La esperanza del mundo

El apóstol Pablo escribió a Timoteo las siguientes palabras:

«Aunque espero verte pronto te escribo estas cosas ahora, para que, si me retraso, sepas cómo deben comportarse las personas en la familia de Dios. Esta es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad.» (1a Timoteo 3:14-15)

No cabe duda que la iglesia de Cristo, que funciona bien, es la esperanza de este mundo.  Siempre me he preguntado si la iglesia que Dios me dio a pastorear entiende este asunto de vital importancia.  Creo que en ocasiones menospreciamos el poder que Dios nos ha dado a nosotros como Su Iglesia.  Cuando pensamos en esto y especialmente en el potencial que tenemos a través de los dones usados por Su Santo Espíritu, nos debe llenar de esperanza y gozo desbordantes. Como Cuerpo de Cristo tenemos la maravillosa certidumbre de que Dios “juega de nuestro lado”.  No hay nada que no podamos realizar con el poder de Dios, y si nos sometemos a Su voluntad, si buscamos Su rostro, y trabajamos en base a los dones y habilidades que de Él hemos recibido, luego entonces, nos convertimos en la fuerza más poderosa de la tierra. 

Hace algunos meses, estando en una reunión de capacitación de pastores en el Estado de Jalisco, México, una hermana quién fue miembro de nuestra iglesia me comentó con lágrimas en sus ojos: “Pastor, por favor dígales a los miembros de PIB que valoren la iglesia que tienen, porque habitualmente no lo valoramos hasta que lo vemos perdido”.  Le prometía a dicha hermana que habría la oportunidad de comentarlo con la Iglesia, y creo que este es el mejor momento.  La iglesia de Cristo, con todos sus defectos, sus muchos males, y miopía espiritual, sigue siendo la mejor opción para un mundo que vive sin Cristo y sin esperanza. Demos juntos la gloria a Dios y dejémonos usar con poder por Él  para que continuemos cooperando para el cumplimiento de la Gran Comisión en México y el resto del mundo.

En Su amor,

 Pastor Luis Gabriel César Isunza

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