La sexta frase de Cristo en la cruz fue una palabra de absoluta victoria. Fácilmente podríamos confundir la profundidad de esta maravillosa declaración si la vemos superficialmente.
La sexta palabra está basada en la perseverancia de Jesús la que hizo todo posible. No era un grito, no era un alarido; era un rugido, el rugido del León de Judá. No es un grito de desesperación. Es un grito de finalización. Un grito de consumación. Un grito de victoria. Un grito de cumplimiento. Y me atrevo a decir, un grito de alivio. Han sido momentos de dolor indecible, pero cuando vio que la tarea encomendada por el Padre había llegado a feliz término, no pudo quedarse callado. Es una de las razones que me tienen profundamente agradecido a Jesús: su perseverancia. Por eso, cuando llegue al cielo lo primero que le diré a Jesús será: “Gracias Jesús porque fuiste fiel y soportaste hasta el final, y eso me permitió a mi sacar fuerzas de tu ejemplo cuando simplemente quería claudicar”.
Te pregunto: ¿Estas a punto de desistir de algo? Por favor no lo hagas. ¿Estás desanimado como padre? permanece allí. ¿Estas fatigado por hacer lo bueno? Hazlo un poco más. ¿Estás pesimista acerca de tu trabajo? Arremángate, y hazlo otra vez. ¿No hay comunicación en tu matrimonio? dale un toque más de amor. ¿No puedes resistir la tentación? acepta el perdón de Dios, y pelea el siguiente round.
Juntos demos gracias a nuestro bendito Señor y Salvador Jesucristo, por enseñarnos, entre otras cosas a permanecer, a soportar, y en el fin, a terminar.
En Su amor inalterable,
Pastor Luis Gabriel César