Final de fotografía

“El amo lo llenó de elogios. “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!” (Mateo 25:21).

Muchos de nosotros hemos disfrutado viendo los Juegos Olímpicos y durante ese tiempo vimos una llegadas espectaculares. ¿Has notado que la parte más interesante y emocionante de cualquier carrera es el final? El comienzo puede ser interesante, el intermedio puede tener algo emocionante pero nada se compara con los momentos finales cuando el resultado de la carrera se decidirá. El rugido de la multitud se torna ensordecedor, los competidores están dando cada gramo de energía y el enfoque del público se concentra en la meta final. Cuando los atletas cruzan la línea, o cuando los nadadores tocan la pared, hay una explosión de energía y se desata la celebración. Es la meta final lo que motiva a estos atletas a terminar la carrera!

¿Alguna vez te has sentido desanimado, como que no puedes continuar? ¿Te has preguntado de qué se trata la vida misma? Las buenas noticias nos dicen que la promesa arriba mencionada responde a esos interrogantes. Mientras tú y yo continuemos siguiendo a Dios en esta tierra, estaremos en medio de una carrera. Cuando pierdes la motivación en medio de la carrera, el mejor remedio es enfocarte en la meta final. Esa es la ilustración que se nos da en el versículo. No sólo tenemos una meta final en la cual enfocarnos, ¡sino que sabemos que Dios mismo se encuentra allí para darnos la bienvenida!

La promesa de Dios es que te sostengas en tu lugar y seas fiel con las cosas que Dios te haya enviado a hacer, para que experimentes con gran emoción el cruce de la línea final. Pero hay algo más emocionante que eso: correrás a los brazos de Jesús y le escucharás decir, “Bien hecho! Ven y comparte la felicidad de tu maestro”. Y como sucede con estos atletas olímpicos, cuando se haya terminado la carrera, todo el trabajo duro, la disciplina, el dolor y las lágrimas habrán valido la pena.

En el amor de Jesús,

 Pastor Luis Gabriel César Isunza

Twitter@garycesar

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