiana. Ellos no están diciendo: «Estamos viendo prevalecer la palabra de Dios» En cambio dicen: «Soy rico, me he enriquecido y no tenemos ninguna necesidad» ¿Que esta diciendo? Mirenos! Somos exitosos! Tenemos una gran organización y Tenemos mucho dinero! Son desgraciados, ciegos miserables, pobres, ciegos y desnudos.
¿Cual es la respuesta para esta iglesia? v.17: «Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.»
Nuestro Señor no se estaba refiriendo a cosas materiales, sino a aquellas que representaban espiritualmente.Primeramente le dijo a la iglesia que era pobre, por eso debía comprar el oro de Cristo. En la Biblia, por lo regular, la Biblia representa la justicia divina (Rom. 3.22) Pueda que tenga lo que el mundo ofrece pero si no tiene a Cristo, no tienen nada (MT. 16.26)
Le mando un fuerte abrazo en Cristo el Señor
Estas ensenanzas me bendicen en gran manera
Me gozo en el Señor. Le mando un fuerte abrazo.
Muchas gracias por su amable comentario. No hay duda que la Palabra de Dios nos regresa a Él vacía. Reciba un fuerte abrazo lleno de la bendición de Dios.