Luces de Navidad

“Yo he venido al mundo como luz, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en las tinieblas.” Juan 12:46

Una de las más preciosas bendiciones que Jesús trajo el mundo fue la luz. La forma en que como seres humanos tratamos de representar esta verdad, es a través de los miles de focos que se colocan en las casas en esta preciosa época. Yo, en lo personal, lo disfruto mucho. Entrar, tanto en una calle, como en una casa que está alumbrada con cientos de focos, me causa una sensación de gozo y bienestar en mi ser. Al pensar en ello, y tratar de responder el porqué de esta reacción personal, llego a la conclusión de que la luz simplemente disipa las tinieblas, y eso, además de brindar un hermoso espectáculo a la vista, nos debe recordar que “La Luz vino al mundo”. No me cabe la menor duda, que en este año que estamos terminando, hemos experimentado momentos de tinieblas en nuestra vida. Momentos en los que simplemente no sabíamos que hacer, momentos de incertidumbre o simplemente, como el mismo salmista lo expreso, “valles de sombra de muerte”. ¿Qué debemos hacer cuando pasamos por estos tiempos complicados? Permitir que Jesucristo, con su luz llena de amor, nos guíe tomados de su preciosa y poderosa mano.

Cada vez que veas luces en estas fechas donde recordamos la venida de Jesús a la tierra, piensa en el motivo de este maravilloso acontecimiento: “Yo he venido al mundo como luz, para que todo aquel que cree en mi no permanezca en las tinieblas.” Juan 12:46

En el amor inalterable de Jesús,

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