Uno de los versos más interesantes de la Biblia es el que por medio de la pluma de Pablo dijo: «No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.»» (1 Coríntios 15:33 NVI)
No cabe duda que las personas que nos rodean pueden nuestra más grande ventaja o desventaja. Debemos hacer un análisis detenido para descubrir sí las personas que nos rodean se están convirtiendo en fuente de bendición o de maldición. Aún la personase buenas en situaciones equivocadas terminarán siendo malas compañías.
Sí te estas juntando con quien no debes juntarte, terminarás haciendo cosas que no debes hacer. Sí tus amigos tienen conversaciones sucias, ven películas pecaminosas, hablan mal de sus esposos o esposas y se la pasan criticando a todo el mundo, tarde o temprano eso te dañara a ti. Sí uno de tus amigos es una fuente de tentación sexual…te estas dirigiendo peligrosamente a la boca del dragón
La clave es tener amigos que nos ayuden a equilibrar la balanza. Debes rodearte de personas que cumplan lo que dice proverbios: «El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre.» (Proverbios 27:17 NVI)
Tener personas que nos confronten cuando estamos mal es uno de los regalos más grandes de la vida.
Es por eso que debemos revisar nuestras relaciones personales con frecuencia, recordando lo que Dios le pidió a Jeremías que hiciera: Por eso, así dice el Señor : «Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos». (Jeremías 15:19 NVI)
Piénsalo y que Dios he bendiga.
Pastor Luis Gabriel César

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