¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! (Salmo 139:7)
Dios nos da Su presencia para estar libres del temor. Este es el recurso más poderoso que recibimos de Dios para evitar el problema de la soledad en medio de los valles de oscuridad. Él nos da su presencia. En el Salmo 139 afirma el salmista: ¿A dónde me iré de tu presencia? ¡No puedo! Tú no puedes escapar de la presencia de Dios. Dios está en todas partes. Él es omnipresente. No hay lugar en el universo donde Dios no este. No importa dónde vayas esta semana que viene, Dios va a estar allí. Tú no puedes escapar de su presencia. Él está en todas partes. Si eres un creyente, él está a tu lado siempre. En Hebreos 13:5 el autor, siendo inspirado por el Santo Espíritu de Dios dijo: ”Nunca te dejaré, ni te desampararé.” Dios siempre está contigo, sólo tienes que reconocerlo.
Ahora bien, ¿Cómo puedes reconocer la presencia de Dios en tu vida para poder aprovechar las ventajas de esta gran verdad? ¿Por qué debo aprender a darme cuenta de que Dios está conmigo todo el tiempo?
Cuando te sintonizas con Dios y te das cuenta de que Él está contigo todo el tiempo y puedes sentirlo, experimentarás cuatro cosas que se harán verdad en tu vida.
Su presencia te ayuda a pasar los momentos de dificultad. “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa”. (Isaías 41:10)
Su presencia te da paz cuando estoy alterado. “En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado”. (Salmo 4:8)
Su presencia te levanta el ánimo, cuando estas triste. “Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer. Por eso mi corazón se alegra, y se regocijan mis entrañas; todo mi ser se llena de confianza”. (Salmo 16:8, 9)
Su presencia te salva de todo mal. “Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas”. (Isaías 43:2)
Es por eso que podemos vivir libres del temor, ya que nuestro Buen Pastor está con nosotros siempre.
2 Timoteo 1:7: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”